Luz en las Tinieblas de la Masonería Moderna

Cortesía del hermano José Miguel Salas Mejías 

LUX EX TENEBRAS  (Algo de Luz en las Tinieblas de la Masonería Moderna)
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La confusión mental y doctrinaria que reina entre muchos masones bienintencionados hace necesario clarificar puntualmente una serie de hechos y cuestiones que, por ignorancia o mala fe, siempre quedan en las tinieblas de la ignorancia.

La principal causa de confusión reside en el desconocimiento de cuales fueron las reales causas y las consecuencias de la creación “ex nihilo” de la llamada Gran Logia de Londres en 1717.

No se puede entender cual fue la causa de la creación de la Gran Logia de Londres si se ignora cual era la situación religioso-dinástico- política en la Gran Bretaña del siglo XVIII. En efecto, las guerras religiosas y dinásticas son la verdadera causa de la creación de la neo-masonería especulativa moderna.
I EL CISMA MASÓNICO DE 1717 Y LA IRREGULARIDAD DE ORIGEN

Sintéticamente, la cuestión puede describirse así: durante las guerras religiosas entre protestantes y católicos, en el siglo XVII, el Parlamento inglés, dominado por los protestantes, envió una misión secreta a Holanda para que el rey Guillermo I envíe sus ejércitos a Inglaterra. Ni lerdo ni perezoso, Guillermo I de Hannover-Brunswick-Orange invade Gran Bretaña y destrona al rey legítimo de Inglaterra y Escocia, cuyas coronas estaban unidas, perteneciente a la Casa de Estuardo, que era principalmente católica.

Obviamente, el resultado fue una rebelión generalizada de ingleses, escoceses, irlandeses y galeses, todos legitimistas.

Los Masones Operativos de Gran Bretaña, aparte de las razones estrictamente religiosas, se unieron decididamente a la lucha contra los invasores por lealtad al rey derrocado y en defensa de sus fuentes de trabajo pues la facción más extrema de los protestantes – los puritanos – estaban en contra de la construcción y la refacción de iglesias, conventos, catedrales, etc. por considerarlos un lujo innecesario.

Por otra parte, luego de la Revocación del Edicto de Nantes en 1685, más de medio millón de franceses protestantes (hugonotes) se refugiaron en Londres que se convirtió en una de las capitales europeas con mayor influencia protestante.

Así las cosas, ser católico o masón en el Londres de principios del siglo XVIII, era ser altamente sospechoso de “papismo” lo cual constituía un peligro cierto para la integridad de las personas y sus bienes…

En este contexto, se explica fácilmente la necesidad de constituir una organización masónica nueva que reemplazase a la antigua y que fuese leal a los monarcas usurpadores. El “factotum” de esta revolución fue el pastor James Anderson que, originalmente, era “Brother of Jakim” (capellán) de una Logia operativa en Escocia y luego paso a ser Capellán de la Logia “St. Paul” en Londres. Un “Brother of Jakim” no era un iniciado masón – y mucho menos un Maestro Masón – sino que, al igual que el médico y también bajo juramento de secreto, presenciaba cierta parte de los rituales y asistía espiritualmente a los miembros de la Logia. Obviamente, Anderson carecía de las cualidades iniciáticas necesarias para cambiar el sistema tradicional de trabajo.

Las alteraciones principales que introdujo este verdadero cisma masónico fueron: la inversión de las Palabras Sagradas de los dos primeros Grados y consecuentemente la posición de las Columnas “J” y “B” en la Logia; inversión del Orden de Apertura de los Trabajos pues los Masones Operativos comienzan en el Grado mas alto posible y van bajando según las posibilidades; inversión de las Joyas del Primer y Segundo Guardianes; exclusión de la mujer que siempre fue admitida en la Masonería antigua; desplazamiento del Ara del Centro de la Logia al Oriente; desplazamiento de
los Tres Grandes Maestros del Occidente al Oriente de la Logia y otras muchas.

