La nueva Jerusalén

lunes, 16 de marzo de 2015, filosofía,arte,ciencia,cultura

Por: Julio torres

Mucho se ha escrito y dicho de la nueva Jerusalén, pero en realidad se trata de una ciudad simbólica y no de una ciudad real y tangible, lo que ocurre es que la humanidad siempre está esperando que alguien le resuelva de manera mágica sus problemas y sabemos que ese es uno de los grandes problemas de la humanidad; la nueva Jerusalén es mucho más que una fantasía.

Son doce los barrios que componen esa nueva ciudad y llegar a cada barrio implica elegir uno de los caminos que nos permita ingresar, uno de esos barrios simboliza la abnegación y la fidelidad, la templanza y la castidad, la justicia y la equidad; todas estas virtudes se manifiestan por

medio del dibujo o de la pintura, es el arte que presenta a los ojos un cuadro palpitante de los hechos o personas que existen o que fueron y todo lo bello, terrible o instructivo el espacio, o lo que sucede en el tiempo.

Otro de los barrios está dedicado a la vigilancia y percepción, al orden y la armonía, no es difícil de interpretar que se trata de la música como bella arte primaria que junto con el canto, cualidades inherentes a los seres humanos que con su fina percepción, castidad en los conceptos,

templanza en las emociones y gran vigilancia que evita que alguien destruya la armonía y que reine el orden en el barrio.

Un tercer barrio está dedicado a embellecer el camino de la esperanza que conduce a la inmortalidad y ofrece en su límite externo la palabra fortaleza junto con la verdad, es el barrio de la escultura, otra de las bellas artes primarias como materialización sublime del pensamiento y que la esperanza simplifique la conquista de la inmortalidad.

Un cuarto barrio se encarga de la simpatía que nos conduce a la puerta de la fe, y el celo y la libertad juegan un papel muy importante, es en este barrio donde la poesía cultiva las bellas letras que ganan los corazones con la simpatía y  el celo por la libertad hace que sus habitantes entonen el himno de la esperanza que la inmortalidad recompensa.

Y es el quinto barrio el que se encarga de la fraternidad ya que proclama la dignidad y la pureza como base del trato humano con el que ganamos amigos y conservamos los que ya tenemos y el sexto barrio se deberá encargar de la industria y la analogía, allí se manifiesta la paciencia y la

fuerza, pero el séptimo barrio busca la unión por medio de la tolerancia y la paz.

Así es como se encuentra la Nueva Jerusalén con el resto de los barrios hasta completar los doce en los que se muestran los asuntos de la memoria, la ciencia, la gastronomía por medio de la prudencia y la salud, la perfección y la modestia, el candor y la limpieza, donde rige el honor como parte de la cultura.

Todo lo anterior es parte de esa Nueva Jerusalén  que nada deja de manejar, pues todos los temas resultan igualmente importantes, de manera que reitero. La Nueva Jerusalén es simbólica, de ninguna manera existe físicamente, lo mejor que debemos hacer es tratar de comprender puntualmente lo que este simbolismo trata de decirnos, ya que comprende todos los conceptos que el ser humano requiere en el objetivo de la búsqueda de la felicidad.

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