El Secreto del Cáliz Sagrado

domingo, 31 de mayo de 2015

El Secreto del Cáliz Sagrado
La encarnación del Egregor Luminoso Luz en un cuerpo y proyectado en la sangre de un humano era el descenso del espíritu egrégorico Divino al Cáliz material, la configuración que se convirtió en el símbolo oculto del Santo Grial vino a guiar la consciencia del ego de solo algunos iniciados Templarios masones, y después proyectado a todas las personas iniciadas en diferentes ritos, más allá de las lealtades limitadas y llenas de prejuicios de familia, tribu y raza, existe un lazo invisible pero poderoso que une a todos los iniciados del planeta, sean o no masones. Pero a fin de transformar el egoísmo humano y traer la Gran Luz a todos los hombres, era necesario cambiar la naturaleza de la sangre, porque la sangre es el cáliz de la identidad tribal y racial. Y la Luz sólo podía cumplir su misión a través de la espiritualización de los elementos, a fin de que se convirtieran en el espíritu de la tierra.
De hecho, Cristo el Tekton albañil y carpintero dijo a Pedro cuyo nombre Cefas significa piedra que sobre esta piedra (la tierra) construiría su Iglesia de Iniciados en los misterios cristicos. Moisés, que libró a los judíos de la cautividad y esclavitud en Egipto, había sido el primero en percibir el reflejo del Cristo cuando descendía, y el Señor se le apareció indirectamente en forma de truenos, relámpagos y el «arbusto ardiente».
El gradual proceso de sacrificio de la penetración y la espiritualización de los elementos continuó a lo largo de toda la vida de Cristo en la tierra. Una etapa posterior de este poderoso e invisible proceso que culminaría en la Orden Masónica, en el que el espíritu del sol se unía con los reinos de la naturaleza, se produjo en la Última Cena- la Cena Mística de los Masones Rosacruces, cuando Cristo dio a sus discípulos los sacramentos del pan y el vino y les dijo: «Tomad y comed; éste es mi cuerpo. Tomad y bebed; ésta es mi sangre».
El último acto, a través del cual el Cristo Jesús divino humano pasó a la encarnación en el cuerpo de nuestro planeta, tuvo lugar en el derramamiento de la Sangre Sagrada en el Gólgota, cuando el centurión romano traspasó el costado de Cristo con una Lanza. La muerte en la cruz y la resurrección eran el cumplimiento público de la antigua forma de iniciación en la arena de la historia mundial; el secreto ritual de la iniciación se transfería al plano visible del proceso histórico. La derrota del Mal en la cruz salvaron a la vida terrenal del hombre del abismo, y la pusieron sobre un camino diario de vuelta a los mundos espirituales y su conexión con el mundo iniciático ; un acto de amor infinito que garantizaba la recuperación gradual del Yo eterno y el cumplimiento de un destino espiritual para toda la congregación Iniciada en los Misterios Augustos.
El Dios del Amor se había sacrificado al nivel del alma humana, a fin de que ésta pudiera convertirse en el cáliz viviente del espíritu individual humano: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Los avíos que se utilizaron en este singular y poderoso ritual del Gólgota se convirtieron en los relicarios más preciados de la Edad Media. Sin embargo, la devoción religiosa con los que han sido conservados estos relicarios no era la consecuencia de falsos sentimientos ni de materialismo inoportuno. Se consideraba que los diversos artículos y vestimentas que se utilizaban en los rituales antiguos de iniciación habían sido «cargados» con poderes espirituales, y que eran talismanes de alta magia. Por esta misma razón, aunque en un sentido mucho más sagrado, la Lanza, los Clavos, la Copa, la Corona de Espinas, la Túnica, el Sudario, entre otras cosas, se tenían en tal alta estima. Cada relicario fue asociado a poderes únicos.
