09/26/2020

COMPARTIENDO LA LUZ

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Cortesía de German González Chirino.

Hu-Song, filósofo de Oriente, contó a su discípulos la siguiente historia:

Varios hombres habían quedado encerrados por error,

en una oscura caverna, donde no se podía ver casi nada.

Pasó algún tiempo… y uno de ellos logró encender una pequeña tea.

Pero la luz que daba era tan escasa que aún así no se podía ver nada.

Al hombre, sin embargo, se le ocurrió que con su luz

podía ayudar a que cada uno de lo demás prendiera su propia tea,

y así, compartiendo la llama con todos, la caverna se iluminó.

Uno de lo discípulos pregunto a Hu-Song:

Qué nos enseña, maestro, este relato? Y Hu-Song contestó:

Nos enseña que nuestra luz  sigue siendo oscuridad

si no la compartimos con el prójimo.

Y también nos dice que el compartir nuestra luz no la desvanece,

sino que, por el contrario, la hace crecer.

“El compartir nos enriquece en lugar de hacernos más pobres”.

“Los momento más felices son aquellos que hemos podido compartir”.

Que Dios nos dé siempre la luz para iluminar a todos los que pasen por nuestro lado.

La verdadera amistad es flor que se siembra con honestidad,

Se riega con afecto, y crece a la luz de la comprensión.

Si una vela enciende a otra, así pueden llegar a brillar miles de ellas.

De igual modo, si iluminas tu corazón, así se pueden llegar a iluminar

a miles de corazones.