CIENCIA Y PARASICOLOGIA

ASNOS EN LA MEDICINA CHINA

Beatriz De Majo DESTACADA

Poco conocemos de la medicina tradicional china. Y sin embargo su influencia alcanza no solo al conglomerado asiático en el cual ella gravita tanto o más que la medicina occidental. Desde las más importantes Clínicas de Nueva York, pasando por la escuela de Medicina tradicional china de Barcelona en España, se cuentan por cientos las instituciones médicas formales que le han dado a esa ciencia un puesto importante en el desarrollo de la medicina moderna

No hablamos de la fabricación y administración de pociones, polvos o brebajes que rayan más en la brujería tal como la concebimos en este lado del planeta. Ni siquiera de la implantación de agujas para sanar algunos males, una técnica que se ha desarrollado exponencialmente en el mundo.

Instituciones internacionales tan serias como la Organización Mundial de la Salud están protagonizando una estrategia planetaria para promover la integración, reglamentación y supervisión de este género de medicina, lo que da cuenta de su penetración.

Pero hay que ir más allá de vigilar que la experimentación de ciertos medicamentos que se promueven y administran bajo su égida no se convierta en una amenaza mundial en otros terrenos. Un ejemplo de ello es la reducción de la población planetaria de pollinos como consecuencia de su exportación a China para la fabricación de un alimento medicinal denominado “ elejiao” que se fabrica con la grasa de la piel de los burros convertida en gelatina. Al parecer, las virtudes de esta medicina son tan poderosas como el ginseng y se utiliza profusamente para tratar el insomnio, los mareos, para mejorar la circulación y para regularizar las menstruaciones.

El caso es que el uso masivo de este producto ha provocado una sobreexplotación del procesamiento de las pieles de los pollinos provocando una merma tan considerable de esta especie en algunos países africanos que algunos de ellos han optado por cerrar las ventas externas de los animales. México y Perú, dentro de nuestro Continente, son algunos de los sitios de proveniencia de las pieles donde la población de burros está siendo afectada por su comercio externo.

De hecho ya se ha montado una entidad dedicada a defender a la población mundial de pollinos de este tráfico que está resultando en la producción de 5000 toneladas anuales de este producto en China, lo que requiere del sacrificio de 4 millones de burros. Aunque esta especie animal se multiplica con relativa rapidez, a la velocidad en que va creciendo el consumo de la gelatina proveniente de sus pieles, China se ha convertido en un gran importador, toda vez que su rebaño apenas está conformado por 1,5 millones de cabezas.

El tema no solo ha recibido atención internacional. Ya el propio gobierno en ejercicio está estudiando la implantación de incentivos a la cría profesional de burros de manera de desarrollar una actividad económica rentable para los sitios donde la carne y la leche de burra son consumidos en el norte del país. Es que la población de burros autóctona se ha descolgado a razón de 3,5% interanual en los últimos 25 años. Haría falta sacrificar a la totalidad de la población animal propia para hacerle frente a la demanda de solo un año.

Este es, pues, otro tema que ha terminado por quitarle el sueño a las autoridades en Beijing.

Beatriz De Majo
bdemajo@gmail.com
@beatrizdemajo
El Nacional
Miranda – Venezuela

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