Entre la ley y la trampa

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Posted:, Jorge Dalton*

Cubanos varados en Costa Rica. Foto: elnuevoherald.com/Cortesía Alvaro Sánchez

HAVANA TIMES — Hoy me quisiera referir a los miles de cubanos que se encuentran varados entre la frontera de Nicaragua y Costa Rica que forman parte de una nueva oleada de emigrantes a través del Istmo centroamericano.

La cifra no parece ser muy exacta pero al parecer, son casi 3.000 cubanos en esa delicada situación, en su mayoría jóvenes que se han topado con innumerables obstáculos que les impide alcanzar el “Sueño americano” con la rapidez que lo habían planeado.

Uno de esos impedimentos ha sido el desmantelamiento reciente por parte de autoridades costarricenses de varias bandas de traficantes de personas que operaban en toda esa zona y que sus clientes de “mejor paga” han sido precisamente este flujo de cubanos emigrados que cuentan en su mayoría con el respaldo de sus familiares en Estados Unidos que son residentes o ciudadanos americanos.

Esta nueva avalancha proviene de Ecuador y responde a que se rumora también que la “Ley de Ajuste” pudiera desaparecer de un momento a otro o al menos, sufrir severas modificaciones. Una ley que favorece solo a los cubanos y que fue promovida durante estos más de 50 años, como un instrumento político y uno de los componentes de la “Guerra Fría entre ambas naciones.

A raíz de las nuevas relaciones entre Estados Unidos y Cuba la Ley de Ajuste Cubano indudablemente le puede quedar poco pues se ha convertido en un boomerang, en una trampa para quienes la crearon e impulsaron y ahora no saben cómo harán para deshacerse de ella.

Estos emigrados de nuevo tipo se han topado también con la intransigencia del gobierno nicaragüense encabezado por Rosario Murrillo y Daniel Ortega que les ha llamado “delincuentes” y les ha amenazado en reprimirlos como ya hizo una vez.

La menciono a ella primero pues es ella la que realmente decide en la Nicaragua actual, la que manda y dispone. El segundo no es más que una figura gris y decorativa, una “guindaleja” para aparentar que el “Sandinismo” aun sobrevive cuando en realidad esta pareja se encargó de darle el tiro de gracia a lo que un día también se le conoció como: “La Revolución de los poetas”.

Daniel Ortega y Rosario Murillo. Foto: el19digital.com

Rosario Murillo y Daniel Ortega son dos gobernantes carentes de memoria y carentes de muchas cosas. Han olvidado que algunos de los padres o abuelos de estos cubanos varados en la frontera dieron todo por Nicaragua a partir de 1979 y no se vale semejante insulto y atropello a la dignidad humana y a la nobleza natural del pueblo cubano.

Desde 1979 y hasta que duró la Revolución Sandinista (porque soy el primer convencido que esa Revolución dejó de existir hace ya un buen tiempo) un número de incontables de familias cubanas comunes y corrientes se privaron de muchas cosas básicas de la vida diaria para ayudar al pueblo de Nicaragua.

Puedo hablar horas del aporte de los cubanos a Nicaragua y algunos hasta dejaron sus valiosas vidas sembradas en esa tierra. Daniel Ortega y Rosario Murillo pudieron haber sido mínimamente elegantes y no tan miserables de olvidar ese importante detalle. Con esto no estoy alentando que obre en contra de la autodeterminación de la nación nicaragüense.

Hay una trampa mortal a la que se exponen estos miles de cubanos y es llegar a Estados Unidos atravesando Honduras, Guatemala y México, un corredor que está catalogado como uno de los más letales del planeta tierra, donde operan pandillas salvadoreñas consideradas de las más sanguinarias del mundo, narcotraficantes guatemaltecos, hondureños y mexicanos nacidos para matar, asesinos sin piedad por naturaleza, toda una cadena interminable de corrupción, crimen, secuestro y extorsión amparados también por diversas autoridades de los países involucrados que son parte integral de las mafias que imperan en una de las zonas más bellas pero peligrosas de este planeta y que los emigrados de cualquier nacionalidad son su botín diario.

Estoy más que seguro que muchos de estos cubanos no tienen conciencia de los que les espera, han ignorado desde antes de salir de Cuba a los peligros que se enfrentan arriesgando a sus hijos en este largo recorrido en busca de una nueva vida en Estados Unidos. Algo que puede ser posible pero también puede significar un infierno aun llegando y obteniendo los beneficios.

Este mismo camino, lo emprenden a diario miles de emigrantes salvadoreños, hondureños, guatemaltecos y mexicanos que son víctimas de toda esta monstruosidad. Estos emigrantes centroamericanos en su totalidad muy pobres son asaltados, violados y asesinados siendo despojados de sus pocas pertenencias. Luego sus cadáveres aparecen en fosas comunes o en basureros cuando son reportados, otros jamás aparecen. Una tragedia que es un sello que identifica a estos países con miles de personas y familias enteras desaparecidas y que se ha convertido en un asunto cotidiano sin que le importe a casi nadie en este mundo.

Los medios de difusión masiva apenas reflejan esta carnicería. Tengo la impresión que los casi tres mil cubanos varados no correrán mejor suerte si emprenden ese viaje a través de esa jungla.

Hay otra mala noticia como parte de toda una inmensa trampa en que han caído los cubanos que aún persisten en utilizar esta misma vía en su plan de llegar a Estados Unidos y me refiero al repentino cambio de política migratoria por parte de Ecuador que anunció que a partir del día primero de diciembre permitirá la entrada a los cubanos solo con visa.

Aunque Ecuador ha dicho que esto no es cerrarles las puertas a los cubanos, a buen entendedor significa que ese corredor ha sido cerrado. Los gobiernos de Colombia, Panamá y Costa Rica serán mucho más estrictos al paso de cubanos por sus fronteras. Son parte de una serie medidas que han tomado los diferentes países a raíz de la reunión del SICA en San Salvador.

Cubanos en Costa Rica. Foto: elnuevodiario.com.ni

Luego de todo este enredo de trampas y leyes habría que comenzar a focalizar de una vez cuales son las innumerables causas que originan esta nueva ola de emigrados cubanos en su mayoría jóvenes y que a estas alturas no sabemos cuál será su destino final.

Habría que preguntarse hasta que niveles se le salió de control al gobierno ecuatoriano la cantidad de cubanos que han llegado a ese país desde hace años y que muchos poseen un estatus irregular. Tampoco se le puede seguir achacando de manera automática que todo esto sucede unicamente por los beneficios que otorga la Ley de Ajuste Cubano.

Alberto y María y su pequeño hijo son tres cubanos que están ahora en esa frontera entre la espada y la pared. Vendieron su casa y todos los bienes que tenían en Cuba. Solo les queda la esperanza y la ropa que traen puesta. Estaban convencidos de haber encontrado una manera “fácil y segura” de llegar a E.U y “menos peligrosa” que lanzarse al mar y atravesar el Estrecho de la Florida. Hay quienes me dicen que ante esta nueva situación algunos cubanos recurrirán de nuevo a las balsas y no se cuál de las dos cosas sean peor para mi gente.

(*) Cineasta cubano-salvadoreño.

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