07/06/2020

La nación impronunciable

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El autor hace un repaso de los motivos que han llevado a que en España los nacionalismos campen a sus anchas sin que haya una respuesta efectiva. Es el combate intelectual.

Analizábamos en un artículo anterior el extraño tabú que ha impedido a nuestra clase política reaccionar frente a la obstinada labor de construcción nacional vasco-catalana (y, por tanto, de deconstrucción nacional española) que los Arzallus y Pujol han impulsado durante décadas, aprovechando para ello las competencias autonómicas que el Estado les entregó cándidamente en 1978. No nos referimos a los resortes jurídicos que nadie osó utilizar, o en los que no se perseveró (leyes de armonización autonómica, ley de Humanidades de Esperanza Aguirre tumbada por la izquierda y los nacionalistas, suspensión de la autonomía vía artículo 155, etc.), sino a algo más básico: el combate intelectual.

Lo natural hubiese sido contraponer a los conceptos de (falsa) nación catalana o vasca el de (verdadera) nación española. Sin embargo, un extraño pudor impedía recurrir a la idea de España, plantando cara a los nacionalismos en su propio terreno, el de la pertenencia y los sentimientos. El sistema autonómico contribuyó a ello: cada comunidad autónoma se dedicó a inventar o exhumar de una historia remota ridículos “hechos diferenciales” que justificaran su existencia (y sus sueldos públicos, y sus redes clientelares). Jesús Laínz hadescrito la situación con maestría: “Cualquier negación de España es deseable, ya sea de su historia, de su cultura, de su lengua o hasta de su propio nombre, impronunciable de puro fascista. […] Hasta en las regiones no gobernadas por los separatistas, a los niños se les educa en las escuelas de espaldas al hecho de que forman parte de una muy antigua y muy evidente nación llamada España. Se les da todo tipo de información, hasta la más irrisoria, sobre sus respectivas comunidades autónomas, pero más allá sólo hay tierra ignota. Conocerán todos los ríos de su región, pero ignorarán que los Pirineos separan España de Francia […]. Por no hablar del incansable esfuerzo de los separatistas por escenificar la inexistencia de España hasta en el aparentemente menos importante aspecto de la vida: desde la ocultación de los símbolos nacionales hasta la imposibilidad de llamar por su nombre al Estado Estatal, pasando por mil y un detalles como acorralar a la lengua española en las aulas y la actividad administrativa, inventar jerigonzas en las provincias donde no se hablan “lenguas propias”, vigilar a los alumnos para que no hablen español durante el recreo, inventarse una neotoponimia completamente ajena a la historia, bautizar a los niños con nombres que podrían haber sido sacados de una novela de ciencia ficción […]”.

De izquierda a derecha, Arzalluz, Pujol y Beiras, históricos representantes del nacionalismo vasco, catalán y gallego.

http://www.actuall.com/criterio/democracia/la-nacion-impronunciable-francisco-j-contreras/?mkt_tok=eyJpIjoiTkRReVpHUTNaRFZsWlRFNSIsInQiOiIrcndHMXd6NnUyWE1yZyt3cHdNcW03NlwvYVVRXC9Ka1MwXC9Xd1p0aHpPcHZWYmxQemN0NGJsUjQ5ZWlFQk5zR1d4c2R4K29NZGhHYUgzdVJ3ckFBcWZta083bWVueWEwUno0cUNGZGJvbGgxOD0ifQ%3D%3D

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