09/19/2020

198 ANIVERSARIO DE LA ORDEN DE LOS CONSTRUCTORES MASONES DE LA REPÚBLICA DE CUBA

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La Habana, domingo 20 de diciembre de 2015

Orden de los Constructores Masones para la República de Cuba

Sesión del 198 Aniversario de La Orden de los Constructores Masones de la República de Cuba. Breves palabras y reflexiones sobre su historia, su actualidad y su futuro en el contexto actual.

Orador Central: I\C\C\Ángel Bordelois Salazar Gr. 32

Ilustre Caballero de la Orden de los Constructores  Masones de la República de Cuba.

Gran  Representante  de  la  Orden  de  los  Constructores  Masones  de  la  República  de  Cuba  I\ C\C\ Gabriel Jesús Padrón Ramos Gr.32

Diputado  Gran Maestro  de la Gran Logia de Cuba de A\L\ y A\M\ I\H\ Ernesto Zamora Gr.33 Representante  del  Soberano  Gran  Comendador  del  Supremo  Consejo  del  Grado  33  para  la República de Cuba G\I\G\ Arsenio Alonso Gr. 33

Gran Decano de la Meritísima Orden de Veteranos Masones de la República de Cuba I\ C\C\ José Luís Bueno Castro  Gr. 32

Invitados de Respetables Logias Simbólicas, Cuerpos Escocistas, Acacistas y Veteranos Masones que nos honran con su presencia.  Ilustres Miembros de la Legión de Honor de la Orden.  Ilustres Caballeros Constructores Masones.

Queridos Hermanos, compatriotas todos:

Nuevamente la Orden ha tenido a bien encomendar a este Ilustre Caballero Constructor Masón, que los  represente    no  solo  para  expresar  unas  breves  palabras  alegóricas  al  198  aniversario  del establecimiento de la Orden en Cuba, sino y para aunado a ello, resumir el año de trabajo que termina, proclamar los principales objetivos a perseguir en el próximo y reflexionar desde nuestra óptica, sobre la realidad masónica en que hoy estamos inmersos.

La vida nos enseña que cuando deseamos entender lo que está sucediendo o tratar de decidir lo que pasará mañana, tenemos la obligación de mirar hacia atrás.

La Orden se introduce en América, al establecerse en 1817 en La Habana, Cuba,  su Soberano Gran Comendador recién electo, el I\C\C\ Jean Baptiste Vermay de Beaume, laureado pintor francés; sus partidarios y enemigos, siguen siendo desde entonces los mismos: hombres dignos que viven para la masonería y egos inflados que viven de la masonería; los que vienen a dar lo mejor de sí a la Orden y los que vienen a buscar el prestigio de ser miembros de ella y la perjudican a partir de la conducta que evidencian, dificultando su propagación en el seno de la masonería en Cuba.

La Orden es ante todo, una Institución Para masónica independiente, soberana y de carácter nacional al amparo de las leyes del Estado cubano.

La  Orden  de  los  Constructores  Masones,  es  proveniente  del  continente  europeo,  se  funda  un miércoles, 17 de diciembre de 1777, en la ciudad de París, hace hoy 238 años y tres días, por tres ilustres  masones  franceses,  reunidos  en  la  Respetable  Logia  “LES  BON  AMI”:  Pierre  Francois Charles  Augereu,  Duque de Castiglione,  Armando  Charles  Augustin,  Duque de Castrier  y Charles Axel  Guillaumont  y  desaparece  en  el  continente  europeo  aproximadamente  entre  1820  y  1825, mientras se propagaba vertiginosamente por tierras americanas.

