CUBA

TRES CAMINOS PARA LA MASONERÍA

Jorge Luis Romeu, M.M. Resp. Log José G. Bloise de Investigación Resp. Log José Celso Barbosa #106

Email: matresearch@cortland.edu Octubre 27 de 2014.

Durante los últimos cincuenta años, la membresía de la masonería en muchos países, ha experimentado una fuerte tendencia decreciente.

Basta comprobarlo en EEUU donde, a mediados del Siglo XX, había más de 3,690,000 masones. Hoy, tan solo hay 1,390,000 hermanos. En New York, quedan menos de 50 mil. Y lo mismo ocurre en la GLSPR.

Muchas causas pueden achacarse a esta reducción de miembros, desde la multiplicación de organizaciones y actividades del mundo moderno, que acaparan nuestro tiempo, hasta las poco atractivas tenidas que desarrollamos en nuestras logias (el Hno. Luis Otero presento una interesante disertación sobre este tema, hace pocos años, en la GLSPR). Han sido varios los Hermanos y las Comisiones que han examinado este problema.

Entre ellos está el Hno. Joseph Newton, prolífico escritor masónico y Gran Capellán de la GL de Iowa, quien escribió en su libro Short Talks on Freemasonry (1928), el artículo “The Future of Masonry”. Más recientemente, una Comisión del Masonic Service Association (MSANA) publicó un reporte titulado “It’s About Time!”, que puede obtenerse en el sitio de MSANA (http://www.msana.com).

Ambos trabajos incluyen, además de un intensivo análisis, interesantes sugerencias para mejorar la situación.

En este trabajo discutiremos brevemente el problema de la reducción de la membresía, que sugerimos debería ser uno de los temas de estudio en nuestras logias de investigación –donde revisamos nuestro ilustre pasado. No olvidemos que nuestro presente constituirá el material de estudio para las futuras generaciones masónicas. Nosotros consideramos, como también apuntaron las dos fuentes arriba mencionadas, que una razón fundamental de esta reducción en la cantidad y calidad de nuestros miembros, es la escasa participación de nuestra Institución (en general, y no solo de la GLSPR) en los serios problemas que hoy día afectan a la sociedad en la que nos insertamos.

En este trabajo analizaremos tres cursos de acción para contrarrestar el arriba mencionado declive de miembros. Compararemos sus ventajas, sus desventajas, y sus consecuencias. Sugeriremos el curso que estimamos más efectivo. Y ofreceremos, como ilustración para su aplicación, a tres Grandes Logias: la GLSPR, la Gran Logia de Nueva York, y la Gran Logia de Cuba, las que conocemos bien por haber trabajado en todas ellas.

Los tres cursos de acción que analizaremos son:

1.    Continuar como hasta el presente;

2.    Mantener una mayor presencia en los problemas de la sociedad, tomando partido en la resolución de los mismos; y

3.    Desarrollar una presencia pública, pero solo identificando las principales interrogantes y problemas sociales existentes, y luego promoviendo una discusión sana y positiva, entre las partes interesadas, que contribuya a su resolución.

Analizaremos estos cursos de acción bajo la luz de los dos elementos que consideramos son los más fuertes de nuestra fraternidad:

a.    El carácter Igualitario de sus miembros (en la Logia no hay doctores, ni profesores, ni oficiales militares, ni obreros, ni patronos:

b.    Todos somos Hermanos); y el Amor Fraternal, que nos une y nos permite aplicar la Tolerancia.

Estos dos elementos nos facilitan:

1.    Alcanzar un extenso segmento de la población en que nos insertamos, y

2.    El poder discutir ciertos temas, con respeto y ecuanimidad.

El primer curso de acción es “continuar como hasta el presente”. Alberto Einstein dijo: “no pretendas obtener resultados diferentes si aplicas los mismos métodos de trabajo”. Lo que hemos obtenido con la estrategia de mantenernos al margen de las realidades que nos circundan, es que muchos profanos nos perciban como una sociedad marginal. Y al no alcanzar un impacto social, otros profanos ni siquiera nos reconocen.

El segundo curso de acción es “mantener una mayor presencia en los problemas de la sociedad, Tomando Partido en la resolución de los mismos”. Por ejemplo, dar el apoyo de la Institución a determinado grupo político.

