A 300 AÑOS DE LA FUNDACION DE LA GRAN LOGIA DE LONDRES

Cortesía del hermano José Miguel Salas Mejías

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http://revistamasonica.com.py/blog/300-anos-de-masoneria-especulativa/

“Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio…” Joan Manuel Serrat
Dada la cercanía del aniversario de la fundación de la Gran Logia de Londres en 1717, estimamos que es una excelente ocasión de analizar, objetiva y desapasionadamente, algunas circunstancias ignoradas o que usualmente se pasan por alto. Por supuesto que este tipo de análisis disgustará a unos y agradará a otros, por diferentes causas, pero llega un momento que se debe abandonar la adolescencia intelectual y madurar. Para ello es útil hablar claro y con sencillez exponiendo, en forma directa y sin subterfugios, los hechos con total sencillez. Veamos, entonces, algunos de estos hechos no muy convenientes para muchos.

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¿POR QUÉ SE FUNDÓ LA GRAN LOGIA DE LONDRES EN 1717?

Esta es una pregunta casi nunca formulada con claridad pero es imposible entender el surgimiento de la Masonería Especulativa moderna sin unos mínimos conocimientos sobre la historia de las Islas Británicas y las guerras civiles religiosas que las azotaros en los siglos XVI y XVII.

En efecto, brevemente, se debe recordar que, en el siglo XVII, las coronas de Escocia e Inglaterra estaban unidas (la llamada Auld Alliance) bajo la soberanía del rey escocés James II, de religión católica y perteneciente a la dinastía de los Stewart (Estuardo).

En 1688-89 se produce la así llamada “Glorious Revolution” gestada por el Parlamento inglés, en manos del Protestantismo, que envía una misión secreta a Holanda pidiendo al príncipe Guillermo I que invada a Inglaterra. Inmediatamente, los ejércitos holandeses de la Casa protestante de los Hannover-Orange invadieron Inglaterra, el rey legítimo fue depuesto y el príncipe Guillermo I de Orange usurpó las coronas de Escocia e Inglaterra unidas, Esta es una de esas acciones que es preferible no calificar…

Las consecuencias fueron previsibles: se desataron las guerras civiles británicas, esta vez también contra los ejércitos invasores, y comenzó una serie de “Rebellions” y alzamientos militares a manos de los ejércitos leales, llamados “Jacobites”, en honor del rey James (Jacobo).

Los “Jacobites” agrupaban indistintamente a escoceses de las Highlands y las Lowlands, a irlandeses, galeses e ingleses unidos contra el invasor militar en defensa de la dinastía legítima. Si bien los “Jacobites” eran principalmente católicos, también muchos anglicanos, y aun protestantes, militaban en sus filas, dejando de lado los enfrentamientos religiosos, para defenderse conjuntamente de los usurpadores extranjeros.

Hay que recordar, además, que Londres se había convertido en un centro muy importante del Protestantismo europeo sobre todo por la gran cantidad de Hugonotes franceses exiliados en esa ciudad luego de la Revocación del Edicto de Nantes (1685).

Las Logias Militares Estuardistas, especialmente las de las Highlands, acompañaban a los ejércitos en sus campañas y practicaban un tipo de Masonería Caballeresca y Templarista distinta de la meramente obrera imperante en Londres. Por lo anterior, se comprende fácilmente que la situación de la Masonería de origen Escocés en Londres era, cuanto menos, sospechosa de Jacobitismo y de “papismo” ante los ojos de los nuevos monarcas usurpadores.

Esta es la verdadera causa del cisma operado por el pastor Anderson, capellán de la Logia “St. Paul” (por lo tanto masón aceptado pero NO iniciado masón y solo asistente a ciertas partes de los Trabajos en los dos primeros Grados), para crear una neo-masonería filo-protestante y cercana al poder extranjero reinante.

La Masonería escocesa Jacobita y legitimista fue, militar y políticamente, aniquilada en las matanzas ocurridas luego de la sangrienta batalla de Culloden-Moor (1746) cuando sus miembros fueron perseguidos hasta su exterminio. Su Gran Maestre, sir Charles Radcliffe, Earl de Derwentwater, fue capturado luego de la derrota y decapitado, junto con otros Oficiales, el 8 de Diciembre de ese mismo año en la Torre de Londres.

¿HUBO REACCIONES CONTRARIAS A LA CREACIÓN DE LA GRAN LOGIA DE LONDRES?

Sí, y muy fuertes. La más importante fue la sublevación liderada por el ilustre masón irlandés Laurence Dermott, quien fundara, en 1751, una Gran Logia opuesta a la de Londres de 1717. El nuevo cuerpo masónico se denominó “Grand Lodge of England according to the Ancient Institutions” y bautizó despectivamente de “Moderns” a la Gran Logia de 1717.

Desvirtuando las afirmaciones de que la Masonería se encontraba muy debilitada y al borde de la extinción y que el surgimiento de esta neomasonería moderna, en 1717, evitó su desaparición, el enfrentamiento entre las dos Grandes Logias duró sesenta y un años hasta que, en 1813, por presión real, se logró una unificación de ambos cuerpos con una virtual rendición de los “Moderns”. Este es el origen de la actual “Gran Logia Unida de Inglaterra”, la cual logró salvar algo de la herencia antigua. Sin embargo, el mal ya estaba hecho y gran parte del conocimiento técnico, simbólico y ritual se perdió para la Masonería moderna. No obstante, las Logias Operativas continuaron existiendo en el mayor secreto sin reconocer como Masones a los Especulativos. Como ejemplo del rechazo a los errores especulativos, las Logias Operativas execraron a Anderson y no iniciaron más a quienes llevasen tal apellido.

¿TERMINÓ AQUÍ EL PROCESO DE DECADENCIA MASÓNICA?