Este cisma se llevó a cabo por medio de la creación de un cuerpo extraño a la Masonería Operativa antigua: una llamada “Gran Logia” que no registraba antecedentes previos y era totalmente desconocida hasta ese momento. No en vano los continuadores de la Gran Logia de Londres afirman que la Gran Logia de Londres de 1717 es “la primera del mundo” lo cual es totalmente cierto y es la mejor prueba de que antes de ese momento NO existía una institución como esa que rompía con el sistema antiguo de Grados y desquiciaba el Orden de los Trabajos.

Mal que les pese a muchos masones ilusionados con una visión republicana, liberal y “adogmática” – como se dice ahora – el modelo adoptado por las “Grandes Logias” está claramente copiado de las monarquías absolutas europeas de la edad moderna y totalmente alejado de la descentralización que tenían las Logias antiguas heredada del orden feudal medieval. Este modelo se perpetúa hasta nuestros días…

Durante este período, se introdujeron procedimientos e ideas ajenos a la Masonería Operativa antigua que, técnicamente hablando, constituyen reales profanaciones del sistema constructivo tradicional. Veamos algunas: la introducción de la “Tolerancia” como una virtud masónica cuando, en realidad, esa idea proviene del campo de las luchas dinástico- religiosas cuando el rey usurpador holandés Guillermo I de Orange proclama el Bill de Tolerancia para detener los enfrentamientos entre Anglicanos, Católicos romanos y Protestantes. Así, la prohibición de hablar sobre religión y política dentro de las Logias también corresponde a los intentos de que no haya enfrentamientos entre Hermanos. Recordemos que, además, se prohibió a los gentilhombres ingresar con armas en las Logias… En esta misma línea de reformas, se centró el fundamento doctrinario de los trabajos masónicos en el Antiguo Testamento, especialmente en la construcción del Templo del Rey Salomón, expurgando toda referencia al Cristianismo para evitar el enfrentamiento entre las distintas confesiones cristianas. Este sería el remoto origen de la descristianización de los Rituales de los tres Grados Simbólicos que fuera acelerado, en el siglo XIX, por la línea netamente laicista y anticlerical, post-revolucionaria y napoleónica, del positivismo francés que ya había copado y profanado las Logias.

Este lamentable experimento dislocó el antiguo sistema de trabajo de la Masonería Operativa y desembocó, luego de muchas alternativas, en el actual sistema incompleto de los tres Grados Azules. En efecto, debido a estas alteraciones lo más importante y central de la Masonería antigua quedó excluido de los tres Grados Azules: la Masonería de la Marca (Mark Masonry, que constituye los verdaderos tres Grados de Compañero) y la Maestría del Arco Real (Royal Arch Mason). El pastor Anderson y sus secuaces procedieron a expurgar todos los elementos técnicos, rituales y simbólicos que recordasen a la Masonería Antigua – sin excluir la quema de documentos de los Operativos – pues “the learned doctor” despreciaba profundamente los textos técnicos y geométricos antiguos, a los que llamaba “Gothik Constitutions”, para reemplazarlos por el moralismo protestante. No en vano los masones anglosajones definen a la Masonería como “un sistema de moralidad velado por alegorías e ilustrado por símbolos.” Se nota claramente que toda mención o referencia a la Vía Iniciática, a la realización espiritual y sus métodos, al simbolismo y a la Geometría son ya ajenos a esta mentalidad moderna y desviada.

Es importante señalar este viraje desde el predominante catolicismo de los Masones Operativos antiguos hacia el protestantismo de la neo-masonería especulativa como una de las causas de las condenas papales a la Masonería “in toto” menguando el análisis, poniendo a todos en una misma bolsa y cometiendo un grave error estratégico semejante al que, siglo atrás, había cometido la Iglesia, en China con respecto al uso del idioma chino en la misa.

