LA REINA DE SABA Y EL MAESTRO HIRAM

Del Q.: M.: Vicente Alcoseri
Según la tradición masónica, la reina de Saba rechazó al rey Salomón y se enamoró del luminoso Maestre Hiram Abiff .El Rey Salomón se enfureció por el hecho de haber sido rechazado en sus pretensiones de amor hacia la reina de Saba, y esta haberse enamorado de Hiram Abiff, este Rey a su vez orquestó un complot para asesinar a Hiram Abiff, hablando en secreto con los compañeros albañiles del Templo, de que Hiram se negaba a ascenderlos de grado pues esté quería guardarse los secretos de la construcción sólo para sí y su reducida camarilla de incondicionales, y así para mantener su poder y su estatus y no ser desplazado jamás.

Pero, volviendo a los tiempos del Maestre Hiram Abiff durante la construcción del Templo dedicado al Demiurgo Jehová y antes de su asesinato. La Biblia nos cuenta también que la joven y virgen Reina de Saba, Balkis, quiso conocer Jerusalén. Hiram, arquitecto de reyes, la construcción de ese Templo despierta la curiosidad de la reina de Saba, un Templo que contaría con una Cámara en tinieblas en medio del Sancta Sanctórum donde moraría ese extraño Dios de los Judíos, Las historias contadas, que le describió no solamente la riqueza y el esplendor, sino aún más la sabiduría y la distinción de ese Poderoso Rey Hierofante, sedujeron a Balkis.

Desde luego que la reputación del Rey Salomón que hacía ya tiempo que había llegado a la corte de la soberana. Todo terminó de despertar la curiosidad de la reina sobre aquella ciudad. Previo al encuentro se intercambiaron mensajes, regalos, y Balkis aceptó la invitación del rey Salomón para que fuera a visitarlo. La tradición etíope considera que la reina de Saba, para ir a Jerusalén, emprendió el viaje desde África Oriental. La reina de Saba debía conocer las habilidades políticas comerciales, pero también la debilidad que Salomón sentía por las mujeres. “Salomón tuvo setecientas mujeres de sangre real y trescientas concubinas, y las mujeres torcieron su corazón hacia los dioses ajenos; y no era su corazón enteramente de Yahvé.” (1 Reyes 11.)Balkis debió emplear a fondo con el rey sus dotes de diplomacia y de seducción y como queda patente, le ganó en buena parte reconociendo su sabiduría y halagándole hasta el extremo. Llegó a Jerusalén con un numeroso séquito y con camellos cargados de aromas, oro y piedras preciosas.

Cuando estuvo frente a él le preguntó cuánto le vino en gana para probar su sabiduría con enigmas y él respondió: “sin que hubiera nada que el rey no pudiera explicarle”. Luego, Balkis conoció sus espléndidas riquezas y “fuera de sí” le habló de esta manera: “Verdad es cuanto en mi tierra me dijeron de tus cosas y de tu sabiduría. No lo creía antes de venir y haberlo visto con mis propios ojos. Pero cuanto me dijeron no es ni la mitad.

Tienes más sabiduría y prosperidad que la fama que a mí me había llegado. Dichosas tus gentes, dichosos tus servidores que están siempre ante ti y oyen tu sabiduría…” (1 Reyes 10).
La extraordinaria belleza de la Reina de Saba, y sus ojos inflaman el corazón de Salomón. Él trata de seducirla, cuentan antiguos escritos judíos y un papiro egipcio. Y la Biblia sigue de esta manera: “El rey Salomón dio a la reina de Saba todo cuanto ella deseó y le pidió, haciéndole, además, presentes dignos de un rey como Salomón”. Toda una leyenda de amor y seducción se deriva de estos y otros textos, hasta el punto de que el Libro Sagrado Abisinio atribuye la paternidad de Menelik I, el fundador de su dinastía imperial etíope, a los amores de la reina de Saba con Salomón.

Pero, según la tradición masónica, la reina de Saba rechazó al sabio rey y se enamoró del luminoso Maestre Hiram Abiff, del que ni siquiera conocía su ascendencia más allá de su padre. En este mismo sentido, debemos señalar que en el libro que se atribuye a Salomón, El cantar de los cantares, se menciona directamente a una amada negra, que se supone con toda razón la relación con el color de la piel de Balkis. Los escritos mencionan que ella quedó impresionada por la ciudad en la que el flamante Templo era una sorprendente maravilla, y preguntó a Salomón quién lo había construido y añadió que quería conocer al artífice del trabajo.

Tras conocerlo, argumentó al rey que deseaba además conocer a los masones, a lo que Salomón se negó ante la tarea de juntarlos. Pero Hiram, que tenía un signo para convocar a todos, subió a un bloque de granito y con la mano derecha realizó un signo parecido a una escuadra y los masones se reunieron guardando un silencio y una quietud asombrosos. La transmisión del legado Luego, Hiram en secreto visitó a la Hermosa Reina de Saba, y tuvieron amores, de la unión nacería un Hijo, que nacería meses después de la Muerte de Hiram, y este sería llamado el Hijo de la Viuda.

