Cuídate para que puedas cuidar

Psicóloga ofrece tips que promueven el bienestar físico y mental de las madres
Cuídate para que puedas cuidar
Las madres que cuidan de su salud mental y física tienden a estar mucho más aptas para lidiar, balancear y cumplir con eficiencia sus obligaciones diarias.

Ser mamá en el siglo 21 resulta para algunas  toda una odisea. Especialmente para las  mujeres trabajadoras que contribuyen o son el sustento principal de su familia y no encuentran la forma de equilibrar sus vidas.

“Lograr el balance entre los roles de madre, esposa y proveedora es uno de los grandes retos de las mujeres de hoy que quieren ser una mamá modelo”, asienta la psicóloga Geny Zapata, directora de ciencias conductuales del Programa de Residencia en Medicina Familiar del White Memorial Medical Center de Los Ángeles. “Y el secreto de ello está en la organización y, sobre todo, en el cuidado personal que la mujer, como madre, se da para el bienestar de su salud mental y física”.

Y es que como explica la psicoterapeuta, cuando la mujer que es madre tiene entre sus prioridades el cuidar de su salud mental y física estará mucho más apta para lidiar, balancear y cumplir con eficiencia sus obligaciones diarias.

Para lograr este balance, Zapata ofrece los siguientes consejos a poner en práctica.

1. Cuidar de la salud propia

La mamá que dentro de sus prioridades no tiene el cuidado de su propia salud, podría no estar siempre en la mejor condición física y mental para estar al frente del cuidado de sus hijos, esposo o padres cuando estos se enferman o simplemente necesitan de su apoyo en cualquier proyecto”, dice la experta en comportamiento humano.

Este descuido —tan frecuente en muchas madres modernas que se mantienen muy ocupadas en el cumplimiento de sus diversos roles bajo una gran presión que ellas mismas se imponen para ser la madre perfecta—, pone a las madres en una situación muy vulnerable a llegar a desarrollar una de las enfermedades generadas por el estrés.

Para prevenir esto, la profesional de la salud mental recomienda hacer un alto en cualquier día para realizar un análisis consciente de todas las tareas que a diario se realizan, categorizarlas y dejar a mano propia las responsabilidades que verdaderamente pesan y el resto eliminarlas o delegarlas a su pareja o hijos con la edad para ejecutarlas.

Este análisis ayudará a la madre a enfocarse en la responsabilidades que realmente son importantes en cada uno de sus roles, y sacar el tiempo que necesita para atender a sus citas médicas rutinarias y tener aunque sea una media hora diaria de descanso para dedicarse a cualquier actividad que promueva su bienestar físico o mental.

2. Comenzar el día con un ejercicio de relajación

Si bien es cierto que se pueden presentar situaciones que alteran las actividades rutinarias diarias, Zapata asegura que para reducir la tensión acumulada que se crea tras la ejecución de las responsabilidades se debe empezar el día con un ejercicio de relajación.

“Para este no se necesita de mucho tiempo”, señala la experta. “Solo hay que despertarse cinco o 10 minutos más temprano que el resto de la familia y en la misma cama o en cualquier lugar de la casa que es escoja, enfocar la mente en sentir cómo se inhala y exhala el aire que se respira a la vez que se van poniendo en perspectiva cada una de las actividades que se desarrollarán durante el día con una actitud positiva”.

“Es increíble cómo con este poco tiempo de ejercicio diario se va logrando una tranquilidad mental  que va permitiendo el valorar la importancia de dedicar unos minutos al día para sí mismo”, agrega Zapata.

3. Planear salidas a solas con la pareja

El desligarse aunque sea una noche o un fin de semana de los hijos para dedicarse solamente a la pareja ayuda no solo a fortalecer la relación, sino también a que la madre tenga un descanso físico de las actividades con los niños  para enfocarse a disfrutar la compañía de su esposo sin interrupción.

“Las madres latinas tienden a dedicarse de lleno a la crianza de los hijos, olvidando que tarde o temprano los chicos crecerán y se irán de la casa para hacer sus propias vidas y al final ellas solo quedarán con el esposo, si es que se ocuparon durante el proceso de la crianza de cultivar la relación”, resalta Zapata.

4. No tener la expectativa de ser la ‘madre y esposa perfecta’

No hay peor cosa que querer ser la madre o la esposa perfecta en todas las responsabilidades que se tienen o toda resolución que se propone, ya que esto pone sobre la persona automáticamente una gran presión física y emocional cuando las cosas no salen como se han proyectado.

“Hay que tener claro que nadie es perfecto y que tampoco se es la ‘Superwoman’ para  ejecutar todas las tareas del día a la perfección, sin cansancio ni equivocación en alguna de ellas”, acentúa la experta. “Como mujer, esposa y madre tenemos que darnos el permiso a sentirnos cansadas o a equivocarnos, así como a no juzgarnos ni sentirnos culpables ni malas madres o esposas cuando las cosas no salen bien”.

5. No alterarse cuando la casa está desarreglada

Una de las cosas que más altera física y mentalmente es llegar a la casa cansada, después de una larga jornada laboral, y tratar de cocinar, limpiar y levantar el desorden.

Si al llegar al hogar todas las cosas se encuentran ‘patas arribas’, Zapata recomienda tomarlo con calma; hacerse la de la vista gorda; descansar por unos 15 o 20 minutos, disfrutando de la compañía de los hijos y la pareja y, luego, sin enojo ni actitud agresiva, empezar a asignar tareas para que todos ayuden a organizar y poner la casa en orden.

https://eldiariony.com/

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s