SIN SACRIFICIO NO HAY CRECIMIENTO  

Sin sacrificio no hay crecimiento

“Si quieres saborear el placer del crecimiento, prepárate para un poco de dolor” Ritu Ghatourey

Hace unos años estuve entrenando en la piscina antes de ir a trabajar. Todos los días a las 6:00 a.m. me paraba en el borde, con la mirada fija en las gélidas aguas, decidiendo si dar el salto o no.

El primer contacto con el agua siempre era doloroso. Pero después de unas cuantas brazadas la incomodidad desaparecía.

El provecho que obtenía de superar esa primera sensación desagradable era inmenso.

Nadar es un gran ejercicio. No solo para el cuerpo, también para el alma.

El agua facilita un aislamiento que en otros deportes es difícil de conseguir. Esta soledad favorece la reflexión, la creatividad y el conocimiento de uno mismo.

Finalizado el entrenamiento, cuerpo y mente se hallaban más vigorosos.

Al llegar a la oficina, mientras muchos de mis compañeros empezaban a ‘cafeinarse’ para terminar de espabilar. Yo ya me encontraba lleno de vitalidad y mi mente estaba despejada y lúcida.

Pero nada de eso era posible si no estaba dispuesto a soportar el lacerante chapuzón inicial.

Con cada experiencia de crecimiento ocurre igual. No existe evolución sin sacrificio. ‘No pain, no gain’.

Cualquier iniciativa que busque una mejora física, intelectual o moral, viene precedida de esfuerzo, de resistencia y de incomodidad.

Si empezamos una dieta, los primeros días nuestro cuerpo gime a causa del hambre, pide a gritos la comida confortable a la cual está acostumbrado.

Después de unos días, a lo sumo un par de semanas, alimentarse de manera saludable se siente muy bien.

Meditar es difícil al principio. Nuestra mente se resiste a aquietarse y resulta desalentador (y muy aburrido), ser incapaces de fijar la atención en algo por más de unos pocos segundos.

Si persistimos en el empeño, los beneficios son extraordinarios. Meditar es una actividad que puede transformar de manera muy positiva nuestra vida.

Pero primero debemos soportar el aburrimiento y la frustración que produce cuando empezamos la práctica.

Lanzar un negocio, un blog, un podcast, son experiencias que aterran a la mayoría. La posibilidad de fallar, de recibir malos comentarios o, ¡peor aún!, no ser visto por nadie, asusta hasta al más bravo.

Sin embargo, después de un tiempo, aquello que parecía tan pavoroso, empieza a sentirse cómodo. Incluso divertido.

Así que la próxima vez que te encuentres en el borde de la piscina, pensando si zambullirte o no. Por lo que más quieras, ¡salta! Verás que después bracear un poco te sentirás estupendo.

Y orgulloso de ti mismo.

http://www.grandespymes.com.ar/2017/10/10/sin-sacrificio-no-hay-crecimiento/

Fuente: http://www.notasaprendiz.com/blog/sin-sacrificio-no-hay-crecimiento

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