EDUCACION E HISTORIA

el templo masonico

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El templo es el lugar en donde se reúnen los masones para desarrollar sus trabajos. Esta palabra se deriva de la latina “tempus” (tiempo). Ya hemos repetido y volvemos a insistir, que desde que el hombre abandonó su estado edénico, su paraíso espiritual, se alejó mucho de la verdad y ya no pudo concebir lo abstracto, tuvo que materializar sus ideas, así como Tomás, después de la resurrección del Señor no podía concebir intelectualmente tal prodigio y quiso introducir el dedo en las llagas para comprobar el hecho.

Así también sucede con todo hombre: desde el momento en que se olvidó de Dios que mora en su corazón, de sus leyes naturales en el Universo y el cuerpo físico, inventó un dios exterior y creó un edificio para alojarlo. Este edificio se llama templo. Tampoco se detuvo aquí, sino quiso comprender intelectualmente la naturaleza de Dios. Entonces principió a darle formas iguales al propio cuerpo físico y atribuirle deseos, anhelos y pasiones, y por último se hizo representante de EL en la tierra. Dios se convirtió en un ser temible, expuesto a la ira, venganza, odio, etc., y a pesar de ser infinito se redujo al extremo de poder habitar en un edificio llamado templo.

El iniciado o hijo de la luz comprende hasta le evidencia que el Universo entero es el Templo de Dios, que el Templo de Dios es universal, no sectario, cuya contraparte es el mismísimo cuerpo humano. Está escrito: “¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?”

Los Egipcios, que eran mucho más sabios que nosotros, cuando construían sus templos, imitaban en lo posible las leyes cósmicas universales que se reflejan en el cuerpo del hombre. La Pirámide de Keops es el templo más perfecto. En este monumento eterno, pudo la mente iniciada encerrar algunos de los misterios del cuerpo físico reflejados por los del Macrocosmos. El iniciado o, sacerdote egipcio se conoció, asimismo, física y espiritualmente, y descubrió su conocimiento en este libro que es la Pirámide, para que su hermano menor pueda leer en él y saber como él, la manera de penetrar a su interior y adorar a Dios.

¿No dijo el Cristo: “Llegará la hora y hora es, en que ni en este monte, ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Dios es Espíritu: y es menester que aquellos que le adoran le adoren en espíritu y en verdad”?

¿Y el Templo de Salomón, no es la imitación del cuerpo físico? ¿Todos sus misterios no significan el proceso alquímico que se efectúa diariamente dentro del propio cuerpo del hombre?

La humanidad, cual hijo pródigo del Padre Celestial, hambrienta en el desierto del mundo, se alimenta por los desechos de sus placeres \que enferman al alma, ha tenido siempre la voz interior del Yo Soy que le grita: Vuelve a tu hogar.

El iniciado, hijo de la luz, después de sufrir miles de miserias en pos de sus placeres se siente impelido por la voz interior a volver al seno del Padre y formar de su cuerpo una casa, un templo para Dios; un templo del espíritu, donde pueda entrar, cerrar sus puertas para encontrar al Padre frente a frente y contestar a su voz.

Pero como no todos han podido escuchar esa voz interior, el Padre nos habla con el lenguaje simbólico, el cual a la vez oculta, y a su debido tiempo revela las verdades espirituales, se valió de los hermanos mayores para trazar a nuestra vista el símbolo del Templo cuyo objeto es hacernos volver a El interiormente a nuestro corazón, el único altar de la Divinidad.

Adorar a Dios en espíritu, no significa prosternarse ante su imagen dentro de un templo, hecho por manos humanas, y no, a manera de Melquisedec, en el templo no construido por hombre alguno. Pero al igual que nosotros contemplamos el retrato de un ser querido, debido a que el retrato despierta en nuestro corazón un sentimiento tierno, así el simbólico templo enciende en nuestro pecho el deseo de adorar al Dios interior que está fuera del alcance de los sentidos físicos.

Cristo dio fin a la época del Santuario o templo externo, desde el momento en que hizo el autosacrificio, y desde aquel entonces el Altar de los sacrificios y ofrendas debía levantarse dentro del corazón para reparar las faltas.

El candelabro de oro debe estar dentro del cuerpo para que nos guíe al Cristo interno, y que la gloria del Shekinah del Padre, more dentro de los recintos sagrados de nuestra propia conciencia divina.

Entonces, el templo es la representación alegórica del cuerpo físico. Todo iniciado debe penetrar diariamente, por medio de la concentración y meditación, al templo interior, al corazón y permanecer allí largos momentos, frente a frente a su Padre Celestial. Debe el aspirante dejar todo sistema, ejercicio, escuela o religión y dedicarse a esa comunión con el Padre, porque el templo de la religión esotérica y de la masonería, tienen por objeto conducir al hombre a este fin.

Fuente: http://www.initiare.org/

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