08/07/2020

BASES DE LA MASONERIA EN LA ANTIGUA ROMA

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lunes, 17 de septiembre de 2012

 

(Trabajo presentado siendo Ay. Alumno de D. Romano I de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Católica de Córdoba en el XVIII Encuentro Nacional de Profesores de Derecho Romano. Homenaje a la Dra. Nelly Louzan de Solimano desarrollado en la Facultad de Derecho, Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad Nacional del Nordeste, Corrientes durante los días 12, 13 y 14 de Octubre del año 2007, resultando distinguido con  Mención de Honor.)

“Más ¿quién es aquel que veo allí a los lejos coronado de olivo?

Avanza llevando en sus manos los objetos de culto

Reconozco por sus cabellos y su barba blanca al rey romano,

aquel que llamado desde su parva aldea y su pobre tierra

a un poderoso mando, ha de arraigar en leyes la incipiente ciudad”

(Canto VI de la Eneida – Virgilio)

Introducción

Un problema suele desvelar a los masones y profanos, el cual consiste en el verdadero origen de la Masonería. Numerosas respuestas surgen a este interrogante dotadas de argumentos históricos, esotéricos, y simbólicos.

No pretendo incursionar en la investidura de un historiador, pero sí, a contrario de lo que muchos piensan y otros ignoran, “la masonería se hallaba presente en la Antigua Roma”.

Pero ante esta primera arista de conflicto surge un gran interrogante primigenio que necesariamente debemos develar para poder continuar: ¿Qué sabemos de la masonería? Sólo habiendo agotado en forma básica la primera aproximación que podamos tener sobre la masonería, podremos encaminarnos a identificarla en un segmento tempo – espacial que la tuvo como protagonista. Ahora bien, la Masonería ¿se inicia en Roma?, aquí las opiniones distan de la armonía, habiendo quienes le atribuyen un origen más que remoto y otros que la ven nacer en la época medieval y así podríamos esbozar centenas de teorías de acuerdo a la perspectiva que adoptemos y los documentos con que trabajemos. Lo real y concreto es que no es tópico de este esbozo analizar la historia de la Masonería, sino sólo considerarla desde la óptica del contexto romano de la antigüedad para vislumbrar algunos de sus elementos y manifestaciones en campos que resultan ser tan comunes como lo cotidiano.

 

La Masonería

La palabra masón posee un origen fráncico. Tiene una procedencia del germánico mattjon, que deriva de metze, en antiguo alemán, y en makyon en lengua franca, para transformarse en mascun o machun, en francés antiguo. Significaba cortador o tallador de piedras.

En español se recoge el término mazonero y la palabra mazonar, siendo el que mazona el mazón o mazonero, aludiéndose a quien trabaja en la construcción.

El prefijo franc, añadido al término masón, parece consolidarse en Inglaterra (s. XIV), para subrayar la situación social de los masones dedicados a un tipo de construcción cualificada.

El término francmasón se deriva también de phreemessen, vocablos egipcios que significan, para algunos, “hijos de la luz”, y para otros, “libre constructor”.

El término masón se introdujo en la lengua española en el s. XVIII, para designar específicamente a los miembros de la Orden Francmasónica.

Es de destacar, que en nuestra lengua, resulta innecesario utilizar el prefijo “franc” (franco, libre) para aludir a los masones, a diferencia de lo que ocurre en francés o inglés, en que maçon y mason, sin prefijo, designan albañiles, recibiendo el nombre de franc  maçon y freemason solo los iniciados como constructores simbólicos, o masones petenecientes a la Orden Masónica moderna.

Numa Pompilio

Numa Pompilio fue el segundo rey de Roma, después de Rómulo. Recibió una Roma belicosa, acostumbrada a los conflictos, razón por la cual se cuenta que en principio no habría aceptado ser rey, y que tras largos argumentos, se logró convencerlo diciendo que era la voluntad de los Dioses.

Gobernó aproximadamente desde el 714 a.C. hasta el 671 a.C. Se le atribuye un origen sabino, más exactamente de la ciudad de Cures y, por esto se cree que tuvo algún tipo de influencia griega, ya que los sabinos, según nos explica Plutarco, se consideraban una colonia de Esparta.

Su nombre no es latino ni sabino, sino tomado del griego Numa viene de nomos (ley, regla), y Pompiluis de pompe (pompa, ceremonia religiosa). Estos dos nombres llaman al legislador de los hombres y al sacerdote de los dioses.

Fue un rey tendiente a la resaltar la virtud, interesado por la filosofía y desinteresado por la violencia, y la codicia … una conducta distinta a los que estaban acostumbrados los romanos.

