07/03/2020

FORO DE SAO PAULO : UNA ´´FRANQUICIA´´ QUEBRADA

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En 1990 nace el Foro de Sao Paulo constituido por un grupo de partidos comunistas y movimientos de la izquierda latinoamericana. El protagonismo lo asumen Fidel Castro y Lula, para entonces cabeza del Partido de los Trabajadores de Brasil. Imperaba en ellos una marcada frustración ante la caída del Muro de Berlín en 1989, el derrumbe de la Cortina de Hierro, el fin del comunismo y la desintegración de la URSS que privaba a Cuba de ayuda soviética y la hundía aún más en el llamado «período especial».

Los años anteriores -los 80- habían sido considerados como «la década perdida» para la América Latina en la cual se produjo un empobrecimiento general. Como reacción surgieron en en los 90 gobiernos neoliberales que supieron enfrentar con éxito los problemas económicos pero con muy pobres resultados en materia social.

Esa debilidad fue capitalizada por los integrantes del Foro de Sao Paulo que, comenzando el Siglo XXI, alcanzan éxitos políticos resonantes. El primero fue el triunfo de Hugo Chávez en Venezuela, seguido por Lula en Brasil,  Nestor Kirshner en Argentina, Tabaré Vázquez en Uruguay, Evo Morales en Bolivia, Michelle Bachelet en Chile, Rafael Correa en Ecuador, Daniel Ortega en Nicaragua, Fernando Lugo en Paraguay y otros. La franquicia del Foro de Sao Paulo se extendió desde Centro América hasta la Patagonia.

¿Qué explica tal victoria?

A partir del año 2000 surge un aumento sin precedentes en el precio de las materias primas como el petróleo, el gas, el oro, la plata, el cobre, el estaño, el trigo, la soya y muchos otros minerales y productos agrícolas. El fenómeno se conoció como un «superciclo de commodities». Esa fue la razón del éxito del Foro de Sao Paulo y también el secreto tras figuras como las de Chávez, Lula, Kirshner, Morales, Correa y Ortega.

Líderes como los antes mencionados se creyeron semidioses, cayeron en la tentación del populismo y en muchos casos desperdiciaron inmensas oportunidades para sus naciones. Ahora el fenómeno se revierte y el precio de las materias primas se está desmoronando.

En casi todos los países bajo la sombra del Foro de Sao Paulo han estallado graves casos de corrupción que atañen a sus líderes. Todos fueron arrastrados –tomando la frase de Bolívar- ¨como una brizna de paja en el viento¨ por la avalancha de recursos fáciles. Pero ahora esos mismos vientos han cambiado y los están arrastrando, pero hacia abajo.

Hombres como Chávez no entendieron sus propias limitaciones, creyeron que su suerte duraría para siempre, destruyeron las instituciones de su país y sumieron a sus pueblos en una pobreza mayor a la que antes padecían.

Veamos el caso Brasil. Dilma Rousseff, después de haber saboreado las mieles del triunfo ve ahora mermada su popularidad hasta niveles insostenibles (apenas 9%). Cada vez más se ve amenazada por un impeachment. Su mentor, Lula, lucha desesperadamente para mantenerse al margen de increíbles corruptelas que albergó su gobierno.

En Argentina las esperanzas del kirshnerismo de imponer su propio candidato se disiparon en la primera vuelta. Macri luce vencedor en las elecciones del 22 de noviembre.

En Bolivia vemos a un Evo que no puede seguir aspirando a una reelección indefinida y que, frente a la caída del precio del estaño y otras materias primas, está condenado a seguir el camino de sus colegas.

Bachelet en Chile enfrenta similares problemas con el cobre y con su hijo. Fernando Lugo ya se fue.

Le toca a Venezuela. La devastadora carta de Almagro -Secretario General de la OEA-, las declaraciones de la Conferencia Episcopal, los planteamientos de 35 ex presidentes iberoamericanos, muchos ex Jefes de Estado del mundo, Premios Nobel de la Paz, organizaciones de DDHH, 157 congresistas de varios países así como varios parlamentos, la ONU, la Unión Europea, autoridades electorales de países como Brasil y Uruguay, reclaman en forma unánime la libertad de los presos políticos, condiciones electorales justas y observación internacional el 6D.

Mientras tanto, Venezuela se hunde con la caída de los precios del petróleo y la pésima administración a manos del gobierno más populista e ineficiente que hemos tenido. Ya no hay forma de impedir un cambio y este ocurrirá independientemente de lo que pase el 6D. Asombrosos casos de corrupción y drogas tienen conmocionada a la sociedad, mientras la escasez, la inflación, la inseguridad, la contracción económica, la destrucción de valores, la pérdida de equilibrio de los Poderes Públicos, constituyen una mezcla implosiva en medio de una tendencia de deslave continental que está arrastrando «down the drain» a los países que venían actuando bajo la ¨franquicia¨ del Foro de Sao Paulo.

Jose Toro Hardy

pepetoroh@gmail.com

@josetorohardy

Miranda – Venezuela

Publicado por EL REPUBLICANO LIBERAL en 11:39

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