Lo que todo el mundo debería saber sobre los hijos de padres divorciados

28/03/2017 07:23 CEST | Actualizado 28/03/2017 07:24 CEST

GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO

Hay cosas evidentes que la mayoría de los niños de cinco años saben que son verdad: el cielo es azul, el césped es verde, la familia está formada por tus padres, tus hermanos (si hay) y por ti. Pero esa última verdad cambia si tus padres se divorcian.

Mis padres se divorciaron cuando yo iba a la guardería. Se esforzaron para que mi vida fuera lo más normal posible, pero incluso entonces sabía que mi familia era diferente a las de mis amigos.

LINDSAY HOLMESCon mis padres celebrando mi primer cumpleaños.

No cambiaría nada de nuestra situación. A medida que crecía, mi madre se fue convirtiendo en mi mejor amiga (y todavía lo es). Mi padre se volvió a casar y empecé a formar parte de una nueva familia: no me imagino viviendo sin esa nueva familia. El divorcio no trajo consigo una vida horrible. Me proporcionó una perspectiva valiosísima, especialmente para las relaciones.

He recopilado una lista de cosas que la gente debería saber sobre los hijos de padres divorciados basándome en mi experiencia personal:

Nos preocupamos por el compromiso.

Los hijos de padres divorciados pueden tener más miedo de que una relación seria se acabe sin previo aviso. Según Jane Greer, una sexóloga de Nueva York, se debe a que la percepción del compromiso puede haberse visto alterada por el divorcio.

“Hay que ser consciente de que sus sentimientos con respecto al compromiso y al matrimonio pueden haberse visto influenciados por el divorcio”, explica Greer. “Puede haber hecho que se sientan reacios a dar el siguiente paso porque piensan que no va a funcionar”.

Necesitamos saber en qué punto de la relación estamos.

Los hijos de divorciados pueden sentir más necesidad de saber en qué punto está la relación con su pareja. ¿Cuál es la mejor forma de saberlo? Con sinceridad.

“Estarán mejor cuando tengan claro hacia dónde va la relación”. Explica Greer. “La seguridad facilita que haya más sinceridad y que se compartan más experiencias personales”.

Hace falta paciencia para aguantarnos (especialmente en vacaciones).

Puede que suene bien la idea de tener dos Navidades y dos cumpleaños, pero se necesita mucha coordinación. Nos preocupamos mucho la primera vez que llevamos a nuestra pareja a casa porque la celebración puede volverse muy agobiante y no queremos que se asuste y huya. Pero confía en nosotros, la recompensa por estar con tanta gente (y comida y regalos, claro) merece la pena.

Las peleas nos asustan.

Las personas que han crecido con padres discutiendo constantemente no suelen sobrellevar bien los conflictos. Puede que seamos un poco reacios a las discusiones porque tenemos miedo a que nos abandonen.

“Los hijos de padres divorciados pueden mostrarse más sensibles durante las discusiones porque han visto cómo sus padres discutían delante de ellos”, explica Jacqueline Newman, especialista en derecho familiar de Nueva York. “Es posible que adopten posturas algo extremas y que piensen que una pequeña discusión significa el final. ¿Por qué? Simplemente porque de pequeños vieron que las discusiones llevaban al final de una relación”.

Pero sabemos que no pasa nada por terminar una relación si no funciona.

Algunos de nosotros entendimos por qué nuestros padres decidieron separarse y sabemos que, en el fondo, era la mejor decisión para todos. Podemos aprender de esta lección para nuestras relaciones. Sabemos que el divorcio no es el fin del mundo.

Nuestra dinámica familiar puede ser complicada.

Puede que algunos hijos de padres divorciados se lleven mejor con uno de sus padres. Según Newman, depende de las condiciones del divorcio, de quién se encargó de ellos después o de cómo los hermanos se relacionaban con cada uno de los progenitores.

“Yo recomiendo que, en vez de molestarte, intentes entender la situación si tu pareja tiene una familia de este tipo”, aconseja.

Somos fuertes.

Si nuestros padres se divorciaron cuando éramos pequeños, tuvimos que enfrentarnos y sobrellevar una situación difícil mucho antes que la mayoría de las personas de nuestra edad.

“Creo que los hijos de padres divorciados suelen ser más fuertes que los niños que crecen con una familia sin divorcios porque tienen que serlo”, explica Newman. “Dependiendo de cómo los padres manejan la situación, muchos niños crecen más deprisa de lo que deberían y tienen que enfrentarse a emociones adultas de una forma que no entienden”.

Queremos mucho.

Los hijos de padres divorciados tratan las relaciones con la seriedad que se merecen. No solo queremos que el amor triunfe, sino que haremos todo lo posible para conseguirlo. No nos conformaremos, seremos sinceros y nos esforzaremos por resolver nuestros problemas para asegurarnos de que llevamos nuestras relaciones de la manera más sana posible.

Porque, al fin y al cabo, sabemos que las relaciones merecen la pena.

Este post fue publicado originalmente en la edición estadounidense de ‘The Huffington Post’ y ha sido traducido del inglés por Irene de Andrés Armenteros.

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