Durante su reinado fomentó la agricultura entre los romanos, ya que se tenía como una actividad digna, y que alejaba al pueblo de las guerras, la violencia y la codicia. Se tenía por bien visto aquel que defendía su propiedad, pero no aquel que por avaricia tratara de apropiarse de lo que no era suyo.

También puso énfasis en los distintos oficios (orfebres, flautistas, maestros de obra, zapateros, etc.), fundando distintas comunidades, según fuese la especialidad, donde se le daba culto a los dioses, y un sentimiento se pertenencia a los romanos. Esto creó una sensación de armonía y unión en el pueblo, ya que desaparecía la distinción entre sabinos y romanos.

Quien mejor nos describe la persona de Numa Pompilio es Plutarco en su Tomo I de su libro “Vidas Paralelas”, en donde compara la figura de Licurgo con la de Numa Pompilio.

Plutarco nos describe al rey romano como alguien reconocido por su prudencia, piedad, ciencia política, cuidado en la educación y, por sobre todo, el tomar de los dioses el principio de su legislación.

Se destaca su don de justicia, razón por la cual muchos dicen que adquirió el reinado de Roma, al punto que demostró que “en el reinar se tiene justicia”.

Se destaca su bondad, citando como ejemplo el caso de los esclavos, que comían junto con sus amos en los Saturnales, dándoles participación en los frutos a los que eran colaboradores en su cultivo.

La finalidad de Numa Pompilio fue mantener a Roma en paz y amistad, razón por la cual las puertas del templo de Jano permanecieron cerradas durante todo su reinado, es decir durante 43 años.

Quizá el principal motivo que destaca a Numa Pompilio fue que no se valió ni las armas ni de la fuerza para gobernar, tratando de unir al pueblo romano, a través de la virtud, la sabiduría y la justicia

¿Por qué resaltar el aspecto de la virtud y la sabiduría en Numa Pompilio?  ¿Qué impacto tiene en el pueblo romano? ¿Qué significaban los llamados collegiums? Y finalmente, ¿Qué relación tienen los collegiums con la actual masonería?

Numa Pompilio, el rey iniciado de Roma, instituyó, según la tradición, los collegia fabrorum que tenían sus propios misterios y guardaban y a la vez transmitían con los secretos del arte, ciertos secretos y tradiciones de naturaleza religiosa. Como las Logias Masónicas, estaban dirigidos por un triángulo (clásica expresión tres faciun collegium) formado por un Magister y dos Decuriones, y comprendían tres grados análogos a los actuales, usando una especial interpretación emblemática de sus instrumentos.

Estos colegios se extendieron después por todo el imperio, siguiendo como fuerzas constructoras el camino de las legiones y levantando doquiera aquellos monumentos y edificios de los cuales nos quedan todavía múltiples vestigios.

En su afán de acabar con los elementos rivales dentro del reino, Numa,  estableció una religión común y dividió a los ciudadanos en curias y tribus, lo mismo hizo con los artesanos a quienes agrupó en corporaciones bajo el nombre de Collegia Artificum, a cada colegio le fueron asignados los artesanos de una profesión particular, a la cabeza de ellos estaba los Colegios de Arquitectos (Collegia Fabrorum). El Rey Numa quien era un profundo conocedor de las leyes divinas adaptó los ritos Egipcios, Griegos y Caldeos a la forma Romana de Dionisio o Baco, dándole a los colegios un culto y una organización que les eran propias . Gozaban del derecho de formarse sus reglamentos propios y de concluir contratos seculares y religiosos, disfrutaban la inmunidad de las contribuciones, franquicia que se extendió durante la Edad Media dando origen a la denominación de masones libres o francmasones (una corriente de pensamiento sostiene que la palabra franc añadida a masón hacía referencia a masón libre o franquiciado por la exención de ciertos artesanos al sometimiento a las reglamentaciones municipales o reales obligatorias para los practicantes de oficios en la Edad Media)-. Se dedicaban a las construcciones de fortalezas, carreteras, acueductos, templos y casas en todo el imperio. La organización de los Colegios era muy similar a la de las Logias.

La masonería y ¿Numa Pompilio?

