Trump encoge la lengua y echa flores a los mexicanos

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En su visita a México, Trump prefirió no mencionar el discurso ofensivo sobre México y los mexicanos que ha mencionado reiteradas veces en su campaña

FOTO: HECTOR VIVAS/LATINCONTENT / GETTY IMAGES

MÉXICO.- Donald Trump estaba de frente a las cámaras pero miraba al piso mientras una traductora bajita, morena y vestida con un  traje azul traducía el mensaje del presidente Enrique Peña durante el inédito encuentro con el candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos en la Residencia Oficial de Los Pinos.

“Los mexicanos en Estados Unidos son gente honesta y trabajadora, son personas de bien, que respetan a la familia, que respetan la vida en comunidad y que respetan la ley. Los mexicanos merecen el respeto de todos”, espetó Peña. “Podemos no estar de acuerdo en diversos temas, pero su presencia aquí señor Trump muestra que tenemos coincidencias.”

El magnate asentaba, la cabeza de arriba abajo, las manos cruzadas mientras el discurso seguía. De frente al pedestal de Trump, se encontraba la canciller Claudia Ruiz, la responsable de garantizar a través del Servicio Exterior Mexicano los derechos de los migrantes en Estados Unidos que hace un año fueron agredidos por el empresario que los llamó “narcotraficantes” y “violadores”.

Pero él no la veía, cerraba los ojos para escuchar al mandatario mexicano hablar de las “bondades” del Tratado de Libre Comercio firmado hace 22 años, de modernizarlo;de la disminución del flujo migratorio mexicano y el incremento de otros países por lo que hay un reto compartido con los mexicanos.

“Cada año, miles de armas y millones de dólares en efectivo entran ilegalmente a México desde el Norte, fortaleciendo a cárteles y otras organizaciones criminales, que generan violencia en México y obtienen ganancias de la venta de drogas en Estados Unidos. Este flujo debe ser frenado”.

El republicano tomó el micrófono cuando llegó su turno y encogió el vociferante discurso con el que arrancó su campaña: ya no dijo nada de cancelar el Tratado de Libre Comercio (TLCAN) ni mucho menos criticó a los mexicanos en su propia tierra; más bien  habló con voz bajita y pausada.

De sus amigos que viven a México, de los mexicoamericanos de primera, segunda y tercera generación en Estados Unidos “contra los que no tengo ningún reproche: se trata de personas espectaculares y trabajadoras”, afirmó contrario a  los insultos e improperios que vociferó en el pasado para ganar popularidad en su campaña.

“Tengo un gran respeto por ellos y sus fuertes valores de familia, fe y comunidad”, agregó. Pero no se disculpó

En cambio insistió en que debe haber un muro entre México y Estados Unidos, pero cuando se le preguntó quién lo pagaría simplemente dijo: “No hablamos del pago”. Posteriormente el presidente Enrique Peña Nieto dijo en la red social Twitter que “desde el inicio de la conversación (privada) con Trump dejó claro que México no iba a pagar por el muro.

Pero en la rueda de prensa Trump insistió: “La felicidad de nuestros países van a mejorar si paramos la inmigración no autorizada. Es un desastre, se tiene que resolver rápidamente. No es justo para la gente del mundo. Una frontera segura es importante y beneficiosa, fundamental para EEUU y México”.

Luego reconoció que el encuentro al que fue invitado por el presidente mexicano fue constructivo y hasta dictó cinco puntos en los que él cree que se debe trabajar: mejorar la inmigración, la seguridad de la frontera (construir un muro) desmantelar a los carteles del narcotráfico, cuidar la industria manufacturera, y renovar el Tratado de Libre Comercio.

Las preguntas comenzaron pero las respuestas fueron reiterativas, siempre desde la voz de Trump, hasta que tronó la voz del maestro de ceremonias: “Damas y caballeros hemos dado por concluido el evento”. El magnate se hace a un lado se une en el paso a Peña flanqueados por guardaespaldas, camino al interior de Los Pinos.

 

http://www.laopinion.com/2016/08/31/la-tarde-en-que-trump-se-encogio-pero-no-pidio-perdon/

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