La cruz era objeto de reverencia por sus poderes para ahuyentar el mal. La Corona de Espinas evocaba la más profunda humildad en todos aquellos que la contemplaban. La Túnica devolvía la salud y la vida a los enfermos e inspiraba la visión espiritual de la vida de Cristo a aquellos que seguían el camino contemplativo de la vida monástica. El Cáliz de Jaspe del cual el Ser Cristo dio los sacramentos del pan y del vino, y en el que José de Arimatea recogió un poco de Sangre Sagrada, recibió el nombre de Cáliz Sagrado; simbolizaba un camino cristiano hacia la muerte del egoísmo y la resurrección del espíritu en Cristo. Y de la misma manera, la Lanza de Longinos cobraría una importancia única para la evolución de la consciencia Cuando empezó la evolución de la Tierra, el ego humano estaba conectado físicamente con la sangre. La sangre es la manifestación extrema del ego humano. Los hombres habrían fortalecido más y más el Yo , y si Cristo no hubiese aparecido, habrían estado totalmente encerrados en el desarrollo imparable del egoísmo. Quedaron protegidos de ello mediante el acontecimiento del Gólgota. ¿Qué era aquello que tenía que fluir? ¡La sangre que es la sustancia del ego!
El proceso iniciado en el Monte de los Olivos cuando las gotas de sudor cayeron del Salvador como si de sangre se tratara, continuó cuando la sangre salió de las heridas de Cristo en el Gólgota. La sangre que fluía de la cruz era la señal del enorme egoísmo inherente a la naturaleza del hombre, egoísmo que debía ser sacrificado. El significado espiritual del sacrificio del Gólgota requiere un estudio amplio y profundo.
La consecuencia de lo que allí sucedió puede no ser obvia para un químico, es decir, para alguien que sólo tenga el poder de la percepción intelectual. Si la sangre que corrió en el Gólgota hubiera sido analizada químicamente, se habría descubierto que contenía las mismas sustancias que la sangre de cualquier otro ser humano; pero la investigación ocultista revelaría que era una sangre bien diferente. A través de la sangre de la humanidad los hombres se habrían visto encerrados en el egoísmo si el Amor Infinito no hubiera permitido que esta sangre fluyera. Como revela la investigación ocultista, el Amor está mezclado con la sangre que corrió en el Gólgota.
El autor del Evangelio según san Lucas cumplió su objetivo, que era describir cómo, a través de Cristo, el Amor Infinito había llegado al mundo para eliminar gradualmente el egoísmo. El Cáliz de Jaspe estaba dentro de un enorme cáliz de plata, que según se cree, el misterioso personaje Melchizedec (Melquisedec) había entregado a Abraham, el fundador de la raza judía. Más tarde pasó a manos de José de Arimatea.
La Última Cena se celebró en la habitación superior de su casa. proceso histórico; un significado que moldeó la creencia en sus poderes para inspirar un destino histórico en el mundo. Ya hemos descrito en el prólogo de este libro que el centurión Gayo Casio, representante de Poncio Pilato en la crucifixión, protegió el cuerpo de Cristo de la mutilación de la que iba a ser objeto por parte de los soldados de los fariseos. Y que cuando atravesó el costado de Cristo con la Lanza para demostrar que ya había muerto, también cumplió la profecía de Isaías: «No se le quebrará hueso alguno» y la profecía de Ezequiel: «Contemplarán al que han traspasado». Sin embargo, el acto de Longino tenía una importancia aún mayor. Y a fin de entender todas las implicaciones de su acto en el Gólgota, debemos considerar lo que sucedió en realidad en el momento en que clavó la Lanza en el costado derecho de Cristo, entre la cuarta y la quinta costilla, y le atravesó el cuerpo87. La sangre que goteó desde la herida a la tierra fue el vehículo a través del que el espíritu del sol pasó a la encarnación dentro del cuerpo de la propia tierra.
