MASONERIA

Hiram Abiff. El arquitecto del Templo de Salomón.

Dedicada a los hijos de la viuda.

                          “La gloria de encontrar la verdad se encuentra en la virtud de saber proclamarla”.
                                                                                                                                        
Quien iba a decir que aquel joven arquitecto al que mandó Salomón  construir su templo, fuera uno de aquellos infantes que estaban destinados a ser sacrificados en nombre de dios Baal, en el Valle del Tofet, (lugar donde Salomón, después de caer en la idolatría, levantara templos en nobres de los dioses de Ball y a  Molok), y él que por motivos del destino consiguiera engañar, junto con su padre, al sacerdote que iba a tirarlo al fondo de esa ardiente Gehenna “del dolor sin fin…” que mantenía vivo su fuego noche y dia, engañándolo con el que fuera su mejor amigo de la infancia y criado de su casa.
Sin duda una experiencia atroz que le acompañaría durante el resto de su vida, provocándole pesadillas y tormentos.
Pero no fue este el único peligro al que tuvo que hacer frente y al que sobrevivió, porque como según dicen, cuanto mas grande sea el destino de una persona mayor será su sufrimiento, aunque sobreviva a algo que otros muchos mas comunes de los mortales no hubieran podido contarlo.
Este fundidor, o por lo menos así se refiere a él la biblia, después de salvarse del sacrificio tuvo que huir de Tiro con la ayuda de su interceptor, que le presentó a un arquitecto egipcio, al descubrir las dotes de Hiram desde bien joven. Unas dotes que serian su principio  pero también su fin.
Y así de este  modo el faraón sorprendido por las virtudes de su discípulo, lo recomendó a Salomón para la construcción de su legendario templo.
Una curiosa costumbre que parece que algunos han mantenido vivo  al construir ciertos edificios, de distinta índole, ya no solo sagrados, era el de enterrar objetos sagrados o de origen personal de algún fallecido a modo de protección   o de bendición, que otorgará suerte para el negocio en sí.
Una tradición que curiosamente tenía Hiram Abiff, el de enterar objetos sagrados de culto egipcios a la hora de empezar sus construcciones. ¿Haría lo mismo  en el templo que Salomón quiso consagrar a Dios?.
Hiram cosntruyo a la vez del mítico o legendario templo, el conocido  Mar de Bronce y que tanto a dado que hablar a los historiadores. Con este Mar de Bronce, cuenta la tradición, se crearon todos los objetos del inmobiliario del templo, como las magnificas columnas de Jakin y Boaz.
Un Mar de Bronce que fue saboteado por los tres Juwes, así los llaman lo masones,  y cuyos nombres son Matusale, Jeroboam y Anru… ¿sacerdotes de origen adamita?. Y es que los adamitas eran los sacerdotes de Salomón, que tuvieron que trabajar a regañadientes y codo con codo, con los trabajadores de Hiram Abiff, supuestamente también  de origen cainita, ya que los herradores eran los dueños y señores del conocimiento del fuego y descendientes de Tubal Caín.
Estos sacerdotes lo que pretendieron, y que  consiguieron, fue evitar el bautismo de fuego que suponía cruzar ese Mar de Bronce, o pila bautismal cainíta, para poder así comunicarse con Dios y atravesar el templo, puesto que se les fue negado desde la expulsión de Caín del paraíso.
Lograron sabotear el Mar de Fuego los adamitas antes mencionados y rajaron el molde por la parte de abajo, y justo cuando caía el bronce fundido, se esparció por todas partes  y provocó una gran explosión que resulto fatídico para los allí presentes y para el que fue su ayudante, que tuvo que presenciar de nuevo, como otro amigo suyo, caía hacia el fuego devorador.
Después de este desastroso  accidente, Hiram se repuso y consiguió gracias al sueño que tuvo, donde vio a su antepasado Tubal Caín, el que le terminó por instruir en el arte del fuego, como debía de acabar su magnífica obra.
Y así fue, pero una vez terminado, se volvieron a levantar las ampollas de los tres Juwes  contra  el maestro, y al ser menospreciados en la ceremonia de conceder los toques o  grados según las cualidades y conocimientos adquiridos por los que allí trabajaron desde los conocidos grados de la masonería: utilizando los grados de Moisés para los maestros, Boaz para los obreros, y Jakim para los aprendices, pero en aquella ocasión eligió Giblim para los aprendices, Schibboleth para los obreros y Tubal Caín para los maestros.
Con lo que al ser rechazados  los Juwes, éstos le esperaron a la entrada del templo y le asestaron tres golpes mortales, asestados con tres de los objetos de la masonería: la escuadra, el martillo y  el compás, una muerte que representaba el mal uso del pensamiento, del sentimiento, y de la acciones que lastimas el alma, ya que éstos tres asesinos bien pudieran representar la ignorancia, el fanatismo y la superstición.
Después de que éstos tres asesino mataran a su maestro Hiram,  enteraron su cuerpo y huyeron, siendo perseguidos y algunos capturados por orden de Salomón, cortándoles la cabeza y exterminando incluso a sus descendientes.
Por lo que después de la trágica muerte del que fuera el padre de la masonería Hiram Abiff,  a los masones se les llame: ” los Hijos de la Viuda”.

Mas información:Descubre parte del contenido del capítulo XXII del libro El Arcano Alcarria. Sinduda otro de los grandes enigmas de la historia y que solo unos pocos saben. 

http://elarcanodeaciron.blogspot.com/2012/06/hiram-abiff-el-arquitecto-del-templo-de.html

Categorías:MASONERIA

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