¡MITOS Y LEYENDAS DE LOS SÍMBOLOS UNIVERSALES!.
1. EL AGUA

Del manantial, el arroyuelo; de los arroyuelos, el río; de los ríos, la mar; de los mares, el océano. El agua del océano sube al cielo y de nuevo baja a la tierra. Agua. Así es el ciclo de la vida.

El ciclo del agua remite al mito del eterno retorno y al principio de los vasos comunicantes que favorecen la regeneración. El agua cae del cielo, penetra en la tierra y reaparece en la superficie bajo la forma de fuentes, arroyos, ríos que desembocan en los mares y océanos.

Agua, aire, tierra, fuego... símbolos universales y míticoEL AGUA DE LOS RÍOS Y LAS AGUAS MADRES

Las grandes civilizaciones de la Antigüedad nacieron y crecieron a orillas de grandes ríos. Citemos el Tigris y el Eufrates en Mesopotamia, el Nilo en Egipto. En la antigua China, al iniciarse el año (según su calendario), el emperador, llamado ”Hijo del Cielo”, se encargaba de realizar los sacrificios a los cuatro grandes cursos de agua: los ríos Huang-He (el río Amarillo), Yangtse Kiang (el río Azul), Houai y Si Kiang. En la India, el Ganges es el río blanco de la salvación y Yamuna el río negro de los orígenes. Ambos se relacionan con Vishnu y Shiva que, junto a Brahma, el dios supremo, forman la trinidad hindú o Trimurti.
Según la tradición judía, el río del mundo Superior es el de las gracias y de las influencias celestes.

mitosPor ser el Agua fuente de vida, al bebería o al sumergirnos en ella, nos regeneramos, nos lavamos, nos purificamos. Las aguas termales son famosas por sus efectos terapéuticos. A algunas se les ha atribuido supuestas propiedades mágicas, como el agua de la eterna juventud, cuya virtud es la de devolver la juventud. En todos los tiempos, la aparición de una fuente ha sido considerada un milagro, un hecho sobrenatural, un don de los dioses y, al contrario, la desecación de un torrente, un arroyo o un río, se ha interpretado como una maldición. El Agua es aún un símbolo de fertilidad, de bendición, de purificación (el bautismo), de sabiduría, de eternidad, de amor infinito, sin límite y de vida espiritual. El río, la fuente, la charca, el estanque, el lago, el pantano, el mar, el océano, la lluvia, el agua del pozo, el riachuelo, el arroyo, el torrente, la ola están cargados de símbolos y de significados dentro de los cuales se encuentra el Agua, fuente de vida, purificadora y regeneradora, el Mare Nostrum, la madre nuestra.

2. EL AIRE

Vivimos gracias al aire que respiramos. Sin embargo, el Aire es a la vez vital y fatal, mágico y ambiguo.

En astrología, para confeccionar una carta astral, se toma como punto de referencia el momento exacto en que el niño recién nacido efectúa la primera respiración completa (inspiración-espiración). Este ritmo de vida es también un ritmo de muerte. De hecho, el aliento que permite al niño vivir libre, desligado del cordón umbilical, a través de sus pulmones y su sistema respiratorio, consiste en un movimiento binario constante. Tomar aire significa vivir, ser independiente. Exhalar el último suspiro, expirar, significa entregar el alma, morir.

leyendasEL AIRE, EL VIENTO, EL SOPLO DIVINO Y EL AGUA

El alma y el soplo divino siempre han estado íntimamente ligados. Pero este soplo no es el alma, sino su vehículo. Ambos son invisibles, impalpables. El aire, ya sea soplo o viento, se impregna de perfumes, olores, del calor y del frío de los espacios que ocupa por entero y en los que evoluciona libremente. Al colocar la mano delante de la boca, puedes sentir el calor de tu hálito. El aire es el alimento de los dioses, gracias al hálito el organismo produce el calor de la vida o el fuego interior. Del mismo modo, cuando sopla el viento, no es a éste a quien vemos y oímos, sino que únicamente percibimos el movimiento de las ramas de los árboles y el revuelo de las hojas. La respiración es un acto espontáneo, instintivo, vital, que permite al hombre vivir, animarse. Pero su aliento no es el aire; sino el acto de respirar. Tampoco el viento es aire.
SimbolosPEQUEÑO EJERCICIO DE HATA-YOGA:

Túmbate en el suelo boca arriba. Relájate, toma aire por la nariz, con la boca cerrada, hinchando el vientre y concentrándote en los riñones. Luego, retén el aire durante un momento breve. Finalmente, espira por la boca apretando el vientre. No respires durante un breve instante y vuelve a realizar el proceso de respiración desde el principio. De este modo y con el tiempo, adquirirás el dominio de tu aliento y de tu respiración. Este ejercicio, al alcance de todos, aporta calma y relajación.

