08/11/2020

¿Qué significaría para Cuba un Trump en la Casa Blanca?

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Por Michael Ritchie

Donald Trump

HAVANA TIMES – Mientras paseaba por Centro Habana, durante mi última visita a Cuba, con  cámara en mano y aspecto muy parecido al de un turista, me llamó un anciano cubano con barba, que estaba sentado en un banco.

“¿De dónde es usted, señor?”, preguntó, fumando un puro especialmente grueso.

“De Florida”, respondí.

“¿Entonces votará por Hillary Clinton en las elecciones de su país?”.

“No, soy republicano, así que votaré por  Donald Trump,” respondí.

“Entonces, señor, usted no es mi amigo.”

Me sorprendió su respuesta franca, pero después sonrió ampliamente, indicando la jocosidad de su observación.

Me senté a su lado en el banco, tomando un respiro del ardiente sol del mediodía.

“Los cubanos no somos admiradores de los republicanos”, continuó. “Tu presidente Obama vino acá y él acabará con el bloqueo. Usted debería votar por un demócrata como Obama.

“Pero usted es mi amigo de todas maneras, así que le ofrezco un tabaco.”

Después de decir eso, abrió una caja de tabacos de cuero y me entregó un puro como el que él mismo se estaba fumando.

Le dije: “Gracias”, acepté  su regalo, aunque no fumo puros ni voto por un demócrata.

“Estaría agradecido por dos pesos”, agregó el anciano.

Había sido estafado – en medio de una discusión política y obligado a pagar dos pesos por lo que no era incluso ni un falso Cohiba. Pero el anciano era inteligente y era agradable conversar con él. Despertó mi interés con respecto a cómo otros cubanos se sentían con respecto a las elecciones de los Estados Unidos y su impacto en Cuba.

En un pequeño estudio realizado, sin ningún valor científico, la mayoría de los cubanos con los que conversé concordaban con el anciano de Centro Habana. No les agradan los republicanos y, sobre todo, no les gusta Donald Trump. Pero también hay muchos ciudadanos estadounidenses a quienes tampoco les gusta Trump.

Sospecho que esta actitud es resultado de la caracterización errónea realizada por los predispuestos medios estadounidenses. La realidad es que Trump sale como alguien más bien áspero y poco serio.

Es importante que los cubanos sepan que los demócratas, como Obama, son globalistas -lo que antes se llamaba imperialistas. En el sentido geopolítico, ellos son constructores de naciones.

Trump es un nacionalista -lo que solía ser llamado un aislacionista. Él quiere dejar a los gobiernos extranjeros en paz. Quiere construir campos de golf. (Y ha puesto su ojo en Cuba para tal fin desde hace mucho tiempo).

Donald Trump es un pragmático, al igual que el Raúl Castro de Cuba. Él dijo públicamente que ciertamente está abierto a una buena relación entre los Estados Unidos y Cuba, a él simplemente le gustaría negociar un mejor arreglo. Que en inglés significa, “¡Agrega un campo de golf y tenemos un trato!”

La verdad es que ni Hillary Clinton ni Donald Trump tendrán mucho que decir acerca de poner fin al embargo comercial de EE.UU. contra Cuba. Pero estoy seguro de que, como la mayoría de los ciudadanos estadounidenses, a los dos candidatos les gustaría que terminara.

Pero tampoco tienen el poder para hacerlo. El Congreso de Estados Unidos debe votar para levantar el embargo.

Así que ¿por qué ha demorado tanto? Sinceramente, por causa de un puñado de exiliados cubanos que viven en Miami, y que son conocidos como la mafia de Miami.

Los miembros incluyen nombres como Iliana Ros-Lehtinen y Lincoln Díaz-Balart. Y su insistencia en mantener el bloqueo no tiene nada que ver con la ideología o las buenas intenciones, sino con el dinero y la tierra. Ellos quieren la tierra y el dinero que supuestamente les fue arrebatado cuando la Ley de Reforma Agraria de Fidel trajo como resultado la confiscación de muchas de las propiedades cubanas que estaban en poder de Estados Unidos. Ellos quieren una indemnización.

Y, ¿creerían ustedes, que los descendientes de Meyer Lansky también quieren compensaciones? Pues sí, el mismo Meyer Lansky, el Don de la mafia, quien conspiró con Fulgencio Batista para extraer las ganancias de los casinos cubanos y ayudó a las empresas estadounidenses a monopolizar las producciones de azúcar y tabaco.

Mientras Fidel esté vivo, eso no va a suceder. Pero tampoco debería.

Vaya, se está mostrando mi admiración por Fidel Castro y la Revolución Cubana.

Sí, algunos republicanos estadounidenses aprecian y respetan el grito cubano de ¡Patria o Muerte!, y  Donald Trump podría ser uno de ellos. Nunca se sabe. Y ese es el punto. Los cubanos deben ignorar los estereotipos que los medios estadounidenses han presentado sobre los candidatos.

El mundo y, en particular Cuba, no se van a acabar si Donald Trump es elegido presidente de los Estados Unidos. De hecho, los dos podrían estar mejor así.

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*Michael Ritchie es un periodista freelance y autor que vive en Key West, Florida. “Agradezco a Havana Times por la oportunidad de contar mis experiencias con la vida cotidiana en La Habana, lo bueno y lo no tan bueno, y el maravilloso carácter del pueblo cubano.”