Este curso, logra una efectiva participación de la Institución en la vida social. Pero tiene, al menos, dos problemas. El primero es Constitucional: no podemos tomar partido en la resolución de problemas porque va en contra de lo que nos obliga nuestro reglamento interno.

En Logia no se pueden tratar asuntos de Política Partidaria. Y decidiendo, a favor o en contra, de una forma específica de solución política de un problema, estamos tomamos partido.

El segundo problema es interno. Nuestra Institución (y esta es una de nuestras grandes fuerzas) incluye hombres de todas las religiones, razas e ideologías.

Si tomamos, como Institución, partido a favor o en contra de una plataforma política, dividiremos a nuestra membresía. Y en vez de fortalecer la Institución, la debilitaremos. Pues los que se sienten afectados se retraerán, o se darán de baja de nuestras Logias. Y la Paz Interna, la que siempre debe reinar en el seno de nuestras Logias, también se verá afectada.

El tercer curso de acción consiste en “desarrollar una presencia pública, pero solamente identificando las grandes interrogantes y problemas sociales existentes, y promoviendo una discusión sana y positiva, entre las partes interesadas (o partidos políticos), para que contribuyan a su efectiva resolución”.

Este es el curso de acción que recomendamos, por considerarlo el más apropiado y efectivo para el desarrollo de nuestra Institución. Existe, en el idioma inglés una diferencia clara entre “Politics” y “Policy”, como también la hay entre “Politician” y “Statesman”, que no existen en español.

Podríamos traducirlos como “política” y “alta política”, así como “político” y “estadista”. Veamos un ejemplo. El Estadista se ocupa de la Alta Política, y trata de identificar las principales situaciones que afectan a la sociedad. Por ejemplo, el Estadista identifica problemas educacionales, laborales, del medio ambiente, etc. Y los partidos políticos proponen las distintas respuestas o soluciones, a tales problemas. Por ejemplo, la creación de escuelas especiales, o de nuevos currículos educativos; la protección de ciertas especies; la creación de escuelas especiales, o de nuevos currículos educativos; la protección de ciertas especies; la creación de leyes de trabajo, o de incentivos a nuevas empresas, son soluciones.

Lo que proponemos como curso de acción en este artículo, es que la Masonería tome parte, como Institución, en identificar la problemática social de su entorno, a través de:

PRIMERO. la discusión, el estudio y la proposición de temas de interés público, y

SEGUNDO. el apoyo a, o la creación de, foros públicos, Fuera de la Logia, donde estos temas candentes puedan ser debatidos racionalmente por los partidos y los sectores interesados, de tal forma que en ellos se propongan soluciones efectivas, en lugar de recriminaciones inútiles.

Este curso de acción puede implementarse, bien dentro de las Logias de la jurisdicción, o a través de la creación de una Logia de Estudio de Intereses Especiales (en este caso de estudios sociales), en la que los Hermanos interesados puedan tratar de estos asuntos. Otra forma de contribuir activamente en los asuntos de la sociedad a la que pertenecemos es apoyando, directamente como Masones, a determinados proyectos no políticos como son la ayuda docente extra-escolar a niños que la necesitan, lectura de cuentos infantiles en las bibliotecas públicas, los fines de semana, para aprovechar ese tiempo extra-escolar, operar pantrys de comida, para familias necesitadas, etc.

Muchos de nuestros hermanos, ya en la tercera edad, tienen el tiempo y la experiencia para contribuir en estos asuntos. Los antecedentes históricos, tanto en la GLSPR como en la Gran Logia de Cuba, apoyan este planteamiento.

En un reciente trabajo de investigación, que publicamos en la revista LUMEN de nuestra Logia José G. Blaise de Investigación, este autor desarrolló dicho tema histórico en detalle. Podemos sintetizar nuestra posición de la manera siguiente:

En el último cuarto del siglo XIX, los movimientos autonomistas de Cuba y Puerto Rico fueron organizados por muchos masones de estas dos Grandes Logias. Importantes figuras de las mismas, como los HH. Muñoz Rivera y Celso Barbosa, en Puerto Rico, o Govin y Gálvez, en Cuba, fundaron periódicos y partidos, Fuera de la Logia. Pero su fructífera interacción, como Hermanos Masones, se hacía dentro de Logia. Allí se conocieron, intercambiaron y pulieron sus ideas, y se mantuvieron en contacto.

