Algo de lo no publicado en Cuba sobre del premio a Almagro

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Por Vicente Morín Aguado

Rosa María Payá y Luis Almagro en Washington en un encuentro antes de la cita en La Habana.

HAVANA TIMES — El periódico Juventud Rebelde, encabezó su edición del pasado 22 de febrero con el siguiente titular: Fracasa provocación anticubana. Al conocer detalles de lo sucedido en La Habana sobre la entrega del Premio Oswaldo Payá Libertad y Vida, al secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) Luis Almagro, puede afirmarse que el titular quedó lejos de la verdad.

La ceremonia de entrega del premio tuvo lugar en la mañana del 22 de febrero en la sala de la humilde casa de la familia Payá-Acevedo, en el municipio capitalino de El Cerro. El cronista independiente Boris González Arenas, presente en la ceremonia, escribió en Diario de Cuba:

“La habitación resultó insuficiente para recibir a los miembros de la sociedad civil que pudimos llegar, del cuerpo diplomático y de la prensa extranjera. Los asientos dispuestos inicialmente fueron recogidos, y durante todo el evento los presentes debimos permanecer en pie. Era un ejemplo locuaz de cómo merced al castrismo el espacio doméstico ha debido asumir las funciones propias de los espacios públicos, entre otras apropiaciones extrañas.”

De hecho, los testimonios señalan la presencia de casi cien personas, aclarando que los miembros del cuerpo diplomático eran de Estados Unidos, Suecia y la República Checa. Rosa María Payá, hija de Osvaldo Payá Sardiñas, lidera el movimiento Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia, organización que otorga el galardón por primera vez. Al abordar la negativa gubernamental de Visa al premiado y a otras personalidades latinoamericanas, recalcó:

“Los premios no serán enviados a sus dueños, serán guardados para entregárselos en esta misma sala en una Cuba libre.” Su expresión concuerda con declaraciones anteriores cuando manifestó que “había que cambiar el escenario político hacia Cuba.”

Por su parte, Almagro, excanciller uruguayo durante el  gobierno izquierdista de José Mujica, aclaró respecto a la negativa de concederle la VISA por parte del gobierno cubano que “la ceremonia a la que había sido invitado en La Habana no es diferente a otras similares en otros países de la región, en las que ha participado y que se realizan sin que los gobiernos las apoyen, sin censuras, porque es parte de la tolerancia de los sistemas y valores democráticos.”

Una vez más se cumple el declarado objetivo del Partido Comunista de Cuba en cuanto a impedir cualquier impacto público de la oposición, por pacífico que sea. Es notorio el temor ante la realización de una sencilla ceremonia en una casa del Cerro, entregando “un ‘premio’ inventado por un grupúsculo ilegal anticubano”, tal fue la declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, que define además: “Tal vez algunos calcularon mal y pensaron que Cuba sacrificaría las esencias a las apariencias.”

Tratándose de esencias y apariencias, vale recordar que Osvaldo Payá Sardiñas murió en un accidente de tránsito el 22 de julio de 2012, en la carretera central, cerca de Bayamo, junto a su colaborador Harold Cepero. Las autoridades negaron al caso la total transparencia que merecía, dada la personalidad del principal fallecido.

Líder del Proyecto Varela, amparado en la vigente Constitución Socialista de 1976, recolectó más de 25 mil firmas, avaladas por el documento de identidad permanente de cada firmante, solicitando libertad de expresión y asociación, para los presos políticos, así como una iniciativa legislativa que la carta magna concede a cualquier movimiento al lograr al menos 10 mil rúbricas.

Premio Sajárov del Parlamento europeo y varias veces candidato al Nóbel, de sus esencias, vale la siguiente declaración:

“Que se le dé la palabra a los cubanos y verán cómo hasta esa parte del pueblo que desfila con uniforme y grita en la Plaza, votará por nuevas leyes, votará por la verdad, votará por la libertad”.

Vicente Morín Aguado: ememultiplicada@nauta.cu
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