CUBA

Cultura Otaku en Cuba, ¿recreación o estafa?

Kabir Vega Castellanos

 La-cantante-virtual-Hatsune-Miku.
La-cantante-virtual-Hatsune-Miku.

HAVANA TIMES — El pasado domingo 25 de septiembre tuvo lugar en el cine Sierra Maestra en el municipio de Boyeros, uno de los tan populares encuentros Otaku.

Aunque el sentido original de la palaba “otaku” en japonés define al joven que no aporta nada a la sociedad, el significado ha ido mutando y ya se aplica mundialmente a los consumidores natos del Manga, o sea, historietas, y Anime, dibujo animado japonés.

En Cuba han surgido varios grupos que de forma alternativa organizan eventos relacionados con este mundo que fascina a adolescentes y jóvenes de diversas tribus sociales. Lo mismo hay Otakus rockeros que miquis o hasta repas de los que solo consumen reggaetón.

Para la realización de las actividades, generalmente se alquilan salas de cine.

Esta vez la coordinación estuvo a cargo del proyecto Nihon Bunka. Había una expo venta con figuras y bisuterías que recrean el universo Otaku. Además, se anunció un torneo del popular juego Naruto en la consola XBOX 360, con premio para el ganador.

Por último, tendría lugar un sorteo especial donde se rifaba una figura tridimensional, de nueve pulgadas, de la popular Hatsune Miku. Esta es una cantante artificial que solo existe en los videosclips animados  y fue creada con el programa Vocaloid, un software de síntesis de voz.

Las expectativas que desatan los eventos Otakus en Cuba casi siempre se ven decepcionadas con el espectáculo real. Pero el público es indulgente, para los jóvenes amantes del Manga y Anime japonés casi es suficiente la oportunidad de conocerse entre ellos e intercambiar información  a través de sus móviles o Tablet.

Sin embargo este encuentro Otaku se caracterizó por detalles bastante incómodos. La inscripción para el torneo de Naruto costaba 10 pesos Moneda Nacional, y las papeletas para el sorteo 1 CUC.

Arrancaron los combates por medio del XBOX. Los jugadores inscritos, la mayoría eran novatos, pero peleaban exaltados y ávidos por obtener la recompensa que otorgaban al 1er lugar.

Sin embargo, entre el público empezó a correr el rumor de que uno de los participantes en el torneo era un “limpiador”, es decir, un miembro del grupo de coordinación, muy avezado en el juego, que iba descartando a los contrincantes y, por supuesto, a los posibles premiados.

Otra oferta muy oportuna era que el perdedor podía pagar para volver a inscribirse a cambio de otra oportunidad. Muchos cayeron en la trampa y lo hicieron, solo para perder de nuevo. La teoría del “limpiador” podría ser mera especulación, pero el hecho es que no se hizo entrega oficial del premio prometido y el ganador no se molestó en reclamar su merecido galardón.

Luego vino el sorteo, habían adelantado que se darían 10 premios, pero cada participante anhelaba el 1er lugar, es decir, la preciada figura de Hatsune Miku. Muchos, con la esperanza de aumentar sus probabilidades, compraron hasta cinco talones.

Sin embargo, todo volvió a ser bien diferente a lo anunciado.

Colocaron una mesa similar a las de la expo venta, con figuritas de acción, y un par de gorros de la serie Pokemón. El que obtuviera el 1er lugar podía tomar uno de los artículos expuestos. Rápidamente los espectadores dedujeron que los lugares restantes podrían elegir entre lo que fuera quedando de lo exhibido, pero tampoco fue así.

Cuando el número uno se retiró, colocaron otra mesa con posters de Anime, impresiones no muy grandes y de mediocre calidad. Con cada lugar, el trofeo resultaba un objeto menos codiciado.

Pero como los cubanos rara vez se quejan en serio, y mucho menos en un espacio donde la intención es pasarla bien, el público reaccionó como si no notara la manipulación. Nadie habló de las más de cien papeletas compradas a precio de 1 CUC, por un premio que fue solo una carnada.

Yo ni siquiera participé, pero de algún modo me sentí estafado. El hecho de que surjan grupos capaces de coordinar actividades que le interesan a la juventud es un fenómeno muy alentador. Entre las ofertas de recreación oficiales hay demasiados espacios vacíos. Pero deberían llenarse con actividades que respeten los principios de cualquier competencia y no manipulen los sueños de los concursantes.

Kabir Vega: Soy un adolescente que vive en Alamar, mis hobbies son la tecnología y por influencia maternal la literatura, amo a los animales a veces hasta más que a mi persona. Empecé en Havana Times porque es uno de los pocos espacios donde uno puede expresar lo que piensa. Aunque a veces soy ingenuo considero que mi opinión también vale.

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