07/13/2020

Arquitectura y urbanismo de La Habana (II)

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El movimiento moderno   

Fotorreportaje por Ariel Glaria Enríquez

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HAVANA TIMES — Si en la década del 20 del siglo pasado se construyen obras tan espléndidas como el Capitolio Nacional de Cuba, el edificio de la Compañía Cubana de Teléfonos o el Gran Teatro de La Habana, el carácter hispánico que persistía en las apretadas manzanas de la Habana Vieja y Centro Habana comienza, en la década del 30, a recibir sobre sus serenas fachadas neoclásicas las sombras de los nuevos estilos.

Las altas columnas dentadas a la entrada de bancos y monumentales edificios de oficinas al estilo de Wall Street avisan el cambio de mentalidad y el fin de una época. La solemne sobriedad del monumental moderno y la elegante verticalidad del art déco  adquieren, entre las décadas del 30 y 40, preponderancia y serán la transición hacia los flexibles códigos del movimiento moderno.

Para entonces La Habana se perfila como uno de los principales destinos turísticos de miles de estadounidenses. Miami es solo un puente hacia los paradisíacos ambientes tropicales de Cuba. Al mismo tiempo un amplio sector popular vive hacinado en solares y cuarterías de la ciudad.

La vibrante vida nocturna habanera que en un inicio no se aparta de las brisas del litoral en los barrios de Marianao o Buena vista penetra La Habana profunda: los night clubs, los nuevos ritmos  chachachá y mambo o los vistosos automóviles colas de patos serán las sirenas que anuncien la trepidante, convulsa e idealizada por muchos, década del 50. Los negros nubarrones del clima político que desde su comienzo se vislumbran, terminarían en la década siguiente con más de un siglo de vocación metropolitana.

A partir del sesenta los nuevos escenarios constructivos se trasladan al campo. La Habana se petrifica en el tiempo y a pesar que el poder político en pleno se ejerce desde ella su carácter será desdeñosamente antiurbano. Esto explica el lamentable estado de conservación que muestra hoy la ciudad como también que la casi totalidad del patrimonio en ella edificado haya llegado hasta nosotros.

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