09/22/2020

Gracias a Leo Brower, por su gran voz humana

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Por Irina Pino

HAVANA TIMES — En días pasados asistí a varios conciertos con motivo del Festival Les Voix Humaines, idea forjada por el maestro Leo Brower, con la ayuda imprescindible de Isabelle Hernández, en la producción y dirección general, y en colaboración con amigos e instituciones. Un evento necesario para personas ávidas de palpar otras culturas, sin embargo, lo más significativo es que nos alejó un buen rato de la mala música que nos rodea en la vida cotidiana.

Vinieron a la Isla hermosas voces de mujeres como la mexicana Jaramar, que nos regaló obras del siglo XVIII y la musicalización de un poema de su compatriota Sor Juana Inés de la Cruz. Estuvo Dulce Pontes, quien canta fados, género desconocido para muchos, y que produjo diferentes reacciones en la gente que la escuchaba, desde la alegría, hasta la más profunda tristeza.

De España, Mayté Martín, fue un exponente de lo mejor del flamenco, además de ser una apasionante intérprete de boleros; pudimos oírla en Regálame esta noche, de Roberto Cantoral, Verdad amarga, de Consuelo Velázquez, y Piensa en mí, de Agustín Lara. Además de Hacia donde, y Palabras, de nuestra Marta Valdés, quien se encontraba presente en la sala del teatro Mella.

Otra maravilla ocurrió en la parroquia del Vedado, donde actuó el contratenor brasileño Rodrigo Ferreira y el Conjunto francés de Música Antigua Ensemble Demarest, quienes nos ofrecieron obras del compositor Henry Purcell.

Sampling mostró su cubanía de pura cepa con Dolor y perdón, de Benny Moré, y En la aldea, de José María Vitier, sin dejar los temas del universo musical internacional como Hotel California y el Tercer Mov. Sinfonía no. 3, de Henry Górecki, usado en la banda de la película La grande bellezza, del director italiano Paolo Zorrentino, una especie de canción de cuna, que refleja el amor y la separación de los padres por la guerra.

Pero lo más recordado fue el conjunto vocal estadounidense Take Six, que puso al público del Karl Marx en una asombrosa retroalimentación sentimental, hablando todo el tiempo en inglés, con la respuesta en su mismo idioma por parte de los cubanos. Música, acople, hechizo que nos inundó a todos los que estábamos, recordando canciones de Michael Jackson, Earth Wind and Fire, de Stevie Wonder, y que nos permitió elevarnos espiritualmente con el góspel cantado a capella Family of Love, momento realmente mágico que unió a nuestros pueblos, más allá de las diferencias y los asuntos políticos.

El cine no pudo excluirse de esa fiesta cultural, con la exhibición de la película Voce Umana, del director Edoardo Ponti, basada en una pieza teatral del escritor francés Jean Cocteau, que famosas actrices han interpretado, tocándole esta vez a la italiana Sophia Loren, quien por su actuación ganó el Premio David DI Donatello, de la Academia del Cinema Italiano en el 67 Festival de Cannes. Es la historia del conflicto que genera el rompimiento de una pareja a través de una conversación telefónica. La fragilidad, el dolor, que esto acarrea en una mujer ya madura, su miedo a la soledad, y en esas segundas oportunidades que brinda el amor.

Un saldo de belleza y conocimiento ha quedado, entonces cabe preguntar: ¿podrá Leo Brower organizar un evento como ese con carácter anual? Sería bueno empezar a aunar fuerzas de patrocinadores para poder defendernos del reggaetón y otras músicas que amenazan los oídos en la vida cotidiana y, hasta en la misma televisión, con programas musicales de corte intrascendente.

Gracias a Leo Brower por su buen gusto, sus ideas, y su gran voz humana.