Del Q.: M.:  Vicente Alcoseri
LA REINA DE SABA Y EL  MAESTRO HIRAM
Según la tradición masónica, la reina de Saba rechazó al rey Salomón y se enamoró del luminoso Maestre Hiram Abiff .El Rey Salomón se enfureció por el hecho de haber sido rechazado en sus pretensiones de amor hacia la reina de Saba, y esta haberse enamorado de Hiram Abiff, este Rey a su vez orquestó un complot para asesinar a Hiram Abiff, hablando en secreto con los compañeros albañiles del Templo, de que Hiram se negaba a ascenderlos de grado pues esté quería guardarse los secretos de la construcción sólo para sí y su reducida camarilla de incondicionales, y así para mantener su poder y su estatus y no ser desplazado jamás. 
Pero, volviendo a los tiempos del Maestre Hiram Abiff durante la construcción del Templo dedicado al Demiurgo Jehová y antes de su asesinato. La Biblia nos cuenta también que la joven y virgen Reina de Saba, Balkis, quiso conocer Jerusalén. Hiram, arquitecto de reyes, la construcción de ese Templo despierta la curiosidad de la reina de Saba, un Templo que contaría con una Cámara en tinieblas   en medio del Sancta Sanctórum donde moraría ese extraño Dios de los Judíos, Las historias contadas, que le describió no solamente la riqueza y el esplendor, sino aún más la sabiduría y la distinción de ese Poderoso Rey Hierofante, sedujeron a Balkis. 
Desde luego que la reputación del Rey Salomón que hacía ya tiempo que había llegado a la corte de la soberana. Todo terminó de despertar la curiosidad de la reina sobre aquella ciudad. Previo al encuentro se intercambiaron mensajes, regalos, y Balkis aceptó la invitación del rey Salomón para que fuera a visitarlo. La tradición etíope considera que la reina de Saba, para ir a Jerusalén, emprendió el viaje desde África Oriental. La reina de Saba debía conocer las habilidades políticas comerciales, pero también la debilidad que Salomón sentía por las mujeres. “Salomón tuvo setecientas mujeres de sangre real y trescientas concubinas, y las mujeres torcieron su corazón hacia los dioses ajenos; y no era su corazón enteramente de Yahvé.” (1 Reyes 11.)Balkis debió emplear a fondo con el rey sus dotes de diplomacia y de seducción y como queda patente, le ganó en buena parte reconociendo su sabiduría y halagándole hasta el extremo. Llegó a Jerusalén con un numeroso séquito y con camellos cargados de aromas, oro y piedras preciosas. 
Cuando estuvo frente a él le preguntó cuánto le vino en gana para probar su sabiduría con enigmas y él respondió: “sin que hubiera nada que el rey no pudiera explicarle”. Luego, Balkis conoció sus espléndidas riquezas y “fuera de sí” le habló de esta manera: “Verdad es cuanto en mi tierra me dijeron de tus cosas y de tu sabiduría. No lo creía antes de venir y haberlo visto con mis propios ojos. Pero cuanto me dijeron no es ni la mitad. Tienes más sabiduría y prosperidad que la fama que a mí me había llegado. Dichosas tus gentes, dichosos tus servidores que están siempre ante ti y oyen tu sabiduría...” (1 Reyes 10). 
La extraordinaria belleza de la Reina de Saba, y sus ojos inflaman el corazón de Salomón. Él trata de seducirla, cuentan antiguos escritos judíos y un papiro egipcio. Y la Biblia sigue de esta manera: “El rey Salomón dio a la reina de Saba todo cuanto ella deseó y le pidió, haciéndole, además, presentes dignos de un rey como Salomón”. Toda una leyenda de amor y seducción se deriva de estos y otros textos, hasta el punto de que el Libro Sagrado Abisinio atribuye la paternidad de Menelik I, el fundador de su dinastía imperial etíope, a los amores de la reina de Saba con Salomón. Pero, según la tradición masónica, la reina de Saba rechazó al sabio rey y se enamoró del luminoso Maestre Hiram Abiff, del que ni siquiera conocía su ascendencia más allá de su padre. En este mismo sentido, debemos señalar que en el libro que se atribuye a Salomón, El cantar de los cantares, se menciona directamente a una amada negra, que se supone con toda razón la relación con el color de la piel de Balkis. Los escritos mencionan que ella quedó impresionada por la ciudad en la que el flamante Templo era una sorprendente maravilla, y preguntó a Salomón quién lo había construido y añadió que quería conocer al artífice del trabajo.
 Tras conocerlo, argumentó al rey que deseaba además conocer a los masones, a lo que Salomón se negó ante la tarea de juntarlos. Pero Hiram, que tenía un signo para convocar a todos, subió a un bloque de granito y con la mano derecha realizó un signo parecido a una escuadra y los masones se reunieron guardando un silencio y una quietud asombrosos. La transmisión del legado Luego, Hiram en secreto visitó a la Hermosa Reina de Saba, y tuvieron amores, de la unión nacería un Hijo, que nacería meses después de la Muerte de Hiram, y este sería llamado el Hijo de la Viuda.
 http://www.fenixnews.com/2014/10/04/la-reina-de-saba-y-el-maestro-hiram/
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s