El corralito de Pablo Iglesias

Pedro Schwartz (Secretario Civismo)

El autor sostiene que las recetas económicas de un eventual Gobierno de Podemos en España obligarían a actuar a la Comisión y al Banco Central Europeo para reconducir la situación hasta provocar un corralito, como en Grecia.
Expansión , 17 de febrero de 2016

La amenaza de un corralito si un nuevo Gobierno español aplica las ideas económicas de Podemos no asusta a Pablo Iglesias ni a sus ministros in pectore, quizá porque no entiendan bien el funcionamiento del euro. En realidad parece que no lo quieren entender –¿La soberbia del ignorante? ¿La ceguera del fanático?–.

Cuando un país es miembro de la eurozona, necesita abastecer de euros a sus residentes, porque ya no los puede producir su banco central. Caso de no conseguir mantener la circulación de euros físicos ni la liquidez de las cuentas bancarias, se repetirá lo ocurrido en una Grecia en crisis. ¿Recuerdan la foto del pensionista griego llorando en la acera delante de un cajero automático seco, tras peregrinar por distintos bancos para retirar el montante de su pensión?

Los miembros de la eurozona sólo pueden suministrar de euros a sus residentes acudiendo a tres fuentes de liquidez: 1) un superávit en la balanza de pagos; 2) préstamos concedidos por no residentes; 3) crédito del Banco Central Europeo. Si el país en cuestión, llamémosle España, se encontrara con que de manera continua sus pagos al extranjero son mayores que sus ingresos, vería disminuir su oferta monetaria necesariamente. Como los déficits crónicos en las cuentas externas vienen causados por déficits presupuestarios permanentes, con un Gobierno progreso-izquierdista ambos déficits se alimentarán mutuamente. Esa primera fuente pronto se cegará. En ese caso tendría que colocar más deuda pública en los

mercados financieros; ello se le haría cada vez más caro, al aumentar la prima de riesgo; y llegaría el momento en que los extranjeros dejaran de prestarnos. Si el déficit en los pagos exteriores sigue creciendo año tras año, la Comisión Europea llamará la atención al Gobierno de España; si no obedecen los ministros, nos multarán a los ciudadanos; y al final nos enviará los “hombres de negro”.

Quedaría sólo el remedio de acudir al BCE en busca de liquidez. Las vías principales por las que el Banco Central emisor de euros suministra liquidez a un país con déficit exterior estructural son las siguientes: el descuento de los bonos públicos que la banca comercial tiene en su cartera; el descuento de bonos privados en el marco del programa de QE o Quantitative Easing; instruir a la banca comercial para que preste al sector privado parte de las reservas que mantiene en Frankfurt, si es que la desconfianza no cierra el mercado nacional de crédito.

Sistemas de compensación

Queda otra vía por la que el BCE puede financiar a los Gobiernos que incumplen sus obligaciones: es el sistema de compensación de pagos que se conoce con las siglas de Target 2. A Podemos quizá ni les suene, pues son mejores especialistas en el Juego de Tronos que en el juego del Monopoly. Es un mecanismo por el que el BCE financia diaria y automáticamente los déficits exteriores de países de la Eurozona que no sepan equilibrar sus cuentas. Si Pablo Iglesias compra en Italia una primera edición de El Príncipe de Maquiavelo o de ¿Qué hacer? de Lenin para adorarlos en una vitrina, pedirá a su banco que salde su deuda con el librero italiano remitiendo fondos al banco local de éste. Si ese día, el sistema bancario español no ha recibido ingresos equivalentes a esa compra de Italia o los demás países de la Eurozona, ese déficit de pagos será cubierto automáticamente por el mecanismo de compensación conocido por las siglas de Target 2 con fondos del BCE. En principio no hay límite a esa financiación porque es automática –hasta que el BCE decida suspenderla como hizo con Grecia en su día–.

Entonces Varoufakis tuvo que dimitir y Tsipras recortar las pensiones. La Comisión Europea y el BCE tienen muchos instrumentos para forzar a un Gobierno recalcitrante a consolidar sus cuentas públicas y por tanto también las exteriores. Puede negarse a descontar los bonos públicos tenidos por la banca española y cerrar liquidez del QE destinada a nuestro país. También puede apartar del sistema Target 2 a la banca del país incumplidor. Así, caerá la circulación de euros en el interior, tanto en metálico como con tarjetas de débito. Se agudizará la huida de capitales. Entonces llegará a ser necesario el corralito, es decir, la prohibición a los particulares de hacer pagos en el extranjero y la drástica limitación de la liquidez de sus cuentas corrientes. El país se habrá quedado sin dinero, como ocurriría hoy con Cataluña si el Gobierno nacional no acudiera al rescate. Como me dijo una alta autoridad monetaria europea cuando la crisis griega, “entonces los residentes tendrán que buscar comida en los cubos de basura”.

Propuesta de Podemos al país

En la redacción del párrafo anterior he pasado insensiblemente del condicional al futuro de indicativo, porque creo que todo eso ocurrirá si Podemos y sus confederados En Comú Podem, En Marea, Compromís, Izquierda Unida consiguen la llave del Gobierno económico de España. Acabo de leer la “Memoria económica” incluida en la propuesta de Podemos para crear un “Gobierno del Cambio”.

El aumento del gasto que proponen a lo largo de los cuatro años es de 96.000 millones, para revertir los recortes de los servicios públicos, financiar programas como el de renta mínima garantizada y realizar inversiones públicas. Durante los dos últimos años de la Legislatura el aumento del gasto se destinaría a educación, a mayor protección social y a la transición energética verde. Así pretenderían mantener el nivel del gasto público en el 43.3% del PIB en vez de reducirlo en cinco puntos como quería al Gobierno del PP. Todo ello se financiaría con un aumento de la presión fiscal del 38,5 al 41 % del PIB, con una mayor recaudación gracias al crecimiento económico. El déficit público actual alcanza el 4,8% del PIB. Este año deberíamos haberlo bajado al 3%. Podemos quiere pedir a la Comisión

Europea que suavice la reducción todos los años para así tener 26.300 euros más que gastar a lo largo de la Legislatura. Muy notable y llena de ilusiones es la reforma fiscal que proponen: progresiva elevación del IRPF, a partir de un ingreso de 60.000 euros, del 45% al 55% para los tramos superiores a 300.000. El tipo del Impuesto de Sociedades intentarán colocarlo en el 30% para todas la compañías, se gravarán más los ahorros. No es todo: creación de banca pública; completa marcha atrás en la reforma laboral; un plan de garantía de rentas; ampliación del Estado de Bienestar; pensiones de calidad y jubilación a los 65 años; sanidad más generosa y sin copagos; educación pública prioritaria… Así puedo garantizar que España dejará de crecer como está haciéndolo ahora. Es otra vuelta a los modos y despilfarros de Zapatero.

Espero que Podemos no esté pensando en un remedio a la postre mucho peor que el de mantenernos en el euro trampeando: volver a la peseta. Entonces podrían forzar al Banco de España a financiar las locuras del Gobierno populista creando más y más dinero; crecería la inflación; luego el Gobierno intentaría controlar los precios por decreto; y las tiendas se vaciarían; se hablaría de impagar la deuda extranjera. Espero que Podemos haya aprendido la lección de sus mal aconsejados amigos venezolanos.

http://www.civismo.org/es/articulos-de-opinion/el-corralito-de-pablo-iglesias

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