El Mason y la familia

Desde que nacen, los seres humanos viven rodeados de muchas personas. El primer grupo humano al que pertenecen es la familia, célula fundamental de la sociedad.

La familia es una entidad que ha evolucionado junto con la sociedad y que además de sus esencias está configurada conforme a las culturas particulares e incluso a las características de los estados respectivos.

La familia es el verdadero núcleo formador de hombres en la sociedad contemporánea. En la familia tenemos las oportunidades de vivir y formarnos en los valores y los anti valores; en la familia tenemos la oportunidad de convivir con los peligros y las oportunidades, de reflejar nuestras mayores debilidades y que en armonía nos las hagan ver y aprendamos a superarlos, como también nos puedan fortalecer. La familia es el núcleo de la sociedad que nos permite ver reflejada la sociedad misma.

Según la Declaración Universal de los Derechos Humanos, es el elemento natural, universal y fundamental de la sociedad, tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado. La familia es la célula básica en la cual los seres humanos adquieren los primeros rasgos para el desarrollo del carácter y de la identidad personal, así como los hábitos y los valores que determinarán, en un inicio, su pensamiento y su desarrollo social.

Es la familia donde se enseñan  los primeros  valores que serán sustento para la vida en sociedad y a lo largo de toda la existencia de la persona. La masonería es  también  portadora  y auspiciadora de todos esos  valores de la humanidad.

La familia enfatiza en los valores referidos a la alegría, la generosidad, el respeto, la justicia, la lealtad, la autoestima etcétera. Mientras que la masonería tiene como objetivo fundamental consolidar los valores hogareños y además proyectar e inculcar, adicionalmente en la  sociedad,  otros valores como son: libertad, igualdad y fraternidad, como una característica de amplitud democrática institucional y otros que reflejan el  carácter humanista de la orden tales como: humildad, amor, honestidad, responsabilidad, tolerancia, paz, sinceridad, solidaridad entre otros.

El Masón como integrante de una familia -cualquiera sea su naturaleza original-, tiene un rol impulsor y transformador de la misma hacia un mejoramiento de esta entidad como motor de la sociedad y como centro del afecto y amor humanos.

Mucho más que un progenitor o un proveedor, el Masón es un ser humano perfectible, que transmite sus progresos espirituales en su quehacer familiar, potenciándolos para reflejar hacia la sociedad entera. Busca que los sublimes valores y principios más apreciados por la Orden -como la Fraternidad, Tolerancia, Solidaridad y Caridad- sean una realidad propia inmediata.

Es el laboratorio humano donde lleva a la práctica sus ensayos y proyectos de acción social bienhechora.

Para un miembro de la Orden Masónica, el conjunto de compromisos intrafamiliares normales deben ser cumplidos con una calidad superior a la ordinaria.

Los masones en cambio  escogemos pertenecer a la Familia Masónica Universal gracias a nuestro libre albedrío, y tratamos de emular a las familias al llamarnos hermanos. Con esto llevamos a la masonería al seno de cada hogar, como si deseáramos tener lazos consanguíneos y pertenecer a una misma familia.

Como podemos observar tenemos dos familias muy unidas y que bien llevadas nos conducen a el sendero iluminado que necesitamos para continuar nuestro quehacer cotidiano; la familia del hogar y nuestra familia masónica, ambas, complementadas en perfecta armonía, reflejan la felicidad y nos motiva a desarrollar aquí dentro de esta hermosas paredes los más sublimes pensamientos, comentarios, análisis y porque no criticas sanas para continuar en el mundo profano con la perfección de nuestro actuar.

De hecho, en lo personal, es el ideal de conformar una sola familia; la del hogar y de la Masonería, mas sin embargo sabemos que existen infinidad de inconvenientes que debemos de sortear para llegar a este fin, hagamos lo posible porque así sea!

Pero el verdadero reto como Mason en cuestión familiar es armonizar el actuar en ambas sociedades. Así que como lo ven, la familia es esencial, y es lo máximo en nuestras vidas, y por mi parte haré todo lo que esté a mi alcance para cumplir a cabalidad con mis obligaciones, esperando que nunca, de verdad nunca, las circunstancias de la vida me lleven a tener que decidir entre la masonería o la familia.

http://www.laorientalpeninsular.com.mx/el-mason-y-la-familia/

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