3. LA TIERRA

Sustentadora, agreste o cultivada, la tierra es un elemento vital que todo lo da y lo vuelve a tomar. Todo viene de la tierra y todo regresa a ella.

universalesTierra es el nombre que dimos a nuestro planeta y que escribimos con una T mayúscula para diferenciarlo del nombre del elemento primordial sobre el cual caminamos, descansamos y que nos nutre. La Tierra, sobre todo, es sustentadora. El gran jardín de la Tierra, antes de ser cultivada, nos ofrecía ya la abundancia de sus frutos.

Pero nuestros antepasados sabían mejor que nosotros que es necesario dar a la Tierra tanto como nos da ella, y que no podemos separar la tierra de la Tierra, la materia del astro. En sus espíritus, la materia y el astro se confundían en la imagen de una divinidad única, una diosa-madre que, aunque adoptase múltiples apariencias según las creencias, las culturas y las civilizaciones, fue siempre y en todas partes idéntica.

EL GRAN PRINCIPIO FEMENINO
La tierra, materia primordial, de la cual toda vida proviene, que da y vuelve a tomar la vida, es salvaje, indomable, maléfica o cultivada, moldeable, benéfica. Es el gran principio femenino opuesto al cielo, gran principio masculino.

Agua, aire, tierra, fuego... símbolos universales y míticoDIOSAS Y DIOSES DE LA TIERRA EN EL MUNDO

En Egipto, en el panteón de los dioses – según el relato mítico de la formación de la Tierra (la cosmogonía) de inspiración menfítica (de Menfis, ciudad del antigua Egipto) -, Ptah, el gran demiurgo, es una divinidad masculina y femenina. Uno de esos textos dice: ”Es el padre de los dioses y también la madre. Y su apodo es la mujer. Es la matriz en la cual se vierte la semilla. Hizo extraer la cebada del hombre y el trigo de la mujer…”.

Más tarde, Geb fue la diosa-madre, representante de la arcilla, la turba, la materia primordial, la tierra sustentadora, cultivable y fecunda. En China, la creación de la Tierra es la obra de P’an-kou, según el Chou Yi Ki, un texto del siglo VI de nuestra era: ”Los seres vivos comenzaron con P’an-kou, antepasado de diez mil seres del universo. Al morirse P’an-kou su cabeza se transformó en un pájaro sagrado, sus ojos en el sol y la luna, su carne en los ríos y los mares, sus cabellos en los árboles y plantas”. En la India, la Tierra es a veces Laksmi, diosa de la fecundidad y de la prosperidad, cuyo símbolo es el oro; y otras veces Kali, la diosa negra y sangrienta de los sacrificios. Es también Bhümi, el seno maternal.

Para los mayas, la Tierra era Itzam Cab, la iguana-tierra, y para los aztecas se trataba de un monstruo con las mandíbulas abiertas, Tlaltecuehtli, el Señor de la tierra…, dos figuras que se vinculan más con el mito del dragón que con el de la diosa-madre.

4. EL FUEGO

Sea del cielo o de la tierra, sagrado o doméstico, del paraíso o del infierno, el fuego, elemento primordial, es la expresión del bien y del mal.

mitosEl fuego es creación, nacimiento, principio, luz original, alegría, elemento divino o divinizado por el hombre. Este, sumergido en los misterios de la noche, se alegra cuando sus ojos se abren a la luz del día, alumbrados por los rayos del sol. Pero el fuego es también destructor, ya que lo quema todo. Esta ambivalencia fue rápidamente observada por nuestros antepasados, que hicieron del fuego una representación y un símbolo del bien y del mal.