La Tenida de la Logia Loarina, en la que los HH. Muñoz Rivera y Celso Barbosa, dos líderes de los dos partidos políticos importantes de la época, se dieron un abrazo fraternal y pusieron de lado sus divergencias, muestra un ejemplo siempre-vivo de la hermandad que nos une.

Mucha falta hace hoy día, conducir a los dirigentes políticos a un entendimiento que les permita resolver los importantes problemas nacionales que nos afligen, y que no terminan de enfrentar.

Si la Masonería contribuye a resolverlos, nuestra Institución será de nuevo vista como una vibrante y activa organización de hombres útiles, y sus filas se nutrirán.

Daremos tres ejemplos de este curso de acción. Comencemos en Puerto Rico, donde la situación económica del estado es mala, y necesita resolverse pronto para que no se deteriore más.

Los partidos no acaban de ponerse de acuerdo y encontrar una decisión.

  1. La GLSPR podría organizar una serie de conferencias y charlas sobre  la economía en general, y otros países de Europa que, en un pasado reciente, han tenido similares problemas económicos y han salido, o están saliendo adelante. Y luego se podría invitar a los partidos políticos, a un debate público, Fuera de la Logia
  2. En EEUU, la pugna entre los dos partidos mayoritarios (Demócrata y Republicano) ha llevado al Congreso a una paralización, y ha llevado la contienda política actual a un nivel de injuria personal, inaceptable. Una mejora de ese clima hostil, a través de la organización de debates públicos moderados, sería también una buena contribución de la masonería norteamericana, que en un tiempo no lejano tuvo Presidentes y Candidatos a este cargo (como Truman, Dole, y Ford).
  3. En Cuba por último, hace más de medio siglo que el gobierno, sin reconocer la oposición, se encuentra en manos de un solo partido, y la economía del país ha sufrido grandemente. La masonería, aún bajo fiscalización gubernamental, todavía trabaja, e incluye tanto a miembros del gobierno como de la “disidencia” (oposición no reconocida). En Logia, podrían igualmente los dirigentes de estos dos sectores, conocerse mejor y hablar de cómo encontrar, a través de una pacífica transición política, como la del Brasil, o la de España, una salida efectiva a la difícil situación del país (la Iglesia Católica cubana está trabajando en este sentido).

Si se logra una transición pacífica, los cubanos quedaran muy agradecidos todos aquellos que la facilitaron, y a nuestra Institución.

Si la GLC no hace nada, la historia juzgara la inacción de la Masonería, que fue tan activa anteriormente. Si nuestra augusta Institución se envuelve más, de manera positiva y no partidaria, en los problemas de las sociedades en las que se ha insertado, que siempre existen, y contribuye a resolverlos, en lugar de mantenerse aislada, obtendrá el reconocimiento público, como lo obtuvo en el pasado.

Si no lo hace, los problemas sociales, de una forma o de otra, a la larga se han de arreglar igual. Entonces, la sociedad nos verá como irrelevantes y ajenos.

No es necesario estar de acuerdo con los planteamientos hechos en este trabajo. Lo que buscamos es abrir un diálogo dentro de la Institución, para considerar diferentes cursos de acción, y enfrentar y resolver la actual perdida de miembros y de ascendiente. Con tan solo comenzar a debatir este tema, habremos dado un gran paso de avance.

Hay sociólogos que dicen que las instituciones se crean para resolver ciertas situaciones. Y que cuando han logrado su objetivo, éstas se desintegran solas. La Masonería influyó en la expansión de la Ilustración y de los derechos ciudadanos, en el siglo XVIII.

En el siglo XIX, la Masonería fue instrumental en difundir y apoyar las ideas republicanas, en especial en América. En el siglo XX, ella luchó por los derechos humanos y políticos.

Este Masón se niega a pensar que ya nuestra Institución ha cumplido su cometido, y le toca desaparecer. Por el contrario, ¡pensamos que todavía nos queda mucho por hacer!

Haz clic para acceder a TresCaminosMasGlspr2014.pdf

Categorías:CUBA, MASONERIA

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