El acto de Longinos produjo el nacimiento del Cristo cósmico como el Espíritu de la Tierra. La esencia espiritual de la Sangre Sagrada cayó a la tierra desde esta herida en forma de elemento traza sagrado, una especie de bálsamo homeopático, a través del cual el ego macrocósmico del Ser Cristo podría reavivar la esfera astral y permeabilizar el reino etéreo del organismo de la tierra. La Luz de Cristo que cegó el ojo espiritual de san Pablo en el camino hacia Damasco, era la nueva aura de éter y sol de la tierra, la primera que brillaba sobre la tierra con la promesa de reanimar la existencia moribunda de la tierra y reintegrarla en el dominio solar del macrocosmos.
Si Longinos no hubiera sido inspirado por el espíritu del tiempo para clavar la Lanza en el costado del Salvador en este momento, la sangre sagrada nunca habría fluido hacia la tierra. Según el Evangelio según san Juan, el gran milagro fue que la sangre fluyó de un cuerpo sin vida: «Pero uno de los soldados clavó su Lanza en el costado, y de inmediato salió sangre y agua. Y él que lo vio lo escribió, y sus escritos son ciertos: y él sabe que dice la verdad, para que lo creáis».
Longinos realizó la acción correcta del modo más adecuado, en el lugar exacto y en el momento decisivo. Y en este momento, todo el futuro de la evolución de la tierra y la humanidad quedaba en sus manos. Y así nació una leyenda en torno a la Lanza de Longinos, que dice que todo aquel que la poseyera tendría el destino del mundo en sus manos. Porque todo aquel que la poseyó a lo largo de los siglos de la historia del Cristianismo, podía labrarse un destino en la historia del mundo si perseguía las metas correctas del espíritu del tiempo del modo adecuado, de acuerdo con las tareas específicas que debían llevarse a cabo en la época, dentro de la evolución de la consciencia humana. O podía convertirse en el cáliz del antiespíritu del tiempo y obstruir y tergiversar estas metas, a fin de llevar a la humanidad a la adoración de falsos dioses o al abismo del materialismo.
La Lanza de Fineas, símbolo durante todo el Antiguo Testamento de los poderes únicos de la sangre de la raza judía, también jugó un papel decisivo en el sacrificio de la crucifixión. Con ayuda de esta espada se introdujo la esponja impregnada en vinagre en la boca del Cristo moribundo, un símbolo de que la sangre judía se había convertido en bilis y ya no tendría importancia en la evolución de la humanidad, ya que había sido reemplazada por la sangre de la Nueva Alianza para toda la humanidad. Porque éste es en verdad el principio contenido en la 87 Según la mitología del Antiguo Testamento, el cuerpo de la mujer había sido creado a partir de la quinta costilla del hombre. En el desarrollo del embrión humano, los órganos sexuales no cobran forma hasta la formación de la cuarta costilla y antes de la quinta costilla. Este simbolismo también se cumplió en la crucifixión, ya que la sangre que fluyó de la herida producida por la Lanza surgió entre la cuarta y la quinta costilla, como una señal de que Cristo trascendía la división de sexos evolución de la consciencia humana: que lo que una vez fue el mayor vehículo del bien se convierte en un vehículo de la tragedia y del mal cuando se agota y rebasa su límite temporal.
El mantenimiento de las costumbres tribales y un riguroso prejuicio racial a la vista de un nuevo impulso universal que pretendía abarcar a toda la humanidad, sólo podía traer a la raza judía el sufrimiento más terrible que un pueblo pueda experimentar en la tierra. Se incorporó su concepción del Cristianismo cósmico en las formas arquitectónicas. El interior del edificio de dos cúpulas era una obra maestra del trabajo arquitectónico. Los dinámicos métodos de escultura y labrado integraban cada uno de los aspectos de la obra en el tema central del Apocalipsis. Los enormes pilares labrados en sucesión ilustraban la concepción sobre la ley de la metamorfosis a través de los siete sellos de la revelación.
Fraternalmente Vicente Alcoseri