09/20/2020

LAS 10 PRESENTACIONES A JORGE MÁS CANOSA

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Por, Esteban Fernández

La primera vez que me presentaron a Jorge Más Canosa en las oficinas del RECE en la Pico y la Hoover en L.A. yo debo haber tenido 25 años. Estuve hablando con él más de media hora. Después de eso me presentaron a Jorge -a través de los años- unas 10 veces más. Inclusive estuvimos hablando en la casa de Antonio J. Fernández en Pasadena -solamente él, Tony y yo- hasta las cuatro de la mañana.

Sin embargo, cada vez que me presentaban a Jorge era algo completamente novedoso para él. Y al estrecharme la mano me decía el consabido “¡Mucho Gusto!”.

Hasta que yo me aburrí de las presentaciones y de los “mucho gusto” y escribí en mi columna La Nota Breve del periódico “20 de Mayo”: “Jorge Más Canosa visitará la ciudad de Los Ángeles de nuevo, y como siempre yo asistiré al acto, les ruego a todos los amigos mutuos QUE NO ME LO PRESENTEN MÁS, porque estoy harto de que me lo han presentado en incontables ocasiones y él nunca se recuerda de mí, por lo tanto ya no me interesa para nada que me conozca ni me reconozca”

Como es natural lo primero que hizo la gente antes de una hora de arribar Jorge aquí fue enseñarle lo que yo había escrito y él se sonrió y dijo: “Por favor, en el acto enséñenme quién es Esteban Fernández”

Y entonces Jorge Más Canosa -que tenía un magnífico sentido del humor y para darme una lección- buscaba la forma de encontrarse conmigo en el acto y saludarme efusivamente, darme un caluroso abrazo (que fueron más de tres)  y decirme delante de todo el mundo: “¡Estebita, mi socio, cuanta alegría me da verte de nuevo!” Y todos los que estaban en nuestro entorno les reían la gracia.  Esa es una costumbre muy nuestra de reírle las gracias a los poderosos.

Pacientemente yo me sonreía esperando la oportunidad de poderle responder adecuadamente a la  coña del líder de la Fundación Nacional Cubano Americana.

De pronto veo que en la cantina está Jorge rodeado por el “Pibe” Aguilera, Leonardo Fandiño, por el dueño de “Música Latina” Pepe García y varios miembros más de la organización y en eso Jorge me llama, vuelve a repetirme lo de “la gran alegría que le produce verme”  y me suena otro abrazo rompe huesos.

Entonces (emulando el chiste de Guillermo Álvarez Guedes sobre el tipo que le pidió a Frank Sinatra que lo saludara cariñosamente delante de su novia) me viré hacia todos los que estaban en la barra y les pregunté con fingida sorpresa: “Por favor, díganme ¿quién es el comebola éste que me ha saludado con tanto afecto cinco veces consecutivas?” Ahí 10 personas al unísono, incluido Jorge Más Canosa, soltaron ruidosas carcajadas. Y más nunca Jorge se olvidó de mí.

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