09/23/2020

Cuerpo, alma y espiritu

Anuncios

Todos tenemos la certeza de la existencia del cuerpo, lo podemos ver, tocar, oler y sentir. Sobre la existencia del Alma y el Espíritu solo tenemos suposiciones, pues si bien las religiones nos hablan de su existencia, los filósofos no se ponen de acuerdo y no hay pruebas materiales, salvo la teoría de Francis Crick, (el ganador del Nóbel por descubrir la estructura del ADN) quien asegura que encontró el alma en medio de unas estructuras cerebrales, cuyo peso oscila los 21 gramos y desaparece al morir.

Actualmente, en el mundo Occidental vulgarmente se concibe al alma como una sustancia invisible, intangible, espiritual y de naturaleza inmortal. Se cree que esta sustancia es el «aliento de vida», o en otras palabras una esencia espiritual, cuya naturaleza es dar  vida a todas las cosas conscientes. Todas las maneras de explicarlo admiten implícitamente que el ser humano trasciende la realidad espacio-tiempo dónde está sumergido.

Las culturas de la antigüedad distinguían perfectamente entre alma (lo psíquico) y espíritu (lo metafísico). El Alma fue comprendida como la parte psíquica del hombre, lo que hoy diríamos la mente, el Espíritu era visto como perteneciente a una dimensión intemporal, impersonal y metafísica. En Europa es a partir de la definitiva implantación del cristianismo cuando el concepto platónico del alma, adoptado por las jerarquías cristianas, termina fagocitando al concepto de espíritu, del que se prescinde a pesar de que tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, ambos (alma y espíritu) están perfectamente diferenciados. Este olvido intencionado, o ese borrar lo anterior, es en parte obra de Tomás de Aquino y San Agustín, auténticos forjadores de la teología católica.

Descartes también colaboró en la confusión, apoyando la dualidad Cuerpo-Alma, a través de su teoría «pienso luego existo». Esta visión ha conducido al hombre a creer que solo es cuerpo y mente, y negar toda dimensión trascendental a su existencia.

Al no reconocer como tercer elemento al Espíritu, se desvaloriza la intuición y los conocimientos adquiridos por ella.

De este modo, quitándole al hombre la confianza en si mismo y de que por sus propios medios pueda llegar conocer verdades trascendentes, se lo hace dependiente de las opiniones del Clero. Transformándose éste último como el único que tiene acceso al conocimiento espiritual.

Luego de haber conseguido este objetivo en la civilización occidental, el catolicismo va por mas, y en el Concilio Vaticano II supera el esquema binario alma-cuerpo para introducir el concepto unitario de persona. En dicho concilio se pone de relieve que «El hombre es uno en cuerpo y alma y transciende en su interioridad la totalidad de las cosas”. Esta no es una declaración inocente.

Para entender bien la diferencia entre alma y espíritu, conceptos en los que las diferencias son sutiles, tenemos que recurrir obligadamente al idioma.

Alma, del latín “ánimus” (en griego “ánemus” y en hebreo “nefesh”), significa soplo, respiración. La expresión latina, “ánimam exhalare” es consideradas como clara referencia al alma: “Soplar para afuera el alma” o entregar la vida al separarse el alma del cuerpo en la expiración final. Es partir de ahí que “ánima” adquiere el significado de alma propiamente dicha. El alma sería el hálito de vida, la energía que posibilita que la materia (inerte de por sí) tome forma y vida

En cuanto a la palabra espíritu, del latín “spíritus” es el aire que se respira, el que entra en el cuerpo y sale de él, (en griego será “pnéuma”,  y en hebreo es Neshamá), es una palabra que expresa un concepto complementario del que expresa la palabra “alma”.

Resumiendo, etimológicamente en el concepto espíritu cabe íntegramente el concepto alma, pero no a la inversa. Entendamos pues, que todas las almas son espíritus, pero no todos los espíritus son almas. O lo que es lo mismo: El alma es el espíritu en cuanto animador y principio de vida de un cuerpo concreto. No puede haber alma sin cuerpo, (aunque luego la religión católica y la filosofía de Descartes le concedan vida independiente al alma). El espíritu, en cambio, no necesita de ningún cuerpo para subsistir, de aquí el concepto de los espíritus puros. Y de ahí se deduce también como una obviedad, que las almas individuales puedan concebirse como el aliento de un único y universal espíritu en cada cuerpo, que al salir de él vuelve a integrarse en la unidad de espíritu sin el aprisionamiento individualizador del cuerpo.

Según esta interpretación tendríamos por una parte al cuerpo como parte material, al alma como soplo de vida —incapaz de sobrevivir por si sola—, y el espíritu del que proviene el alma y el que forma parte del todo o Espíritu Universal.

El espíritu sería, pues, independiente del alma, es decir, su existencia es individual de la de la materia y el alma. La materia, al perder el aliento de vida que le insufla el alma, pierde su energía vital y se transforma en otros elementos, obviamente inanimados. El alma, originada en el espíritu, da la vida a la materia (el cuerpo). Ambos, cuerpo y alma son perecederos como unidad, pero no en su diversidad. El espíritu es individual, existe sin el cuerpo y sin el alma. Intereses puramente religiosos (dogmáticos) han conseguido que conceptos tan sutiles hayan quedado en el terreno de la metafísica

¿Es importante la existencia del Alma y el Espíritu? Si existiese el Alma y el Espíritu podríamos hablar de trascendencia y de fraternidad. Los hombres seriamos hermanos porque tendríamos una argamasa que nos une los unos a los otros y esa argamasa sería el Espíritu. Lo que hoy hago sería importante porque cuando crezco todos crecemos y cuando hablo en plural me refiero a la Humanidad como un solo ser, como especie. Si hablamos de la existencia de la conciencia fuera de nuestro cuerpo podemos hablar de humanidad, en ese instante seríamos humanos ya que existiría un lazo real entre todos los hombres.

Hace unos años se realizó un experimento científico, sumergiendo una coneja en un submarino para realizarle un electro-encefalograma, mientras en tierra firme se iban matando de a una a sus crías. A pesar de estar aislada de sus hijos, en el preciso momento de la muerte de cada uno de estos, se evidenciaba una alteración en el electroencefalograma de la coneja. Esto indicaría que existe una conexión afectiva desconocida para nosotros.

Estas ideas griegas, tergiversadas luego por las religiones judeo-cristianas son originadas en la india y han influido en nuestra concepción sobre el sentido de la vida y la muerte y la trascendencia en una vida futura. Dado que todos estos conceptos son fruto de antiguas especulaciones, sería interesante que nos planteemos cuales son nuestras creencias al respecto, pues eso determina en gran parte quienes somos.

http://josemariavilla.blogspot.com/p/cuerpo-alma-y-espiritu.html

Imagen de https://www.google.com/search?