09/21/2020

La navidad de los pobres

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Se acerca el fin de año y con él han llegado las fiestas, para los que pueden celebrar, diciembre 20, 2015 | Marelis Fonseca Viltres

Vidriera con adornos de Navidad (foto tomada de Marelis Fonseca)

GRANMA, Cuba.- Se acerca el fin de año y con él han llegado las navidades, la tradición que implica los adornos, arbolitos, regalos y la unidad familiar. Pero los cubanos ven frustradas las festividades por los altos precios y las carencias económicas.

Las festividades navideñas fueron mal miradas por el gobierno implantado en Cuba en 1959, que por todos los medios trató de desarraigar muchas tradiciones, catalogándolas de generadoras de desigualdad social y esgrimiendo el carácter foráneo y consumista y los bajos ingresos del pueblo como justificación.

La señora Teresa Fonseca, al recordar su infancia, comenta: “Antes hasta los pobres festejaban; mis padres lo eran, pero en casa siempre asaban un puerco y se festejaban Navidad y Nochebuena; pero ahora es un martirio, uno se mortifica porque a veces ni una comida buena se puede hacer para celebrar”.

“Todo lo que no fuera en favor de las ideas revolucionarias, tenía que desaparecer”, dice Gennis Maité Zamora, quien añade: “La navidad se caracteriza por hacerle regalos a los allegados, pero la necesidad que tiene la gente no da para eso. Yo misma tengo tres hijos y mantengo una casa que no tiene ni baño sanitario; si aquí no alcanza ni para comer, dime tú para hacer regalos”.

La actualidad violenta donde se desenvuelve la juventud, carece de tradiciones sanas de alegría colectiva que promuevan la unidad. La costumbre de reunificar la familia bajo las luces del arbolito, festejando las bendiciones recibidas y diciendo adiós al año que termina, se ha perdido junto con las tradiciones.

“Casi ningún cubano sabe ni cuándo comienza, ni cuando termina la navidad y mucho menos de las festividades la caracterizan, aquí lo mismo se le arma un arbolito a Santa Bárbara, que se santiguan con los reyes magos”, afirma una joven entrevistada sobre el tema.

Quien la acompañaba, agrega: “Desde mediados de noviembre, ya muchas casas están adornadas con arbolitos y adornos navideños, pero solo cumplen función decorativa, sus parpadeantes lucecitas desde fecha tan temprana, solo muestran el desconocimiento y la añoranza de la tradiciones perdidas. Por otra parte ¿Qué cubano puede darse el lujo de celebrar la navidad sin dinero y con las cosas tan caras?”.

No obstante, ahora Santa Claus y las guirnaldas son bienvenidos. En las tiendas recaudadoras de divisas (TRD), el surtido de adornos navideños es variado, pululan las decoraciones, bombillas, estrellas y regalos, pero los precios que exhiben dejan claro que el objetivo no es rescatar la tradición, sino cobrar el dinero del pueblo.

Mislay Barnet Gallardo, otra joven, apunta: “si quieres poner y adornar un arbolito para la navidad, sabes que eso es lo que vas a comer. Los precios son como para infartarte y las rebajas son de a centavos, y ni soñar con comprar un pavo. El año pasado, en la TRD los pavos congelados estaban a 39 CUC; son casi mil pesos y aquí nadie puede con eso”.

Las festividades de la navidad constituyen uno de los sueños rotos del cubano. Limitaciones económicas y bajos salarios atentan contra el rescate de la tradición. Mientras tanto, sus seguidores siguen a la espera de cambios y prosperidad.

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