CUBA; LA OPOSICION LEAL. (II)

Cardenal-Jaime-Lucas-Ortega-Alamino

Gustavo Pardo

Creo que no cabe la menor duda que la propuesta de Roberto Veiga y Lenier González se halla en absoluta sintonía con los propósitos que la izquierda internacional se encuentra moviendo para legitimar a la tiranía Raulista, creando el espejismo de la existencia del pluripartidismo, derechos y libertades individuales inexistentes en la Isla.

No obstante lo grosero de la propuesta de crear una ¨oposición leal”, emanada desde las páginas de ¨Espacio Laical”; la misma ha encontrado un particular atractivo para quienes aspiran a ocupar asientos en la Asamblea Nacional  del Poder Popular de Cuba, en representación de una ¨oposición”, caracterizada por más coincidencias que diferencias con el Castrismo. Desde mi punto de vista, esta es la mayor amenaza que actualmente enfrenta la oposición democrática cubana dentro y fuera de Cuba.

¿Cómo enfrentar esta situación? Creo que se puede encontrar un punto de partida realista y efectivo, en los acuerdos adoptados durante el ¨Primer Encuentro Nacional Cubano”; efectuado entre los días 13 y 15 de agosto del año en curso, en San Juan, Puerto Rico;. De las mociones presentadas durante el desarrollo de sus sesiones y sus correspondientes debates, emanó la siguiente declaración:

(…) Afirmamos que, para lograr la libertad plena del pueblo cubano y un genuino estado de derecho, no son negociables ninguno de los siguientes principios:

MARTA X

Seguidamente se relacionan tres aspectos: ¨La libertad incondicional de todos los presos políticos y la derogación de  todas las leyes que atenten contra las libertades fundamentales; libertad de expresión, de prensa, de asociación, de reunión, de manifestación pacífica, de profesión y religión; y la participación del pueblo en toda decisión de la nación, la legalización de todos los partidos políticos y las elecciones libres y pluripartidistas”[i].

Como puede observarse, ninguno de estos principios ni siquiera es tímidamente aludido por el proyecto de la ¨oposición leal” auspiciado por ¨Cuba Posible”.

Pero, el Primer Encuentro Nacional Cubano también estableció una hoja de ruta, para que los Acuerdos no queden en el limbo del ¨nunca jamás”. Estos Acuerdos fueron:

  1. Trabajar en la campaña por un plebiscito vinculante en favor de las elecciones libres, justas y plurales, bajo condiciones democráticas, que garanticen la soberanía de los ciudadanos.
  2. Respaldar y suscribir el Acuerdo por la Democracia en Cuba, de 1998.
  3. Promover la estrategia de la lucha no-violenta, facilitando la capacitación de los luchadores pro-democráticos en las metodologías de la desobediencia civil.
  4. Trabajar para derrumbar el muro cibernético en Cuba y esforzarse para que la oposición interna tenga los recursos tecnológicos con los que continuar la movilización ciudadana.

Estas son metas ambiciosas, pero impostergable para dar presentar un proyecto abarcador de las necesidades básicas de las que hoy el pueblo cubano carece; tanto a la nación cubana (de dentro y fuera de la Isla) como a la comunidad internacional.

Pero, ¿Cómo hacerlo? ¿Cómo lograr que la tiranía Castrista permita la implementación de dichos puntos? Es harto conocido que el castrismo ha dicho, reiterado, confirmado y demostrado que no renunciará a las ¨convicciones profundas de nuestra sociedad socialista”[ii]; en otras palabras, jamás renunciará por propia voluntad al poder. Por ello, es necesario forzarlos a aceptar la democratización del país. Pero, ¿Cómo?

Aunque nos resulte penoso reconocerlo, hemos de enfrentar la penosa realidad de que la oposición interna no cuenta con el respaldo popular y, mucho menos, con la capacidad de convocatoria necesaria para obligar a la dinastía castrista a realizar cambios realmente democráticos en la Isla.

En cambio, la nación cubana exiliada si cuenta con elementos más que suficientes para mover a la sociedad civil cubana en la dirección necesaria para propiciar la democratización del país. En este contexto, debo dejar en claro que por  ¨sociedad civil” considero a todo grupo de ciudadano que, sin pertenecer grupos opositores, se asocie o pueda concertarse para defender su derecho a mejorar su status de vida. ¿Con qué elementos contamos? Tenemos: libertad, recursos y capacidad.

No obstante, no resulta nada fácil el comprender lo necesario de voltear la hoja para adoptar estrategias nuevas, viables y realistas que nos permitan ser capaces de llevar ´aires de cambio” al  interés y a la conciencia de la sociedad cubana.

Precisamente, ese es el duro (durísimo) trabajo que ha de enfrentar la Comisión Coordinadora de Enlace, para dar respuesta apropiada a la componenda patrocinada por la izquierda eclesiástico-castrista con la finalidad de legitimar a la última, más antigua y sangrienta tiranía que ha conocido el mundo occidental.

En el próximo artículo examinaremos algunas ideas de cómo hacerlo.

[i] https://www.cubanet.org/noticias/primer-encuentro-nacional-cubano-declaracion-de-san-juan/

[ii] http://www.granma.cu/cuba/2015-09-27/texto-integro-del-discurso-de-raul-en-la-cumbre-de-naciones-unidas-sobre-la-agenda-de-desarrollo-posterior-al-2015

Imagenes tomadas de https://www.google.com/search?

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