09/23/2020

Vivir con alguien a quien no quieres

Anuncios

© wallsdontlie

Es duro tener que vivir con alguien a quien no quieres. O a quien quieres pero no te gusta. Lo vemos habitualmente en parejas que se rompen, con hermanos que no se hablan, padres e hijos que tienen una relación fría, que apenas se ven, están distantes. Puede parecer duro, es triste, pero tiene una solución sencilla. Si ya no quieres a tu pareja, divórciate. Si tu novio no te gusta, déjalo y busca a otro. Si la relación con tus padres es complicada, si tu hermano es la peor persona que has conocido… puedes elegir apartar a todas esas personas de tu vida.

Hoy no vamos a hablar de si vale la pena o no aguantar y esforzarte por mantener la relación con una amiga que te ignora, o con una madre que te maltrata. Tampoco vamos a discutir si es necesario recibir siempre de un hermano que muere de envidia o tener que dormir cada día con alguien que no te gusta solo por estar casada o casado. No vamos a hablar de eso. En todos estos casos tienes la opción de elegir y tú eres quien decide si vive o no con la persona a la que no quiere o que no le gusta.

¿Pero qué pasa cuando la persona que no te gusta y a quien no puedes querer eres tú misma? ¿Cómo puedes vivir con alguien a quien no soportas y a quien desprecias? ¿Cómo vas a ser feliz si tienes que ir con esa persona todo el día a todas partes? Si sientes que tendrías que cambiar muchas cosas de ti mismo y aún y así seguro que no conseguirías lo que quieres porque no te lo mereces, tienes un problema grave de autoestima. Necesitas ayuda. No se puede vivir con alguien a quien ni soportas. Y no se trata de cambiarte a ti mismo sino de cambiar la percepción de las cosas. Para conseguirlo, con un porcentaje casi infalible de gente a la que hemos ayudado, te recomiendo nuestro curso Cómo aumentar la autoestima con el que seguro vas a cambiar tu forma de vivir.

Estar a gusto con uno mismo es básico para cambiar la forma de vida que uno lleva. Y no me refiero a cambiar tu forma de vivir sino de ver la vida. Con un simple cambio de punto de vista puedes conseguir muchas más cosas de las que te imaginas.

Imagina a alguien que ha vivido siempre con unas gafas de color gris y no ha visto nunca los colores. Puede optar por conformarse y creer que todo es así y que los demás lo ven como él, aunque sepa que eso no es real. Pero imagina que un día le quitan las gafas y le muestran los colores. Tu autoestima es lo mismo. No se trata de que aceptes que las cosas son así, grises, sino de que seas capaz de quitarte las gafas, el filtro, y ver los colores que hay en todas partes.

Por ejemplo, no se trata de que alguien a quien no le gusta su físico, aprenda a aceptarse y a conformarse sino de que se de cuenta de que hay muchas otras cosas que lo hacen grande, interesante e importante. Tiene que ver sus propios colores, y también, cómo no, aprender a aceptarse. Pero cuando uno puede ver la cantidad de matices que tiene la vida aquello que antes le preocupaba tanto deja de parecerle tan importante.

© udithawix

La falta de autoestima se manifiesta de muchas formas,  la no aceptación del aspecto físico es solo una de ellas. Pero no solo las personas que no están contentas con su físico son las únicas que tienen este problema. Lo que pensamos todos es que alguien que está a dieta de forma perpetua tiene menos autoestima que la que siempre anda impecable, perfectamente maquillada y con tacones hasta para ir un chiringuito de playa. Y no siempre es así. La que está a dieta puede ser consciente de su metabolismo, de k mal que le sientan determinados alimentos o de querer llevar una vida sana. La que siempre va impecable puede ser incapaz de mirarse al espejo sin maquillar o no ser capaz de salir a la calle si tiene un grano en la cara. Conozco chicas que se maquilla tres veces durante la jornada laboral de ocho horas: llegan maquilladas de casa, un poco, aunque apuesto que les ha costado un buen rato parecer naturales. Se meten en el baño a primera hora y se maquillan. Se retocan, mucho, el maquillaje antes de salir a comer y por supuesto vuelven a hacerlo antes de salir de la oficina.

¿Crees que esta chica que no para de retocarse el maquillaje anda muy fina de autoestima? Creo que la necesidad de lucir absolutamente perfecta todo el día es exactamente por la misma causa que una persona con sobrepeso se pasa el día calculando calorías. Inseguridad en ellas mismas. Ambas quieren parecer mejores de lo que en realidad creen que son.

Creo que no hay nada más triste que creer que los demás solo te van a valorar por la apariencia física o por el peso, la ropa o el maquillaje. Si solo valoras a los demás de esa forma tienes que aprender a valorar otros aspectos de la vida mucho más interesantes que el físico. La gente habla, se cuenta cosas, se ríen… Y no necesitan ser delgados o llevar toneladas de maquillaje para poder hacerlo.

La gente se enamora y se divierte, aprenden cosas y trabajan, comparten aficiones, se trata de ver los colores en un mundo que ahora ves en blanco y negro. Da igual si no te gusta nada de ti como decíamos al principio o si solo cambiarías tu aspecto físico, si hay algo de ti que no te gusta hasta el punto de llegar a hacerte infeliz y vivir en un mundo gris, te recomiendo nuestro curso Cómo aumentar la autoestima en el que con ejercicios irás cambiando tu forma de ver la vida y por supuesto de verte a ti mismo.

Vivir con alguien a quien no quieres