09/26/2020

Muerte iniciática en la masonería

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Autor:  Andrés Guijarro

La muerte constituye para los masones la iniciación suprema. Tanto que no solo celebran solemnes ceremonias cuando uno de sus hermanos deja este mundo, sino que uno de los principales ritos que debe pasar el neófito es una muerte simbólica.

El mito de la muerte y la resurrección es la base de la búsqueda iniciática de la masonería tradicional, que aspira a transformar al individuo y a mejorar sus cualidades morales. Sin embargo, en el curso de los rituales ningún precepto hace alusión explícita a la inmortalidad del alma o a la vida en el Más Allá. La masonería deja hablar a los símbolos. La verdadera maestría está reservada a aquellos que han traspasado las puertas de la muerte. En este breve trabajo vamos a referirnos a la importancia simbólica de la muerte en la masonería, así como a los rituales correspondientes a la muerte física del hermano masón, es decir, de su “paso al Oriente Eterno”.

Gabinete de reflexión

En la mayoría de los ritos masónicos el postulante debe pasar una serie de pruebas al principio de su iniciación. La primera es la del gabinete de reflexión, conocida también como “la prueba de la tierra”. Más tarde, dentro de la logia, protagonizará las del aire, el agua y el fuego. El neófito es dejado en completa soledad en un pequeño habitáculo pintado de negro, a menudo subterráneo, rodeado de diversos símbolos: un reloj de arena, un gallo coronado por la inscripción Vigilancia y perseverancia, la fórmula hermética V.I.T.R.I.O.L. (Visitia Interiore Terrae Rectificando Invenies Ocultum Lapidem, que significa “visita el interior de la Tierra; rectificando encontrarás la Piedra Oculta”), tibias cruzadas y lágrimas de plata, entre otros.

Sobre una mesa están dispuestas una vela (única iluminación del lugar), una calavera, un espejo, pan o una espiga de trigo, un recipiente con agua y otros tres que contienen, respectivamente, mercurio, azufre y sal o sus símbolos. Tras darle algunas indicaciones, el hermano experto que conduce al aspirante, conocido como Hermano Preparador, le dice: “Los objetos e imágenes que aparecen ante tus ojos tienen un sentido simbólico y te incitarán a la meditación. Esta sepultura es el lugar de tu muerte filosófica. Ahora vas a redactar tu testamento, respondiendo por escrito a tres preguntas que se te hacen en la hoja que hay aquí, formulando a continuación tus últimas voluntades”.

El hermano experto retira entonces al postulante todos los metales. Despojándose de su dinero, su reloj, sus joyas y sus adornos el neófito renuncia a los bienes materiales, a una riqueza ilusoria. Se trata de un sacrificio libremente consentido. La entrega de los objetos implica la entrada a una vida nueva, en un mundo nuevo. Despojarse de los metales es aspirar a la simplicidad, a la liberación del ser. Con esta renuncia se abandona todo aquello que no es sino ilusión. Generalmente situado bajo tierra, el gabinete de reflexión está evidentemente emparentado con el simbolismo de la caverna, de la cabaña ritual, o con el de la espesura del bosque, lugares en donde el neófito vive la experiencia directa de su muerte iniciática. En el gabinete de reflexión se produce el regreso al útero o matriz de la Tierra.

El gabinete de reflexión es una prueba que se refiere a lo que se ha denominado “descenso a los infiernos”, común a todas las tradiciones espirituales. Mediante ese descenso el hombre conoce sus estados más densos e inferiores, de los que ha de purificarse para poder ascender posteriormente hacia sus estados sutiles y superiores. A ese descenso y ascenso alude precisamente el acróstico hermético V.I.T.R.I.O.L., que, como hemos visto, se encuentra escrito en una de las paredes de la estancia. La rectificación a la que alude la misteriosa frase es el enderezamiento que indica, después del descenso, el comienzo del movimiento ascendente.

La luz de la vela que ilumina el gabinete simboliza precisamente el germen de ese nuevo nacimiento, también representado por el gallo pintado en una de las paredes. Se trata de un ave solar que anuncia el nacimiento del nuevo día al final de la noche. El lema con la inscripción Vigilancia y perseverancia que aparece encima del gallo alude directamente a un estado activo de la conciencia y a un estado de vigilia interior para recibir la influencia que le será conferida al candidato durante el rito de la iniciación en el interior de la logia.

La perseverancia, por su parte, será la virtud que le permitirá continuar con su trabajo iniciático durante su vida como masón.

Fragmentos. http://www.fenixnews.com/2013/06/10/muerte-iniciatica-y-rituales-funerarios-en-la-masoneria/