MASONERIA EXILIADA; URGE LA IDENTIDAD

Gustavo Pardo Valdés 33

   “¿Por qué se ha de temer a los cambios? Toda la vida es un cambio.” H.G. Wells
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Se puede fijar el 4 de Noviembre de 1960 como el germen de la Masonería exiliada, fecha ésta en la cual 49 masones cubanos recién llegados al exilio, fundaron las tres primeras logias[i] que darían origen a la “Fraternidad de Masones Cubanos en el Exilio” (FEMECE).

No es el objetivo de este trabajo narrar los esfuerzos y las vicisitudes por las que atravesaron los primeros masones exiliados para mantener y desarrollar este incipiente movimiento masónico en tierras foráneas.

Dicho movimiento no respondió al interés de fraccionar a la Gran Logia de Cuba (La Habana); por el contrario, sus gestores consideraron su deber echar las bases fraternales para responder de forma inmediata y efectiva a una posible acción de la tiranía castrista para suprimir los trabajos masónicos en la Isla y la intervención de sus templos y demás propiedades. Obviamente, estos masones consideraban a la Gran Logia de Cuba (La Habana), como su Gran Logia.

Esta situación produjo que el movimiento masónico iniciado en el exilio, mantuviera las liturgias, los rituales y la legislación aprobada por la Alta Cámara Masónica cubana; incluso, se adoptaban las pautas y patrones normativos establecidos en los Decretos y acuerdos tomados en las distintas sesiones efectuadas por la Gran Logia de Cuba.

Pese al acatamiento sentimental antes descrito, no es un secreto para nadie, que la masonería exiliada fue y es considerada un “hijo ilegitimo” por la Entidad cubana, cuyo único interés en ella es el de obtener los siempre necesitados fondos para satisfacer sus propias necesidades.

Puede afirmarse que 57 años después de su establecimiento en estas tierras, la masonería exiliada aún no ha alcanzado a obtener su propia identidad; continuado rigiéndose por la jurisprudencia, las liturgias y demás libros rituales tradicionales; así como por los enunciados emanados de la Gran Logia Unida de Inglaterra de “Regularidad” y por el precepto o disposición de “Reconocimiento”, impuesto por la Confederación de Grandes Logias Norteamericanas.

Para lograr obtener una vida fraternal propia, debemos acudir al análisis de las tres interrogantes filosófica: ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? y ¿Hacia dónde vamos?

  1. ¿Quiénes somos y de dónde venimos? Precisamente, el “Conversatorio sobre el origen y desarrollo de la Masonería cubana en el exilio” será el primer eslabón de la temática a abordar en este aspecto. En el mismo participaran como panelistas, figuras paradigmáticas de la Masonería exilada. Este evento tendrá lugar el próximo jueves 2 de Noviembre, en la logia Comandante Osvaldo Ramírez García No.3.
  2. ¿Hacia dónde vamos? Debe ser objeto de una muy profunda reflexión en el seno de cada una de las Potencias Masónicas radicadas en el Exilio. Entre los aspectos a decidir están:
  3. Trabajar en investigar, editar y publicar la historia de la Masonería exiliada
  4. Establecer liturgias y rituales propios
  5. Adoptar una jurisprudencia ajustada a nuestra realidad
  6. Unidad o Acuerdo
  7. Insertarse en un movimiento masónico internacional

Un paso encomiable, ha sido el dado por la Gran Logia Unida de las Antillas, la cual designó una Comisión Especial para el estudio de un Prontuario Masónico propio.

En el próximo artículo, vamos a abordar algunos aspectos relacionados a los juramentos que prestamos en nuestras logias.

[i] Libertad, Igualdad y Fraternidad.

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