La  historia de  la  Orden en tierra cubana,  puede  dividirse en  cinco  etapas para su  estudio  y  mejor comprensión:

1ra. etapa, 1817-1959: Donde  la  escasa documentación que poseemos  permiten afirmar  que  se mantiene a pesar de la fragmentación masónica prevaleciente hasta 1947 en Cuba y se fortalece progresivamente  a partir  de  la reunificación  masónica  que  tiene  lugar  ese año.  Labora  siempre apegada a sus tres principios fundacionales:

  1. Trabajar en apoyo al hacer de la Masonería.
  2. Contribuir a formar personas de pensamiento amplio respecto a las transformaciones y
  3. Mediar en los Conflictos entre Instituciones Masónicas, para masónicas y/o miembros de éstas, en función de preservar la unidad.

Ya en 1953, la Orden de los Constructores Masones está organizada y debidamente instaurada en 22 países del continente americano.

2da etapa, 1959 – 1966: La Orden es conocida y seguida en las seis provincias en que se divide la nación cubana,  donde  tiene  fracciones  de  valiosos  miembros  debidamente  coordinados  en  una estructura nacional;  en el intervalo  de 1934 a 1943, la Orden en América tuvo como Soberano Gran  Comendador  al  cubano  ejemplar  I\C\C\  Dr.  Ramón  González  de  la  Gándara  Gr.33, quien  mereció  por  su  trabajo  ser  nombrado  al  concluir  su  mandato,  como  uno  de  los  dos Soberanos Grandes Comendadores de Honor que se reconozcan en la Orden.

En el escenario de las aceleradas y convulsas transformaciones que sufrió la sociedad cubana el 1ro de enero de 1959, muchos de sus mejores y más preparados miembros emigran y otros asumen desde  su  gobierno,  una  actitud  sórdida,  cobarde  e indigna,  que  la  conduce  a  recesar  sus actividades  en  1966  y  declararla  en  la  práctica  disuelta,  propiciando  que  su  documentación histórica no fuera conservada.

En 1964, comienza el declive acelerado de la Orden en el continente americano que conduce a su desaparición,  quedando  solo  maltrecha  en  Cuba.  Fungía  entonces  como  Soberano  Gran Comendador de la Orden el mexicano I\C\C\ Cales Sierra Ramos Gr.33.

Es época de inicio de contradicciones y fragmentación de la masonería en el continente; muchos países no han podido aun reunificar la masonería en su territorio.

En  la  actualidad,  para  regocijo  de  los  que  integramos  la  Orden,  se  han  recuperado  algunos documentos  de  esta  etapa  que permitirán  reconstruir  lo  que  sucedió  e  integrarlo  a  la  memoria histórica de la Institución.

3ra etapa, 1967 – 2000: Un grupo de hermanos, entre los cuales se destaca como líder el nunca olvidado  por  nosotros  I\C\C\    Ramiro  Arias  López,  la  rescatan  de  la  oscuridad  en  que  la introdujeron y la visualizan ante la masonería en la Habana, a partir de sus conocidas y respetadas figuras  como  masones  de  relevantes  trayectorias  y  méritos.  Eternas  gracias  a  los  Ilustres Caballeros Constructores Masones que supieron hacer renacer la Orden como ave Fénix y ya no  están con nosotros físicamente y a los que aún viven y hoy nos acompañan.

4ta etapa, 2000 – 2003: En donde en su conducción se suceden dos Grandes Representantes de la Orden,    el  I\C\C\  Ramiro  Arias  López  y  el  hoy  Ilustre    Caballero  de  la  Corte  de  Honor I\C\C\  Rafael Espinosa  Espinosa.  Le corresponde como honor y mérito al hermano Arias el haberla  rescatado  de un  prolongado  y  oscuro  silencio,  haciéndola  visible  ante  las  nuevas generaciones  de  masones,  en  tanto  al  hermano  Espinosa  le  corresponde  el  no  haberla  dejado retroceder, haciéndola marchar lenta pero a pasos firmes hacia el futuro, entregando el estandarte firmemente sostenido a su sucesor.