EL FUEGO DE LOS DIOSES

Ni el hombre primitivo, en primer lugar, ni el hombre de la Antigüedad, más tarde, necesitaron instrumentos de medida para entender las ventajas que podían obtener del fuego y los peligros relacionados con él. Su supervivencia dependía del día y del astro de fuego (causa y efecto), de la luz y del calor que el fuego prodiga. Pero también aprendieron a no fiarse de este fuego que a veces caía del cielo: el relámpago, el rayo. Según ellos, cuando los dioses querían castigar a los hombres, manifestaban su desaprobación y su ira mediante los fuegos del cielo. La tierra también escupía fuego de sus montañas. ¿Acaso no fue con un dedo de fuego cómo Dios inscribió, en el cráter de un volcán, las letras de los Diez Mandamientos sobre las Tablas de la Ley dadas a Moisés?. El fuego, por tanto, es principio de vida, revelación, iluminación, purificación, pero también es pasión y destrucción. El fuego brilla en el paraíso. Quema en el infierno. Da la vida pero la vuelve a coger y la transforma en cenizas.

leyendasHEFESTO, PROMETEO Y EL ”FUEGO MITOLÓGICO”

Hefesto-Vulcano, hijo de Zeus-Júpiter y de Hera-Juno, era el dios del fuego en la mitología griega. Reinaba sobre el fuego de los volcanes y de los metales, es decir, sobre la metalurgia. Era el herrero de los dioses. Como tal, forjaba armas y lo hacía principalmente para Aquiles. Participó en la creación de Pandora, la primera mujer de los griegos, a cuyo cuerpo dio forma y cuyos miembros amasó con barro, según el modelo de las diosas inmortales, antes de insuflarle el aliento vital.

Prometeo, hijo de Titán, robó el fuego de la forja de los dioses a espaldas de Hefesto, a fin de darlo a los hombres que él creó.

De este modo, fue considerado bienhechor de la humanidad, ya que tomó el fuego del cielo, privilegio que sólo los dioses tenían hasta entonces, con el único objetivo de hacer más agradable la vida de los hombres. Para castigarle, Zeus le encadenó a una roca, con ataduras de acero forjadas por Hefesto, y le condenó a que un águila le devorase eternamente el hígado, que siempre se reconstituía.

Se encuentran, en el suplicio de Prometeo, dos símbolos en analogía con el fuego: primero, el águila, ave solar llamada también pájaro-trueno, mensajera de los dioses que transporta el fuego del cielo; y en segundo lugar, el hígado, considerado la sede del alma, o, con mayor exactitud, el órgano por el cual el alma, generadora del aliento vital, está unida con el cuerpo que anima. El fuego de las pasiones del alma se halla en el hígado. En hebreo, el termino hígado (caved) significa tanto pesadez como riqueza y potencia, en el sentido de potencia divina.

LOS DIOSES Y LOS ATRIBUTOS DEL FUEGO

Gibil era el dios del fuego entre los habitantes de Mesopotamia, y Moloch, el de los cananeos y los cartagineses. Atar era el genio del fuego de la Persia de Mazdak, y el dios-Fuego que tenía el poder de leer en el corazón de los hombres; su templo se llamaba la Kaaba de Zoroastro. En la India, Agni es el dios del hogar; Sürya, el dios del sol; Indra, el dios del rayo o del cielo, y Brahma, el dios supremo, parecido al fuego, según la tradición hindú. Las vestales, sacerdotisas de Vesta, la diosa griega del fuego del hogar doméstico, eran sus guardianas. La piromancia es un arte adivinatorio que consiste en leer augurios y presagios en las llamas de un brasero.

Según la leyenda, la salamandra, animal metafórico, vive en el fuego. Es la guardiana de las llamas, la representación del dragón, el símbolo de la energía primordial, la chispa vital, el fuego de Dios. Entre los antiguos romanos y germanos, y luego en la Europa de la Inquisición, se sometía a los presuntos culpables a los llamados ”juicios de Dios”, que no eran otra cosa sino una prueba de fuego, consistente en sostener una barra de hierro al rojo vivo. Si los sometidos a esta prueba presentaban quemaduras en las manos, eran condenados.

Las hogueras de San Juan, que arden la noche del 23 de junio, eran al principio unos fuegos de fertilización y purificación que se encendían el día del solsticio de verano (el 21 de junio), justo antes de las cosechas, para honrar a los dioses y agradecerles sus bondades, o justo después, para purificar la tierra.