ECONOMIA Y CORRUPCION

Las exportaciones, fuerza tractora del crecimiento

Rafael Pampillón (Consejo asesor)
Expansión , 25 de febrero de 2017

Los indicadores de coyuntura publicados esta semana señalan que la producción de bienes y servicios españoles sigue creciendo a buen ritmo, a la vez que aumenta su competitividad en los mercados internacionales.

Ayer el INE dio a conocer la Cifra de Negocios Empresarial del año pasado. Este indicador, corregido de efectos estacionales y de calendario, registró en 2016 un aumento del 2,7%, encadenando más de tres años de crecimientos continuados. Es un dato muy relevante y significativo de la buena marcha de la economía española, ya que este índice mide la evolución a corto plazo de las ventas, de forma conjunta, de toda la industria manufacturera, la energía eléctrica y los servicios no financieros.

Las exportaciones, motor del crecimiento

Una parte importante de estas ventas de bienes y servicios son las dirigidas a los mercados exteriores. Así, esta semana hemos conocido que, en 2016, el turismo extranjero y las exportaciones de mercancías volvieron a marcar máximos históricos, con lo que se afianzan como motores de la economía española. La entrada de turistas extranjeros (75,6 millones) fue un 10,4% mayor que en 2015, y los  ingresos procedentes de este sector crecieron un 9% con respecto al año pasado.

En 2016, el valor de las exportaciones de mercancías también alcanzó su récord histórico: 254.530 millones de euros, lo que supuso un aumento del 1,9% respecto al año anterior. Los sectores exportadores más importantes fueron el de los bienes de equipos, la industria automotriz, y el de alimentos, bebidas y tabacos, al registrar unas ventas por valor de 134.000 millones de euros (el 53% del total).

Otros datos de la economía española publicados esta semana apoyan también la elevada solidez de nuestro crecimiento. Así, la actividad del sector servicios aumentó en 2016 un 4,4%, manteniendo una velocidad parecida a la que alcanzó en 2015 (+4,7%)  y consolidando una tendencia claramente positiva desde hace tres años. Además, esto ha permitido que el empleo en este sector se siga incrementando a una tasa muy acelerada (+2,3%). La Cifra de Negocio de la Industria también creció el año pasado (+1,9%) aunque a un ritmo menor que en 2015 (+3,2%). Además, el Servicio de estudios de Bankia ha informado de que, por primera vez desde 2007, el pasado año todos los sectores, incluida la agricultura, contribuyeron al crecimiento del PIB, sobre todo la automoción, las actividades relacionadas con el consumo y las exportaciones de bienes y servicios.

Toda esto parece confirmar que la economía pudo crecer en 2016 un poco más que el dato del 3,2% adelantado por el INE. Habrá que esperar al 2 de marzo para conocer la cifra definitiva y los datos desagregados de la Contabilidad Nacional.

Aumentan las amenazas

Pese a estas señales tan positivas, en el horizonte se perfilan algunas dudas: ¿seguirá creciendo a buen ritmo la economía española durante 2017? ¿Continuarán haciéndolo nuestras exportaciones? Analizando las de mercancías por destinos geográficos, se observa que en 2016 nuestro principal cliente siguió siendo la Unión Europea (UE), que ya representa el 67% del total, frente al 33% que va hacia otros países. Una tendencia que se irá intensificando con el tiempo, en primer lugar por la desaceleración económica susceptible de producirse en muchos mercados emergentes, y en segundo, por las barreras comerciales de países tan importantes como Estados Unidos o Reino Unido, que pueden convertir nuestras relaciones económicas con esos dos países en un territorio más hostil.

Esta tendencia a la mayor concentración geográfica de nuestras exportaciones en el ámbito de la UE entraña sus peligros. Los riesgos provienen de tener la mayor parte de “los huevos en la misma cesta”, ya que una crisis económica en esta área, como sucedió en 2008, haría tambalear nuestras exportaciones. A ello se une la amenaza de un mayor sentimiento proteccionista y separatista en los ciudadanos europeos, que votarán este año en las elecciones de Alemania, Francia y Holanda, y que podrían sesgar las políticas económicas hacia un mayor populismo. Esto lastraría la actividad económica de esos países y, con ello, nuestras exportaciones a esos destinos.

Más oportunidades

Pero, junto con estas amenazas, hay también oportunidades. En primer lugar, porque pueden aumentar nuestras exportaciones a otros países con la firma de tratados de libre comercio, como ha ocurrido recientemente con Canadá. En segundo, porque la mayoría de los países de la UE muestren crecimientos económicos cada vez mayores, lo que va a permitir a las empresas españolas seguir vendiendo mercancías a nuestros socios comunitarios de manera creciente.

Una prueba de que están mejorando las expectativas es que el Indicador Sintético de Actividad Exportadora (ISAE) publicado esta semana se situó en el cuarto trimestre del año pasado en 21,1 puntos, frente a los 16,5 del tercero. El indicador oscila entre -100 y 100 puntos, señalando los valores positivos una mejor percepción de la actividad exportadora. El buen comportamiento del indicador se debe fundamentalmente a una mejor calidad de los productos españoles y también al crecimiento económico de Europa.

De ahí que la confianza de los empresarios de la eurozona haya subido con fuerza en febrero. Los datos publicados esta semana del Índice de Gestión de Compras (PMI por sus siglas en inglés), elaborado por Markit, muestran que el indicador compuesto para la eurozona fue de 56 puntos, su mayor nivel desde abril de 2011 y un salto significativo desde los 54,4 puntos de enero y diciembre. Recordemos que un valor por encima del 50 significa que continúa aumentando la producción.

Esta aceleración en febrero de la actividad en la zona euro fue generalizada en todos los países, aunque destacan Alemania y Francia, que son precisamente sus dos mayores economías. Los economistas de Markit esperan que el crecimiento de la zona podría alcanzar el 0,6% en este primer trimestre con respecto al último de 2015; superior, por tanto, al 0,4% registrado en ese mismo período el año pasado. Un dato excelente que confirma que la economía europea (que, insisto, es nuestro principal cliente) está teniendo un buen comienzo de año.

Este mayor crecimiento de la zona, junto con la depreciación del euro en los mercados internacionales, especialmente frente al dólar, y las buenas perspectivas de la economía mundial permiten esperar un aumento importante de las exportaciones españolas en 2017. Como consecuencia, durante este año, España podría seguir creciendo y generando empleo a mayor escala de lo que se había previsto. Así, el Servicio de Estudios del BBVA ha revisado al alza sus previsiones de crecimiento de nuestra economía para este año, situándolas en el 2,7%, dos décimas más que en su proyección anterior.

En resumen, se confirma que la economía española ha roto con el patrón tradicional de crecimiento, en el que los fuertes aumentos en la demanda interna provocaban a la vez desequilibrios en la balanza de pagos, para instalarnos en otro modelo distinto, en el que estos incrementos de demanda se contrapesan con aportaciones positivas del sector exterior. Una estrategia que resulta vital para la continua y ardua recuperación que está viviendo la economía española en los últimos años.

https://www.civismo.org/es/

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