Aproximacíon a la Masonería española en los Estados Unidos (PARTE III)

La pérdida de los Estados Unidos

Susana Cuartero Escobés

La desaparición del GOE del territorio americano comenzó a gestarse casi en el mismo momento que llegó a Philadelphia aunque consiguió aguantar durante veintinueve años la batalla. Todo el problema se reducía a la jurisdicción masónica sobre el territorio americano, esto es: estados Unidos se regía por el sistema de Grandes Logias Regionales nacido de la Independencia y configurado como típicamente americano. Sobre ellos dos Supremos Consejos: unos con jurisdicción sobre el Norte con sede en Boston y otro para el Sur, con sede en Charlestown. Frente a esta masonería fuerte y organizada sólo hubo una mínima presencia peninsular que, además, prefirió aislarse tras los hechos ocurridos en el Congreso Masónico Internacional de Lausanne de 1875. En él, además de que España no estuvo presente, se acordó que tanto Cuba como Puerto Rico pasasen a ser administradas por Estados Unidos.

Aun así, el GOE accedió a auspiciar logias en territorio americano. Los americanos iniciaron una dura y persistente campaña contra el oriente español con el fin de echarlos y para ello se valieron de todo tipo de argucias, desde infiltraciones de masones americanos en las logias españolas hasta campañas de desprestigio en la prensa e incluso un juicio civil. Fue tan evidente esta soterrada declaración de guerra de la masonería del Rito de York que las logias españolas tuvieron que añadir en el juramento del grado de aprendiz un párrafo suficientemente revelador: “además prometo y juro no entrar en ninguna camarilla ni conspiración que pueda retardar el progreso del Gr.:. Or.:. Español en el continente de América” y para que no quedara duda aclaraban que habían hecho para proteger los talleres españoles de la influencia yorkina 24 .

En 1907, en la reunión internacional celebrada en Bruselas se estableció que: “Todo estado sobre el que no existiera Poder Supremo del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, es un territorio en el cual cada Supremo Consejo puede establecer talleres de su obediencia, y donde ésos Supremos Consejos existan, en lo futuro, ningún cuerpo masónico del Rito será constituido por otra potencia que la local” 25 . Tras este decreto, la masonería española en suelo americano violaba el principio de territorialidad.

Las quejas norteamericanas se sucedieron y volvieron a la palestra en 1912, en el encuentro celebrado en Washington. Se acordó taxativamente que si España seguía auspiciando esas logias quedaría fuera del concierto de los Supremos Consejos, lo que la sumía en la irregularidad. España no estuvo presente en ninguna de las reuniones y no se le iba a dejar asistir a Lausanne mientras no acatara la condición impuesta.

Finalmente, y después de ser tema casi exclusivo en Lausanne, el GOE accedió a dejar sus logias norteamericanas conservando, eso sí, las que tenía en Puerto Rico y Filipinas pues el hecho de que ambas fueran ahora de Estados Unidos se debía a una guerra, acto que estaba bastante lejos de las ideas pacifistas de la masonería.

La pérdida de la columna federal americana fue importante pues en ese momento contaba con treinta y siete logias. Sin embargo en España eran conscientes de que aquello talleres tenían una vida un tanto particular, estando unidos por flojos lazos que desviaban la atención de la propia España y eso no era beneficioso. En cuanto a las logias americanas, la mayoría pasaron a engrosar el registro de las Grandes Logias americanas.

Fuente:

Revista de Estudios Históricos de la Masonería Latinoamericana y Caribeña. On-line version ISSN 1659-4223

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Autor: gustavo1941

Ex preso politico cubano, refugiado en EE UU. Presidente de la Academioa Cubana de Altos Estudios Masonicos de la Gran Logia de Cuba de AL y AM (2005 a 2011); Gran Canciller Secretario General del Supremo Consejo del grado 33 para la Republica de Cuba del REAYA(2005-2008). Autor y conferencista.