Los masones presentan un gran denominador común consistente en la inquietud por el conocimiento, partiendo de lo evidente a lo no tanto a través del método mayéutico. Similar a la búsqueda socrática, el masón busca conocerse a sí mismo, amando la libertad, y apoyándose en la fraternidad para la realización práctica de la Verdad, de la Justicia y de los grandes arquetipos del pensamiento humano en general. Iguales objetivos podemos encontrar en la figura de Numa, quien creyó que podían ser alcanzados con la práctica de las virtudes y no mediante la violencia, sino a través del cultivo de la sabiduría y del ejercicio de la justicia. El saber ponderado es el vivencial, no vale aquí el mero conocimiento libresco o teórico, sino el que se adquiere por propia vivencia careciendo totalmente de dogmas, ya que el masón no es un dogmático sino un axiomático en su manera de proceder, de la misma forma el pertenecer a un collegium romano tenía como finalidad el aprendizaje práctico y vivencial del oficio.

Cómo número esencial en la masonería, el 3, también se ve reflejado en la terna hombre – templo – universo, ya que el hombre es el ser potencial que busca su perfeccionamiento, siendo un templo en construcción que posee los elementos del universo por ser el propio hombre una reunión pequeña (microcosmos) de todo el universo (macrocosmos).

Tres Faciunt Collegium, Tres hacen un Colegio: En una logia, tres la dirigen, cinco la iluminan y 7 la tornan justa y perfecta. Los constructores de edificios desde la más remota antigüedad, se reunían en algún sencillo habitáculo donde depositaban sus herramientas y utensilios de trabajo y discuten aspectos de la labor a llevar a cabo. Este habitáculo constituye la Logia. La Logia es la manifestación del logos o palabra; así como el templo es el equivalente del cuerpo físico, la logia representa el lugar santo que se halla dentro del hombre. El verdadero Sanctasanctórum se encuentra dentro del hombre, quien, para materializarlo, le dio un símbolo que es la Logia donde busca la inspiración. Ella representa el Universo. Robert Ambelain, en su obra “El Secreto Masónico”, define a la Logia como “la reunión de francmasones bajo una misma denominación, los cuales practican el mismo rito y pertenecen a la misma obediencia”.

El Colegio (según Numa) era regido por un Magíster o Maestro: Las Logias son presididas por el Venerable Maestro (en adelante V. M.)-. Es el masón que preside una Logia, elegido para ello por los miembros de la misma y ostenta como emblema o joya la escuadra.

Los oficiales inmediatos eran dos Decuriones o Guardianes: Aquí se manifiesta la analogía con los Vigilantes Masónicos pues cada Decurión presidía una sección del Colegio, y en el caso de los Vigilantes, el Primer Vigilante tiene como misión instruir a los compañeros (segundo grado), siendo además el ayudante del V. M. Y lo sustituye en su ausencia. El Segundo vigilante instruye a los aprendices, sustituyendo al V. M. en su ausencia y en ausencia del Primer Vigilante. Así como otras semejanzas que podemos encontrar en el aspecto interno tanto sea de los colegios como de las logias.

Por otro lado, la masonería no es una religión, ni aspira a serlo, ni es incompatible con ninguna, sólo busca la apertura a lo trascendente a partir de lo simbólico.

La espiritualidad masónica es la actitud de búsqueda de lo que trasciende, de la verdad, representada como la palabra perdida, que responde a las leyes del cosmos.

Y éstas personas, que se encaminan a la búsqueda, que se “inician en ella” son llamados masones siempre y cuando, reúnan como requisitos esenciales, el ser hombres libres y de buenas costumbres.

Conclusión

El presente trabajo, presenta en forma sintética, aquellos caracteres comunes que se pueden vislumbrar a la hora de contraponer la Masonería como institución por un lado y la creación de los colegios de Numa Pompilio que tenían en su génesis interna la misma estructura que las Logias masonas que aún subsisten en la actualidad.

Si bien hay otro aspecto en común como el calendario creado por Numa y la celebración de los solsticios tanto de invierno como verano de la Masonería, esto no fue tratado en el presente debido a la mayor extensión que implicaría y la imposibilidad de cumplir con el tope de carillas que se permiten de acuerdo al programa de éste Encuentro.

Quedará para el lector, estar o no de acuerdo con la idea plasmada, pero lo cierto que una vez más, la Antigua Roma, gestó elementos  y brindó herramientas mucho antes, y éstos nos permiten sostener que la Edad Media no fue el único contexto temporal donde la masonería tuvo lugar, sino que la misma Roma antigua (aunque lo nieguen muchos estudiosos del tema), particularmente desde Numa Pompilio reunía principios, valores, conocimiento vivencial y rangos o escalafones, demasiados similares a los que una Orden brindó y brinda actualmente.

Bibliografía

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      www.godf.org/musee.htm.

http://masoneriaheredom.blogspot.com/2012/09/bases-de-la-masoneria-en-antigua-roma.html