La “Historia Oficial” de esta neo-masonería afirma que la formación de la Gran Logia de Londres, con la reunión de cuatro Logias pre-existentes, evitó la desaparición lisa y llana de la Masonería occidental. Esta idea se ve totalmente desmentida por la gran rebelión de Masones Operativos antiguos liderados por el ilustre masón irlandés Laurence Dermott en 1752 y que, por más de 70 años, enfrentó a los despreciados masones “moderns”… Recién en 1813, bajo presión de la Corona, se pudieron unir las dos Grandes Logias de los “Ancients” y “Moderns” con el triunfo mayoritario de las posturas de los “Antients”, principalmente por el reconocimiento del Grado del Arco Real (mal que les pese a los británicos, el Arco Real siempre fue un Grado y no un “complemente de la Maestría”…) que era rechazado por Anderson. Esta unión de las dos Grandes Logias detuvo un poco el proceso de decadencia pero el mal ya estaba hecho: muchos elementos rituales, simbólicos e iniciáticos se perdieron irremediablemente para la Masonería Especulativa moderna…

II LA “VÍA SUSTITUIDA” Y LA SEGUNDA IRREGULARIDAD

El espíritu conservador inglés y el pragmatismo anglo-sajón estabilizaron este proceso de decadencia e impidieron que siga avanzando en su camino desviado y subversivo. Pero una cosa muy distinta ocurrió en la otra orilla del Canal de la Mancha. En efecto, durante la tormenta revolucionaria que azotó Francia a partir de 1789 la Masonería Especulativa gala, mal que les pese a las erróneas interpretaciones profanas, sufrió un largo proceso de persecución y muchos masones murieron en la guillotina debido, principalmente, a que las Logias estaban formadas por aristócratas y grandes burgueses en ascenso.

No poca culpa de esta persecución la tuvieron dos clérigos ignorantes o de mala fe como el abate Barruel en su libro “Memoria para servir a la historia del Jacobinismo” y el abate Lefranc con su libro “El velo levantado para los curiosos o el secreto de la Revolución de Francia” en los cuales, aparte de una interpretación distorsionada y antojadiza del simbolismo masónico, se acuñaba la teoría del origen masónico de la Revolución Francesa a partir de la confusión de la Masonería Especulativa con los llamados “Clubs de la Pensée” revolucionarios y con la Orden (proto-comunista) de los Iluminados de Baviera, fundada por Adan Weishaupt, un católico subversivo (que también los hay y muchos…) y profesor de la universidad jesuítica de Ingolstadt.

Así las cosas, la desviación masónica que se detuvo en Gran Bretaña, gracias al espíritu conservador isleño, avanzó a pasos acelerados en el continente europeo (Francia, Italia, Bélgica, España, Portugal, etc.) constituyendo una corriente que primeramente se denomino “Masonería Latina” y ahora se designa con el nombre de “Masonería Liberal, Laicista y Adogmática”. Esta corriente masónica está liderada por el Gran Oriente de Francia que promueve una línea de Trabajos masónicos inclinada a impulsar ideas y practicas filosóficas, ideológicas, políticas y sociales de cuño laicista, librepensadora, liberal, etc… y su verdadero origen debe rastrearse hasta la reorganización de la Masonería Especulativa francesa al principio del siglo XIX luego del Terror jacobino y teniendo su profundización a partir de la Comuna de Paris y las revoluciones de 1848.

Durante dicho período de reorganización de la Masonería Especulativa francesa, se consolidó, entre muchos masones galos, una interpretación oportunista acerca de los orígenes de la Revolución Francesa coincidente con las tesis de los dos abates mencionados, olvidando las persecuciones sufridas por los Hermanos bajo el Terror. De este modo, la Masonería francesa se hizo cargo de la autoría de la Revolución, sin haber participado en ella, salvo como víctima… La pura verdad es que, durante el período pre-revolucionario, la totalidad de las Logias francesas tenían como principales objetos de estudio y trabajos a la Alquimia, el Hermetismo cristiano, la búsqueda iniciática de la Luz Tabórica, la Teurgia y otros temas semejantes. Esto es lo que prueban los documentos auténticos que han llegado hasta hoy, a pesar de la “Historia Oficial” que supone que el pensamiento masónico galo estaba imbuido por el “filosofismo” positivista de moda en el siglo XIX pero que, realmente, casi no existía en las Logias del siglo XVIII.

