09/19/2020

PROPÓSITOS PARA EL NUEVO AÑO

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por Marcelo Molina

Como cada año en esta época, mucha gente hace un balance de lo vivido y, de acuerdo a ese balance, toma conciencia de lo bueno que sería que algunas cosas sean diferentes, y a partir de ahí, formula algunos “propósitos” para el siguiente año…

Es muy común también que, de ese puñado de propósitos, muchos queden en el camino mes a mes, y que, a fin de año, quizás –con buena suerte y viento a favor– muy pocos, (o ninguno) se hayan cumplido…

Quizás sea una experiencia que ya te haya sucedido en el pasado, y que, además, se venga repitiendo año tras año. Si ese es tu caso, es probable que no solo no estés conforme con esa situación, sino que, consecuentemente, el contexto emocional desde el que surjan los nuevos propósitos para este año, no solo te predisponga a conseguir el mismo resultado que el año anterior, sino que, al mismo tiempo, refuerza la creencia de que, haga lo que haga, nada va a cambiar…

Las razones para que esto suceda pueden ser múltiples y muy variadas. Y sin el ánimo de hacer un estudio exhaustivo sobre el tema sino simplemente una breve introducción, aparecen algunos causales que surgen de la observación (principalmente de mi propia experiencia) que pueden ser fácilmente identificables y en la práctica, pueden subsanarse con un poco de equilibrio entre el ser y el hacer para evitar las siguientes…

Razones por las cuales nuestros propósitos fallan

  1. No hay un plan definido: Antoine de Saint-Exuperý escribió que “Un objetivo sin un plan es solo un deseo”. Y eso es lo que hace mucha gente de enero a enero… Desea, vive de las expectativas… Desean un cambio verdadero, pero no tienen un mapa para llegar hasta ahí… Si yo fuera un agente de viajes y vienes a contratar una excursión, lo primero que voy a preguntarte es:  1. ¿A dónde deseas viajar? 2. ¿Cuál es la fecha deseas de partida? Si me respondes “Ni idea!”, ¿Cómo es posible que te ayude a llegar a destino…? El establecimiento de objetivos funciona de la misma manera. Debes tener diseñado un itinerario, un mapa de viaje. Y esa ruta debe estar marcada en el mapa. De este modo, si tus objetivos están escritos en papel o en algún medio electrónico, entrarás en el 4% de la población que logra alcanzar sus objetivos, porque los tiene escritos y tienen un plan, saben a dónde quieren llegar!
  1. El plan no es específico: “Quiero estar en forma”… Genial! ¿Qué significa esto? ¿Deseas bajar de peso…? ¿Cuánto…? “Deseo bajar 10 kilos”. OK. Pero… ¿para cuándo? ¿De aquí a 5 años…? (Si me preguntás a mí, este no parece un objetivo muy inspirador…) “Quiero bajar 10 kg. al 1ro. de mayo”. OK. Aquí ya tenemos algo: 10 kg en 4 meses. Esto es 2,5 kg por mes, o sea, 600 gr. aprox. por semana… Ahora ya tenemos un plan específico, sobre el cual podemos hacer un seguimiento concreto y hacer los ajustes que sean necesarios, en caso de “alejarme” de algún modo de la ruta pautada. Cuanto más hábil seas en definir concretamente el objetivo, más cerca estarás de encontrarte del lado del éxito.
  1. No existe un plan de contingencia para hacer frente a contratiempos o errores: Lo único constante en el universo, es el cambio. Debido a estos cambios, los seres humanos tenemos en común una característica ineludible: de alguna manera, en algún momento, algunas veces, vamos a errar! (Errar es humano). Por lo tanto, esperar las fallas o errores, debe ser parte del proceso! Muchas personas no están preparadas para esto, y fácilmente abandonan. La mayoría de las personas exitosas de la actualidad han convertido literalmente a sus fracasos en una forma de arte. Ya les comenté en un post anterior el fabuloso caso de Howard Schultz y sus 223 intentos fallidos de conseguir financiamiento para su emprendimiento…

Como es de costumbre, te (y me) regalo algunas preguntas como para iniciar una –confío– rica experiencia reflexiva:

  • ¿Cuál es la razón recurrente de mis propósitos “fallidos” de años anteriores? ¿Me faltó un plan…? ¿El plan no fue lo suficientemente específico…? ¿No tuve en cuenta posibles fallas para armar un plan de contingencia…?
  • ¿Qué puedo modificar, de los propósitos para este año, para que se conviertan en verdaderas declaraciones?
  • ¿Cómo juzgo fue mi compromiso con alcanzar los propósitos de años anteriores?
  • ¿Qué puedo modificar de mi actitud o de mi aptitud para fortalecer mi compromiso y lograr lo que me proponga para este año?

“Toda acción se realiza con vistas a un fin, y parece natural suponer que las reglas de una acción deban tomar todo su carácter y color del fin al cual se subordinan. Cuando perseguimos un propósito, parece que un conocimiento claro y preciso del propósito sería lo primeramente necesario, en vez de lo último que hubiera de esperarse” John Stwart Mill(1806-1873) filósofo, político y economista inglés.

Todo objetivo nace de un sueño, y por qué no, también de algún delirio… Te comparto a continuación, a modo de despedida de este post, un video donde podrás observar a Eduardo Galeano compartiendo un bello sueño que comienza con… “¿Qué tal si deliramos un ratito? ¿Qué tal si clavamos los ojos más allá de la infamia para adivinar otro mundo posible?” Espero que te nutra de inspiración tanto como a mí!

Espero de corazón que este post te haya sido de alguna manera útil para tu vida. Si en algún momento consideras que necesitas revisar tu manera de pensar y de actuar para aumentar la PERSEVERANCIA en tu vida, y que quieres dar tu primer paso hacia un mayor bien-estar, estoy disponible para que me consultes y conversemos de qué manera puedo asistirte.

Recibe mi total agradecimiento por permitirme compartir contigo estas reflexiones y te agradeceré las reenvíes a quienes consideres les pueda ser de utilidad.

Fuente https://entrenatuvida.wordpress.com/2016/01/03/propositos-para-el-nuevo-ano/

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