5ta etapa, 2003 – hasta la fecha: Desde entonces,  la Orden de los Constructores Masones  ha tenido como Gran Representante al I\ C\C\  Gabriel Jesús Padrón Ramos Gr.32, quien realiza su mayor esfuerzo con el apoyo de un grupo relativamente reducidos de hermanos, por imprimirle mayor fuerza, visibilidad y expandirla en el seno de la masonería. No todo ha sido como se soñó, avances y retrocesos en la gestión de expansión;  mucho más lejos podríamos estar, si todos, más que preocuparse por aparentar ser, hubieran sido ciertamente miembros participativos.

Hoy festejamos nuestro 198 aniversario, si bien sentimos que pudimos haber logrado mucho más  en este año de trabajo, tampoco nos sentimos insatisfechos, avanzamos en nuestros propósitos:

  1. Crecimos en membrecía, con valiosos hermanos que constituyen un refuerzo necesario para dinamizar la actividad de la Orden.
  2. Recuperamos mucha documentación que nos permiten rescribir nuestra historia recién pasada, debidamente documentada.
  3. En los Talleres masónicos, se conoce hoy mucho más la Orden de los Constructores Masones, aunque  resta mucho aún por lograr al respecto.
  4. Nos hemos fortalecido discretamente en la esfera financiera.
  5. Nuestras sesiones han ganado en calidad y se desarrollan sin abusar del escaso tiempo de que disponen los hermanos.
  6. Hemos mantenido un estable y eficiente trabajo en la Secretaría de la Orden.
  7. Es un hecho real que podemos crecer vigorosamente; un número significativo de hermanos en La Habana  y  otras  provincias,  nos  han  manifestado  su  interés  de  integrar  nuestra  Orden.
  8. Nuestro problema radica en el riesgo de introducir en la misma a hermanos que solo buscan figurar y alimentar su ego; tendremos que ser muy cuidadosos al respecto.

¡La Orden de los Constructores Masones ha despertado ya y comienza a acelerar su marcha y nada, ni nadie podrá detener su hacer en post de una masonería unida y fuerte en Cuba!

Para el año 2016 hemos de concentrarnos en aspectos medulares para la Orden, tales como:

  1. Estabilizar nuestra membrecía a partir de la calidad y la real participación de los miembros, lo que significa dejar de preocuparnos por cuántos somos y ocuparnos de quienes somos.
  2. Como fenómeno natural, la calidad de la membrecía de la Orden se va vislumbrando e imponiendo como un factor mucho más importante que la cantidad y se impone actuar en consecuencia.
  3. Lograr  expandir  la  Orden  al  menos  hacia  dos  provincias,  donde  contamos  con  valiosos hermanos que comparten nuestras ideas.
  4. Retomar la elaboración de un nuevo Reglamento de la Orden, en concordancia con la realidad en que vivimos y que considere una estructura funcional integrada en la nación.
  5. Revisar y perfeccionar nuestra liturgia y ceremoniales.
  6. Resolver definitivamente nuestras insignias y bandas.
  7. Trabajar por  actualizar  nuestro  acervo  histórico  y  editarlo,  para  su  divulgación  entre  las jóvenes generaciones de masones.
  8. Organizar conferencias y eventos que contribuyan a formar personas de pensamiento amplio respecto a las transformaciones que se avizoran en Cuba, dentro y fuera de la masonería.

Queridos hermanos, también un 17 de diciembre de 1830, hace 185 años y tres días, con solo 47 años, muere  solo  y  triste  en  Santa  Marta,  Colombia  sin  ver  materializada  la  unidad  de  los  pueblos  de América, el Libertador, nuestro V\H\General Simón Bolívar, el hombre que más soñó y lucho por la unidad y hubo de enfrentar reveces y traiciones, sin claudicar en sus principios, ni sentirse nunca  derrotado; el hombre que nos dijo para todos los tiempos: “No nos dominarán por la fuerza, sino por la ignorancia”.