Solamente una, sí, solamente una Logia, en la Francia pre-revolucionaria, tenía una orientación racionalista, positivista, cientificista, laicista, etc… Ella era la Logia “Les Neuf Soeurs” que, efectivamente, agrupaba en su seno a varios popes del positivismo y el iluminismo racionalista tales como Helvetius, Lalande, Franklin, Lacepede, Montgolfier, el abad de Lille, Vernet y otros.

Llevando al extremo las consecuencias lógicas de los postulados de esta corriente alteran, simplifican y expurgan los Rituales originales y antiguos, especialmente los de los Altos Grados (pues ya los de los Grados Azules fueron suficientemente maltratados) de todos los elementos originales que se refieran al Cristianismo, a la trascendencia del alma humana, a la religión, a la espiritualidad, al simbolismo hermético, a la Alquimia, etc. etc. que hagan referencia a la tradición antigua so pretexto de una “libertad absoluta de conciencia” que no es sino una falacia y una contradicción lógica en el desarrollo del pensamiento racional: recuerda a las antiguas asambleas de los anarquistas que nunca podían tomar una decisión pues eso implicaba reconocer la existencia de una autoridad superior lo cual contradecía los postulados ácratas…

Este proceso de desviación, que oportunamente fuera calificado de “Vía Sustituida” por el Gran Comendador Grado 33 francés Charles Riandey, mereció una puntualización por parte de la Gran Logia Unida de Inglaterra acerca de las condiciones que debe reunir una Obediencia Masónica para ser reconocida por Londres. Este es la cuestión de la famosa y conflictiva
“regularidad masónica” que divide aguas a diestra y siniestra y que pocos comprenden en profundidad aunque todos se consideran a sí mismos como “regulares” sin dejar de acusar a los demás con el mote de “irregulares”. Pero, como en el caso de las viejas comadres, se gritaron “!!!Piojosa¡¡¡” y todas tenían razón…

Se hace necesario un poco de luz sobre este tema. Básicamente, las principales condiciones para ser considerado “regular” (tanto una Obediencia Masónica como un simple masón individual) son las siguientes:

a) creencia en Dios; b) en Su Voluntad revelada; c) en la inmortalidad del alma; d) la presencia de la Biblia en el Ara de la Logia; e) la presencia de la Escuadra y el Compás en el Ara de la Logia; f) la exclusión de la mujer de las Tenidas.

El reduccionismo mental de muchos masones especulativos hace que consideren que el único requisito para ser “regular” es que no haya mujeres en las Logias aunque paralela –e hipócritamente…- se manifiestan ateos, partidarios de quitar la Biblia de las Logias, de quitar la formula “Gran Arquitecto del Universo” de los Trabajos, de alterar y simplificar al máximo los Rituales, etc. etc. y muchas otras alteraciones semejantes.

Resulta tragicómico que muchos masones se autotitulen pomposamente de “masones regulares” mientras en sus Obediencias se debate el rol de los travestis en la Masonería Especulativa moderna (como ocurre en el Gran Oriente de Francia), el casamiento entre Hermanos invertidos y otras cuestiones por el estilo que solo sirven para marcar el grado de derrumbe espiritual y decadencia interna que afecta a esta corriente masónica que, en definitiva, es irregular con respecto a los primeros irregulares que fundaron la Masonería Especulativa en 1717.

Pero ocurre que el lamentable estado de decadencia e incomprensión de la Vía Iniciática en que se encuentra la Masonería Especulativa moderna le impide escapar de la trampa que ella misma se ha tendido: como carecen de todo sentido de lo sagrado -a pesar de que en los Rituales figura dicho concepto (si es que ya no lo han quitado)– consideran que deben adaptar la Orden Masónica a las leyes profanas dictadas por lo estados y los gobiernos profanos subordinando las necesarias cualidades humanas de un individuo para ser
aceptado como Candidato a las concepciones igualitarias que corresponden al ámbito exclusivamente jurídico y político. Es decir: confunden los planos de aplicación o, mejor dicho, ignoran totalmente las leyes de la Iniciación y por lo tanto solo aprecian las leyes profanas dictadas por los estados profanos según los vaivenes de las modas políticas y culturales externas.