De ninguna manera, aquí no termina el proceso de decadencia iniciado en 1717, pues las Masonerías llamadas “latinas” (Francia, Italia, Bélgica, España, Portugal, etc.) continuaron desviando los objetivos de la Masonería Antigua mediante un proceso continuo de politización, laicización, simplificación y omisión de las enseñanzas técnico-simbólicas de la misma. Para colmo de males, en 1789, se produce la Revolución Francesa que, durante el Terror, persigue a los Masones tradicionales por pertenecer a la aristocracia y/o a la alta burguesía, allana y clausura las Logias y guillotina a gran cantidad de Masones entre los cuales se encontraban muchos curas, abades y nobles.

La Masonería francesa solo comienza a resurgir, en el siglo XIX, durante la época napoleónica, pero ya impregnada con la ideología imperante y “à la page” con las ideas republicanas. Tan solo a partir de las revoluciones de 1848 es que la Masonería Francesa retoma fuerza y vigor, pero ahora bajo el signo creciente del anticlericalismo, socialismo, liberalismo, anarquismo, etc. infiltrados en las Logias a través de los “Clubs de la Pensée” jacobinos (no “Jacobitas”…). Esta es la versión, desviada y devaluada, que es considerada (por los profanos y también por muchos Masones…) como “la” Masonería a secas y que cree poseer una misión “social” en el mundo. Esta situación de ignorancia es particularmente grave en Latinoamérica. Resulta patético y paradójico que los Masones Especulativos modernos, en su oportunismo, se hayan hecho cargo de los errores y falsificaciones contenidas en las acusaciones y denuncias de abades ignorantes o de mala fe como Barruel y Lefranc.

PREGUNTAS Y CONCLUSIONES INCÓMODAS PARA TODOS LOS INVOLUCRADOS

Así las cosas, la Masonería Especulativa moderna, en pleno siglo XXI, sigue dividida por las mismas dos corrientes doctrinarias que operan desde los siglos XVIII y XIX:

1) La anglosajona y americana, (dirigida por la Gran Logia Unida de Inglaterra) fiel al moralismo protestante y conservadora.

2) La “latina” (dirigida por el Gran Oriente de Francia), laicista, anticlerical y tendiendo al socialismo.

Esto no debe sorprender demasiado pues parece ser un episodio más del enfrentamiento secular entre ingleses y franceses. Con una excusa u otra, el orgullo francés nunca aceptará una supremacía inglesa en ningún campo… En este caso, la excusa es una de tipo “filosófica” sosteniendo un positivismo cientificista y laicista, ya un tanto demodée y superado por la erosión del tiempo que no perdona las modas culturales. Se ha llegado ha situaciones que rayan con lo ridículo –por la ignorancia que trasuntan– como, por ejemplo, en el tan maltratado Rito Escocés Antiguo y Aceptado, de creer que los Grados “Filosóficos” tienen alguna relación con personajes tales como Hegel, Krausse, Sastre, Schopenhauer, Descartes y otros epígonos de la filosofía profana que se enseña en las universidades sin saber que, en realidad, se trata de Grados de “Filósofos por el Fuego” o sea Filósofos Herméticos y Alquimistas.

En ambas corrientes, moralista o ideológica, que afectan a la Masonería Especulativa moderna se advierte que, por razones diferentes, la principal cuestión es borrar todo rastro del Cristianismo de los Rituales masónicos antiguos y originales. Todo esto se realizó y se realiza en detrimento de un riquísimo caudal de doctrinas y símbolos cristianos que –quiérase o no– constituyen los cimientos de la civilización occidental.

En el primer caso, para evitar conflictos religiosos dentro de las Logias, entre distintas confesiones cristianas, se apeló a la virtud extra-masónica de la “Tolerancia” propuesta por Guillermo I de Orange para zanjar cruentos enfrentamientos entre iglesias. Además, institucionalmente, este conflicto fue subsanado parcialmente al estilo del pragmatismo anglo-sajón: al margen de la expurgada Gran Logia Unida Inglaterra se fundaron otros cuerpos masónicos que trataron de conservar íntegro el legado tradicional de la Masonería Antigua.

En el segundo caso, por cuestiones ideológicas y modas culturales, que a lo sumo no duran más que uno o dos siglos, el Cristianismo es un testigo molesto que debe ser borrado de las Logias para no recordar los orígenes auténticos y verdaderos de la Masonería Operativa antigua. El mentado laicismo en las Logias comienza con la des-cristianización de los Rituales antiguos pero terminará con todo sentido de lo sagrado, tanto doctrinal como iniciático, bajo la noción de la “estricta libertad de conciencia”. Pero, en definitiva y como ejemplo, si la fórmula del Gran Arquitecto del Universo resultó opresora para la “libertad de conciencia” para algunos, puede que, en el futuro, sostener que el Compás simboliza el Cielo y la Escuadra representa a la Tierra sea también un “dogma” irritante para la absoluta libertad de pensamiento… ¿Libertad de pensamiento o anarquía del pensamiento?… That is the question… Para este humanismo de cabotaje, toda referencia superior y trascendente al Hombre resulta incomprensible e inútil y es suplantado por la creencia de que se tiene una misión “social” y política a cumplir ignorando que ya existen grupos sociales más aptos y especializados en esos temas llamados, partidos políticos, ONG, asociaciones civiles, etc. En fin, presas de sus propias contradicciones, muchos masones y muchas Obediencias Masónicas, no atinan a definir sus destinos: desean ostentar el título de “regular” pero –lindando con la hipocresía– íntimamente no creen ni respetan las condiciones de regularidad establecidas por la sucesora de la primera Gran Logia de Londres.

Logia de Investigaciones “René Guénon” Nro. 2

HRDM+KLWNNG

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