Hoy  la  masonería,  requiere  más  que  nunca  protegerse  de  la  ignorancia  ilustrada  que  practican hermanos que, o carecen de capacidad para reflexionar sobre las consecuencias de sus actos o su ego no les permite ver hasta donde dañan la institución. En los últimos tiempos estamos siendo testigos de tendencias que solo contribuyen a debilitar  la masonería hacia lo interno  y ante  la sociedad,  basta referir solo algunos pocos ejemplos:

  1. Los juicios  a  altos  funcionarios  por  administración  poco  ortodoxa  de  las  finanzas  de  la institución, lo que genera una razonable desconfianza en esta esfera.
  2. La separación de Logias de la Confederación de la Gran Logia de Cuba de A\L\ y A\M\ y la forma en que se ha optado por resolver estos conflictos.
  3. Los problemas  que  se  han  generado  con  la  Gran  Logia  de  la  Florida,  que  siguen  aun  sin solución,  respecto  al  tema  de  la  masonería  que  practican  en  la  Florida  masones  de  origen cubano,  considerados  irregulares  y  los  criterios  emitidos  por  las  autoridades masónicas cubana.
  4. La estabilidad, credibilidad, ética y moral, que en los últimos tiempos ha caracterizado a los integrantes de la Corte Suprema de Justicia Masónica, al realizar su necesaria función.
  1. Las controversias en la Alta Cámara del simbolismo, respecto a supuestas violaciones de lo establecido en  la  Constitución  Masónica;  para  algunos  hermanos  irrespetada  y  para  otros, interpretada a tenor del tiempo que transcurre.

Hemanos, no existe obra humana perfecta y la masonería es una creación humana y como tal está obligada  a  un  perfeccionamiento  continuo  para  estar  en  equilibrio  con  el  medio  social  en  que desarrolla sus actividades.

Los hombres que integran la masonería en Cuba, son los mismos que conforman la sociedad en que se ha originado una significativa pérdida de  valores éticos  y morales  y donde no pocos consideran el apropiarse de  los recursos  bajo su responsabilidad  en provecho  propio,  como  una  habilidad  y una forma de luchar la vida. Resulta necesario acabar de esclarecer la responsabilidad de todos y cada uno de los hermanos involucrados en la administración poco ortodoxa de las finanzas de la institución, tomar las medidas que correspondan sin impunidad para nadie y cerrar este capítulo de una vez y por todas.

La unidad de  la  masonería en  Cuba  es un tema  pendiente,  que no  se puede resolverse a partir de procesos  judiciales  profanos,  esto  solo  devela  ante  la  sociedad  cubana  e  internacional  que  nos observa, la incapacidad manifiesta de solucionar los conflictos hacia el interior de la institución; estos procesos judiciales profanos solo sirven para profundizar y ensanchar la grieta que nos separan. Hay que establecer un proceso  masónico de entendimiento y reconciliación cara a cara, de  hermanos  a hermanos.

A diferencia de la desunión y conflictos que prevalecen en el seno de la masonería en la jurisdicción, en nuestra Orden se debate fuerte y profundamente, se reconoce como algo necesario la diferencias de criterios,  se respetan  y entre  todos buscamos  lo  mejor para  la Orden;  entre  los que  habitualmente acudimos  a  las  sesiones  no  se  revelan  egos  inflados  o  vanidosos  que  se  creen  superiores  a  sus hermanos.

No somos parte de los problemas y conflictos, estamos en capacidad de ser parte mediadora en su solución. Les invitamos a reflexionar a los que ostentan los más altos cargos de la masonería en Cuba sobre ello, no nos interesa protagonismo alguno, nos interesa la unidad y la fortaleza de la masonería, en  primer  término  hacia  el  interior  de  la  Isla  y  luego  con  los  masones  cubanos  en  el  exterior.

Humildemente  ofrecemos  nuestra  disposición  de  ayudar,  si  así  lo  consideran,  ustedes  tienen  la palabra.

