09/23/2020

Propuestas para destrabar el desarrollo económico de Cuba

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El control estatal del monto salarial y de los mercados, así como de los subsidios igualitaristas a la libreta de racionamiento son trabas a superar.

Por Pedro Campos

Foto: Elio Delgado Valdés

HAVANA TIMES — Son muchas las trabas impuestas por el estado burocrático al desarrollo económico de Cuba. En anteriores escritos he abordado el tema ampliamente, en los que cuestiono el estatalismo absurdo, las mil y una restricciones al trabajo libre individual o asociado y al resto de las necesarias relaciones de producción correspondientes a esta etapa, y otras.

Pero en esta ocasión voy a referirme específicamente a tres importantes regulaciones relacionadas con la tozudez burocrática de no aumentar los salarios de los trabajadores “hasta que aumente la productividad”; la continuación de la excesiva centralización del comercio exterior e interior y la persistencia, a toda costa, del igualitarismo en el subsidio de la libreta de racionamiento.

En relación con el control del monto salarial por el Estado se aduce la baja productividad, algo que todos sabemos que no es cierto en muchos sectores, especialmente los emergente y ligados a las divisas. Pero para no entrar en la discusión económica que a veces no se entiende, el problema pudiera tener una fácil solución, si se cumpliera la tercera ley que se establecería después del triunfo revolucionario, según la Historia me Absolverá, la cual precisaba la repartición del 30 por ciento de las utilidades de las empresas entre los trabajadores.

Foto: Juan Suárez

Si eso se aplicara en las empresas estatales, sería suficiente para estimular un aumento sustancial en la productividad del trabajo y, en general, en la producción. Ello llevaría a los trabajadores no solo a evitar desvíos y al buen aprovechamiento de las materias primas y recursos en sus manos, sino a interesarse por los costos y los gastos de la empresa, a procurar que la gestión de compra, venta e inversiones sea eficiente económicamente y a que la dirección sea ejercida en forma transparente, efectiva y más democrática.

Respecto a la excesiva centralización del comercio exterior que entorpece la descentralización y autonomía de las empresas, la solución sería permitir que estas controlen sus ingresos una vez pagados los impuestos y puedan decidir por ellas mismas realizar las inversiones comprando en el mercado nacional o internacional las materias primas, tecnologías y equipos necesarios.

Respecto al comercio interior, simplemente debería decretarse la abolición de todos los monopolios del mercado interno y dejar que los productores arreglen los precios con los compradores.

¿Y cómo asegurar los alimentos para los comedores escolares, hospitales y otros de la asistencia social? Simple: garantizándoles a esas entidades presupuestos adecuados para comprar los alimentos en el mercado, y libertad para recibir directamente ayuda de organismos internacionales, privados o públicos, libres de todo impuesto.

La municipalización del control de los ingresos por impuestos y los presupuestos locales deben ser el eje en una sociedad democrática, donde recaiga la atención a estos tipos de problemas sociales y no en las “asignaciones del presupuesto estatal centralizado”, generalmente desligado de las necesidades reales de las bases.

Foto: Elio Delgado Valdés

En cuanto a los subsidios para una libreta de racionamiento que brinda cantidades iguales de alimentos a bajos precios para todos, la solución es la individualización del subsidio alimenticio a los verdaderamente necesitados, sea por vejez, imposibilidad de trabajar, madres solteras, discapacitados, niños sin padres, enfermos crónicos y otros por el estilo.

La eliminación de esa libreta igualitarista, voluntarista y paternalista liberaría una gran cantidad de recursos de todo tipo (dinero, alimentos, papel, oficinas, salarios, etc.) que bien pudieran a hacer más efectivo el sistema de asistencia social a los verdaderamente necesitados y obligaría a muchas personas que se han acostumbrado a un bajo nivel de consumo garantizado, a buscar las maneras de ingresar medios para su subsistencia, estimulándose así su incorporación al trabajo creador.

Desde luego, estas trabas internas están ligadas entre ellas y a otras que deberían ser eliminadas; pero mientras tengamos un modelo político y económico centralizado, donde no se tenga en cuenta la participación real de los ciudadanos en las decisiones, es decir, la democracia, es muy difícil, sino imposible, que estas medidas se hagan realidad, porque están ligadas a la filosofía burocrática del control del poder por una elite.

Elemental: el pago a los trabajadores de una parte de las ganancias de las empresas, la eliminación de los monopolios estatales de los mercados interno y externo y la individualización de los subsidios, dejarían a la burocracia sin tres de las fuentes y pilares fundamentales sobre los cuales descansa su control sobre la sociedad.