¿Podrán sentar 612 diputados cubanos en 200 butacas?

Por Carlos Pereyra  (Progreso Semanal)

Capitolio-hemicicloHAVANA TIMES — El Capitolio Nacional, sede del poder legislativo de la República hasta 1959, ha albergado en los últimos 50 años distintas instituciones y ministerios, como el de Ciencias, Tecnología y Medio Ambiente.

Ya no. Desde hace algún tiempo está siendo sometido a una reparación capital para convertirse nuevamente en la sede legislativa, es decir de la Asamblea Nacional del Poder Popular, órgano que constitucionalmente es el máximo poder.

Recientemente Progreso Semanal publicó un reportaje de cómo avanzan los trabajos, de lo delicado de algunos y de las secciones ya terminadas. Entre estas últimas se encuentra el ala norte del Capitolio, donde históricamente radicaba la cámara de Representantes, que cuenta solamente con doscientos asientos. Ni uno más ni uno menos.

¿Reducirán el número de parlamentarios?

La Asamblea Nacional del Poder Popular cuenta con 612 diputados para una población 11, 1 millones de habitantes, proporcionalmente mucho más que el legislativo de la República Popular China, por ejemplo, que tiene 2, 985 asambleístas y una población de 1, 367, 820,000 habitantes.

Una breve digresión: en 1958 el poder legislativo de Cuba estaba compuesto por dos cámaras, la de Representantes y el Senado. Este último contaba con 54 senadores, 9 por cada provincia, que entonces eran seis; y la de Representantes, uno por cada 35 mil habitantes o fracción superior a 17, 500 habitantes. Entre ambas cámaras totalizaban aproximadamente 225 miembros.

La obvia y necesaria reducción de parlamentarios conduce obligatoriamente a especular sobre algo ya anunciado por el presidente Raúl Castro Ruz: habrá una reforma de la constitución vigente en la cual se está trabajando, pero de la que casi nada sabemos, salvo que, al parecer, estará centrada en dos modificaciones importantes: una, en la división político-administrativa, medida que pudiera repercutir en la organización de los procesos electorales; y en la probable mayor autonomía de los municipios, por cierto muy deseable, como la separación de los legislativos municipales y provinciales de las tareas administrativas para lo cual ya se han creado los Comités de Administración de los Poderes Populares (POP) en sus diferentes niveles.

En cuanto a la modificación del mapa político-administrativo, al parecer existen tendencias a reducir el número de municipios (168) integrando en uno mayor a los que desaparezcan como tales. De ser cierta, ¿esta reducción incidirá en el número de butacas a ocupar en el Capitolio? Y abre otras interrogantes, por ejemplo, ¿cómo repercutirá a nivel de provincias? ¿Serán reducidas las 15 actuales?

La segunda planta

Regreso a la concluida Sala Norte capitolina. En su segunda planta, justamente sobre el recinto dedicado a los legisladores, se encuentra el espacio destinado al público. Tanto en la constitución de 1940 como en la vigente de 1976, los ciudadanos tienen derecho a presenciar las sesiones. Pero este derecho constitucional no ha podido ejercerse. ¿Será modificado? ¿Convalidado en la reforma y garantizado plenamente?

Los cubanos asisten a las sesiones de la Asamblea mediante fragmentos editados y presentados por la televisión, en los cuales no es raro que importantes intervenciones de parlamentarios así como de altos dirigentes sean sometidas a un peculiar uso del close caption en los que el locutor, mediante textos escritos, da una versión de las palabras del que interviene a quien solo vemos moviendo los labios. ¿El periodista o locutor parlante habrá captado lo esencial dicho por el diputado o dirigente?

La visión que una parte considerable de la población tiene de las sesiones de la Asamblea es que esta se remite generalmente a aprobar los decretos-leyes emanados del Consejo de Estado. Y ese sector de la población muchas veces se pregunta cuántas veces se ha cuestionado a un ministro o cuándo la Asamblea efectivamente ha propuesto leyes.

¿Percepción real? ¿Falsa? No lo sé. La indefinición personal, así como la duda en la mente y expresiones de no pocos ciudadanos, reside precisamente en la ausencia de claridad. Su solución transita en hacer públicas las sesiones, tanto las generales como la de las Comisiones de trabajo donde, según ciertas fuentes, ocurren debates interesantes. Las no públicas deberían reservarse para aquellas que atañen a temas de la seguridad del país lo cual ocurre prácticamente en todos los parlamentos del mundo.

Si a la vez que se repara la arquitectura física del Capitolio, se acomete el rediseño de la arquitectura interna de la Asamblea Nacional racionalizando su composición, como al parecer sucederá; y si esta desempeña a plenitud sus funciones, como la capacidad de interpelación y cuestionamiento a los poderes ejecutivos, mientras facilita que la población observe, esta percibirá con mayor nitidez la valía o no de su representación en el máximo órgano de poder.

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Autor: gustavo1941

Ex preso politico cubano, refugiado en EE UU. Presidente de la Academioa Cubana de Altos Estudios Masonicos de la Gran Logia de Cuba de AL y AM (2005 a 2011); Gran Canciller Secretario General del Supremo Consejo del grado 33 para la Republica de Cuba del REAYA(2005-2008). Autor y conferenciassta.

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