Nada  puede  hacerse  al  respecto  ayer  o  mañana,  hagámoslo  hoy,  con  total  apego  y  respeto  a  las Constitución Masónica; si se quiere hacer, se encuentran los medios para realizarlo, si no se quiere hacer, sobrarán las justificaciones. La unidad quebrantada en el seno de la masonería en Cuba hay que restablecerla, es una prioridad impostergable de sentido común.

Las personas tienden a tratar las crisis solo en relación con su potencialidad de desastre y no ven las oportunidades asociadas a toda crisis, el conflicto que aún perdura con la Gran Logia de la Florida,

siempre  que  se  aborde  con  nitidez  y  se  reconozca  la  parte  de  responsabilidad que  se  tenga  en  el conflicto, puede ser solucionado, el tiempo transcurrido es el mejor aleado con que  se cuenta  para abordar una negociación cara a cara. La fraternidad, inteligencia, valor, honradez y sinceridad abren las puertas al entendimiento, aun en posiciones encontradas que pudieran parecer irreconciliables.

Los  tiempos  por  venir  obligan  a  fortalecer  y  estabilizar  la  Corte  Suprema  de  Justicia  Masónica, ciertamente habrá quienes consideren que no proceda con equidad y justicia al realizar su función, los sancionados pocas veces reconocen el buen trabajo de los magistrados que los juzgaron. Pero algo debe  estar  fuera  de  toda  duda,  la  integridad  ética  y  moral  de  quienes  la  integren;  en  este  sentido debemos siempre proteger la Corte Suprema y no a los hombres que la integran.

Por el bien de la masonería, hay que lograr un mínimo de error al aplicar la justicia en los procesos y sus revisiones, todo ha de hacerse con total apego a la ley y absoluta transparencia y autonomía.

La columna vertebral jurídica de una nación y una institución, es su constitución, que como sistema jurídico abierto, tiene que lograr normar y regular la conducta de todos y cada uno de sus ciudadanos o miembros y los actos de derecho y obligación que les asisten en sus funciones. Las constituciones no  resultan  eternas  e  inamovibles,  requieren  ser  perfeccionadas  cada  cierto  tiempo  para  que representen ciertamente un documento rector de las sociedades y las instituciones.

Nuestra  constitución  masónica,  ciertamente  tiene  aspectos  que  en  el  contexto  actual  resultan cuestionables, como por ejemplo, la ley electoral y la no independencia de poderes; más mientras no sea modificada  mediante el procedimiento que en la misma se considera, todos  y cada uno de  los masones, con independencia de nuestros criterios, grados y cargos, estamos obligados a cumplirla y hacerla cumplir y de no hacerlo así, estaríamos contribuyendo a destruir la Institución que juramos proteger desde su interior. Bajo toda circunstancia hay que proceder con total apego a la Constitución y promover las mociones necesarias para su perfeccionamiento.

Enfrentemos  el  nuevo  año  de  trabajo  en  la  Orden  y  la  Masonería, con optimismo  y consagración, hacia  el  interior  de  la  Institución  y  desde  esta  hacia  la  sociedad,  preparemos  hombres  capaces, disciplinados, con valor, honrados y humildes, para que pueda cambiarse todo lo que urge y tiene que ser cambiado por el bien de la masonería en Cuba y el bienestar del pueblo cubano, preservando la soberanía e independencia de la Patria.

Luchando por la unidad de la masonería en Cuba, estaremos luchando por un futuro promisorio, no nos engañemos, solo  restableciendo  la unidad  que  nos caracterizó  seremos  fuertes  y un ejemplo  a seguir para la ciudadanía que en silencio nos observa y nos juzga.

¡Viva  la  Orden  de  los  Constructores  Masones  de  la  República  de  Cuba,  libertad,  igualdad  y fraternidad en la amada Patria cubana y la suprema Patria Latinoamericana!

Muchas felicidades a todos por el año nuevo, que ya toca a la puerta.

¡Por la unión de las Américas, Dios y mi derecho!