08/09/2020

Ley de Ajuste Cubano: ¿Por quién doblan las “campañas”?

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Por Fernando Ravsberg

HAVANA TIMES — La campaña mediática de los EE.UU. contra los emigrados cubanos no se detiene, los acusan de no comportarse como refugiados políticos, de abusar de las ayudas sociales y también de ser unos delincuentes que están “Saqueando a América”.

Dicen los periódicos que en el condado de Miami -donde el 24% de la población ha nacido en Cuba- el 73% de los arrestos por fraudes al sistema de salud, el 72% de los detenidos por robo de cargamentos, y el 59% de los arrestados por tráfico de marihuana son cubanos.

La investigación de un periódico de La Florida asegura que los cubanoamericanos son responsables de la mitad de las estafas por tarjetas de crédito y del fraude de seguros en el condado, además de participar en el 77 % de los casos de robo de combustible.

Alguien mintió antes o miente ahora. ¿Cómo de la noche a la mañana la próspera comunidad de exiliados políticos cubanos puede haberse convertido en una partida de vividores y delincuentes que se aprovechan del buen corazón de ese gran país?

La reiteración de artículos en la prensa estadounidense funciona como ataque de artillería previo a la ofensiva. Recordemos que el 17 de diciembre fue precedido por ocho editoriales del NYT pidiendo a Obama que haga lo que ya estaba haciendo tras bambalinas.

Gastos de La Florida para refugiados en el 2014. Solo los cubanos no necesitan probar persecución en su país para tener la puerta abierta a EE.UU. y los beneficios gubernamentales.

Ahora todos los cañones parecen apuntar a la Ley de Ajuste Cubano, la cual se muestra como la causante de todos los males, desde los fraudes a la asistencia médica hasta el tráfico de drogas, pasando por los abuelos cubanos que van a Miami a jubilarse.

Buscan apoyo y lo tienen a nivel nacional, donde la mayoría de los estadounidenses cree que la inmigración afecta su economía. Ahora buscan el visto bueno de quienes viven en La Florida, lugar de residencia de la mayor comunidad de emigrados cubanos.

No sería extraño que apoyaran la campaña los estadounidenses que viven allí, donde los cubanos mandan a pesar de no ser su país. Lo sorprendente es que también están consiguiendo apoyo de los emigrados, de sus representantes políticos y de sus medios de comunicación.

Los congresistas cubanoamericanos presentan proyectos para modificar la Ley de Ajuste, mientras el Nuevo Herald y el Diario de las Américas reproducen los artículos-denuncia aparecidos en el Sun Sentinel, máscarón de proa de esta campaña mediática.

Y lo más curioso es ver como también algunos emigrados de a pie apoyan las críticas a su propia comunidad. Pareciera que no son conscientes del trasfondo, de por qué la prensa estadounidense habla ahora de un problema que en realidad se arrastra desde hace décadas.

Leyendo algunos comentarios de cubanos emigrados siento que se creen realmente que la Ley de Ajuste es producto del buen corazón de los EE.UU. Si realmente fuera así habría una legislación similar para los africanos, que viven mucho peor que los cubanos.

La estrategia de inmigración de ningún país se guía por la bondad sino por los intereses nacionales, por razones políticas y económicas. No es casual que se otorgue esos privilegios a los cubanos, a pesar de que hubo violentas dictaduras en muchos otros países la región.

Washington quería demostrar que la emigración desde la Isla estaba compuesta por perseguidos políticos que huían de la dictadura comunista y el Gobierno cubano apoyó esa estrategia, tratando a los emigrados económicos como si fueran enemigos del sistema.

Presentan a los cubanoamericanos con su peor cara para justificar el fin de la Ley de Ajuste.

Es el rejuego político entre ambos gobiernos lo que conduce a la Ley de Ajuste, la cual brindó importantes privilegios a los emigrados. Es una de las pocas ventajas que el enfrentamiento bilateral de medio siglo ha dejado al cubano de a pie.

Ahora los dirigentes de los dos países no necesitan esa ley y podrían estar de acuerdo con su eliminación. La estrategia de Washington ya no pasa por una comunidad fuerte en Miami, y a La Habana no le interesa seguir perdiendo profesionales, deportistas, etc.

Algunos congresistas cubanoamericanos proponen adosarle prohibiciones a la legislación para que siga siendo un instrumento político útil. Sin embargo, aceptan que los emigrados abusan de la ley, con lo cual llevan más agua al molino de quienes trabajan para eliminarla.

A pesar de los desmentidos de Washington, todo parece indicar que la Ley de Ajuste tiene los días contados. Lo realmente paradójico es que caerá con el apoyo consciente o inconsciente de gran parte de los cubanos de todas las tendencias políticas.

Foto de portada: radiorebelde.cu