III ALGUNAS CONCLUSIONES O NO SE PUEDE QUEDAR BIEN CON DIOS Y CON EL DIABLO A LA VEZ

Así las cosas, la Masonería Especulativa moderna, en pleno siglo XXI, sigue dividida por las mismas dos corrientes doctrinarias que operan desde el siglo XIX:

1) La anglosajona y americana, (dirigida por la Gran Logia Unida de Inglaterra) fiel al moralismo protestante y conservadora.

2) La “latina” (dirigida por el Gran Oriente de Francia), laicista, anticlerical y tendiendo al socialismo.

Esto no debe sorprender demasiado pues parece ser un episodio más del enfrentamiento secular entre ingleses y franceses. Con una excusa u otra, el orgullo francés nunca aceptará una supremacía inglesa en ningún campo… En este caso, la excusa es una de tipo “filosófica” sosteniendo un positivismo cientificista y laicista, ya un tanto demodée y superado por la erosión del tiempo que no perdona modas culturales. Se ha llegado ha situaciones que rayan con lo ridículo – por la ignorancia que trasuntan – como, por ejemplo, en el tan maltratado Rito Escocés Antiguo y Aceptado, de creer que los Grados “Filosóficos” tienen alguna relación con personajes tales como Hegel, Krausse, Sastre, Schopenhauer, Descartes, etc. y otros epígonos de la filosofía profana que se enseña en las universidades sin saber que, en realidad, se trata de Grados de “Filósofos por el Fuego” o sea Filósofos Herméticos y Alquimistas.

En ambas corrientes, moralista o ideológica, que afectan a la Masonería Especulativa moderna se advierte que, por razones diferentes, la principal cuestión es borrar todo rastro de Cristianismo de los Rituales masónicos
antiguos y originales. Todo esto se realizó y se realiza en detrimento de un riquísimo caudal de doctrinas y símbolos cristianos que -quiérase o no– constituyen los cimientos de la civilización occidental.

En el primer caso, para evitar conflictos religiosos, dentro de las Logias, entre distintas confesiones cristianas, se apeló a la virtud extra-masónica de la “Tolerancia” propuesta por Guillermo I de Orange para zanjar enfrentamientos entre iglesias. Además, institucionalmente, este conflicto fue subsanado parcialmente al estilo del pragmatismo anglo-sajón: al margen de la expurgada Gran Logia Unida Inglaterra se fundaron otros cuerpos masónicos que trataron de conservar íntegro el legado tradicional de la Masonería Antigua.

En el segundo caso, por cuestiones ideológicas y modas culturales, que a lo sumo no duran más que uno o dos o siglos, el Cristianismo es un testigo molesto que debe ser borrado de las Logias para no recordar los orígenes auténticos y verdaderos de la Masonería Operativa antigua. El mentado laicismo en las Logias comienza con la des-cristianización de los Rituales antiguos pero terminará con todo sentido de lo sagrado, tanto religioso como iniciático, bajo la noción de la “estricta libertad de conciencia”. Pero, en definitiva, si la fórmula del Gran Arquitecto del Universo resulta opresora para la “libertad de conciencia” para algunos, puede que, en el futuro, sostener que el Compás simboliza el Cielo y la Escuadra representa a la Tierra sea también un “dogma” irritante para la absoluta libertad de pensamiento… ¿Libertad de pensamiento o anarquía del pensamiento?… That is the question…

Para este humanismo de cabotaje, toda referencia superior al hombre trascendente resulta incomprensible e inútil y es suplantado por la creencia de que se tiene una misión “social” y política a cumplir ignorando que ya existen grupos sociales más aptos y especializados en esos temas llamado partidos políticos. En fin, presas de sus propias contradicciones, muchos masones y muchas Obediencias Masónicas, no atinan a definir sus destinos: desean ostentar el título de “regular” pero -lindando con la hipocresía- íntimamente no creen ni respetan las condiciones de regularidad establecidas por la sucesora de la primera Gran Logia de Londres.

El Hno ∴ Guarda Templo

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