MASONERÍA, TEOSOFÍA, ROSACRUZ

por Juan Almirall

La historia de la espiritualidad occidental tiene tres principales movimientos, que se desarrollaron a lo largo de los siglos XVIII, XIX y XX, y de los que proceden muchos otros.
 
LA MASONERÍA

A principios del siglo XVIII comienza la gran expansión de la Francmasonería por toda Europa y sus colonias. Inicialmente la Masonería consistía en una sociedad secreta tutelada por la aristocracia donde se practicaban rituales de aprendices y compañeros de obra, inspirada en las corporaciones de trabajadores de la construcción de catedrales. Más tarde se añade un tercer ritual de maestro masón, y se incorpora la traducción filosófica y ética de los símbolos utilizados en dichos rituales.

Los filósofos herméticos, supervivientes del pensamiento mágico del Renacimiento, dotaron a la Francmasonería de una simbología alquímica y hermética, así como de una leyenda, extraída del libro de las Crónicas y de los Reyes del Antiguo Testamento, sobre el constructor del Templo de Salomón, Hiram Abif, sobre el que se dice que era el hijo de una viuda.
El A.T. no da muchas explicaciones más sobre el personaje, lo que permitió a los filósofos masones decorar la leyenda con una serie de sucesos que enriquecieron los rituales masónicos. Todo ello contribuyó a la creación de una serie de nueve grados más donde se escenificaban distintos episodios de la leyenda sobre el asesinato del maestro Hiram Abif y el ajusticiamiento de sus asesinos.
Estos grados, en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado y en el Rito de Memfis Mizraim, son: Maestro Secreto, Maestro Perfecto, Secretario Intimo, Preboste y Juez, Intendente de los Edificios, Elegido de los Nueve, Elegido de los Quince, Elegido de los Doce, Gran Maestro Arquitecto.
Estos grados se completan con el Arco Real de Salomón y el Gran Elegido, Perfecto y Sublime Masón, y se trabajan en la Logia de Perfección. Durante el siglo XVIII hubieron grandes místicos que influyeron en los desarrollos de la Masonería, entre ellos destacaron Martinez de Pasqually y Emanuel Swedenborg.
El misticismo iluminista de esta época se concretó en la constitución de un Capítulo de la Rosa Cruz, en el que se practicaba una caballería eminentemente cristiana inspirada en el Rosacrucianismo alemán del siglo XVII, aunque en dichos rituales solo se contemplan indirectamente las leyendas Rosacruces narradas en la Fama, la Confessio y las Bodas Alquímicas de CRC.
En la cúspide de la pirámide colocaron los rituales de la Caballería Templaria, poniendo el acento en la historia de la destrucción de la Orden medieval y su restitución, doce grados más que terminan con el Caballero Kadosh o de la Venganza. Así se estableció a principios del siglo XX el sistema de grados más popular y trabajado en la actualidad conocido con el nombre de Rito Escocés Antiguo y Aceptado, que consta de treinta y tres grados.
De época napoleónica data la formación de un sistema todavía más complejo de noventa y nueve grados denominado Rito Antiguo y Primitivo de Menfis Mizraim, que incluirá, además de los treinta y tres grados del Rito Escocés, sesenta y seis grados más con sus correspondientes rituales, en su mayoría inspirados en los antiguos Misterios e iniciaciones: Mitos escandinavos, la Sabiduría Hermética, los Misterios Egipcios, los de Samotracia, Orficos, de los Brahmanes hindúes, de Eleusis, de Mitra, etc.
Estos rituales eran fruto de un interés por los misterios e iniciaciones antiguos y tenían un marcado carácter teosófico. Este sistema de grados egipcios termina con cuatro cabalísticos denominados Arcana Arcanorum. Uno de los grandes sistematizadores de este complejo sistema de rituales fue John Yarker, que formó parte de la Sociedad Teosófica e inició a su fundadora, Madame Blavatsky.
LA SOCIEDAD TEOSÓFICA
La ST. nace con varios propósitos, uno de los fundamentales, el de formar una fraternidad universal, es claramente masónico. Sin embargo, la Teosofía, que es el nombre que recibe el conocimiento que se divulgó en una innumerable cantidad de libros de autores teósofos, encabezados por su fundadora la extraordinaria personalidad de Helena P. Blavatsky, no está basada en rituales, sino que se concentra en el conocimiento que se transmitía a través de estos.
A finales del siglo XIX los teósofos divulgan la filosofía oculta que había sido transmitida a lo largo de los siglos entre los iniciados. Los masones vieron como sus conocimientos secretos aparecían publicados en las obras teosóficas, donde se hablaba de la doctrina secreta de los alquimistas, cabalistas, de los misterios de la antigüedad, de los mitos, del hermetismo, en definitiva, todo lo que se trataba secretamente en las reuniones masónicas.
Pero la Teosofía tendrá un particular interés por la sabiduría oriental, en particular por la ciencia de los brahmanes y por el budismo esotérico. Sobre esta cuestión nos remitimos a nuestra conferencia publicada en budismo esoterico influencia en la obra de HP Blavatsky. En el marco de la Sociedad Teosófica surgirán algunas agrupaciones de miembros dispuestos a investigar los antiguos rituales e iniciaciones, por lo que se formarán determinadas sociedades, como fueron la Iglesia Católica Liberal o la Comasonería mixta teosófica.
Por la ST. también desfilaron muchos iniciados en distintas sociedades masónicas y paramasónicas que enriquecieron el gran acerbo cultural y espiritual de la sociedad, de manera que, a principios del siglo XX, la gran mayoría de interesados en el esoterismo formaban parte de la ST.
Uno de los grandes desafíos que los primeros teósofos se propusieron fue precisamente reformar la Masonería, dado que esta sociedad había perdido en gran medida su origen místico y su gnosis, que era precisamente lo que la sociedad pretendía rescatar, desde una óptica científica.
Los otros dos objetivos de la sociedad eran el estudio comparado de las religiones, la filosofía y la ciencia y la investigación de las leyes inexplicables de la Naturaleza y los poderes latentes en el hombre, con lo que se ponía de manifiesto el interés por el estudio y la investigación, así como el afán recuperador de la gnosis perdida por los movimientos iniciáticos, en particular la Masonería, que ya no respondía al ideal espiritual y místico de su fundación, pese a ser el último resto de mística que le quedaba a Occidente (la palabra mística viene de misterio, que fue un tipo de religiosidad directa y personal que se practicó en la antigüedad).
Conscientes de la gran cantidad de masones que realizaban rituales místicos e iniciáticos sin ningún efecto espiritual, los teósofos intentaron recuperar para el mundo la Gnosis y su Sabiduría que en la Masonería se había secado, esta Gnosis recibió el nombre de Teosofía.
Sin embargo, más allá de su contribución a la difusión de la masonería mixta, la Comasonería teosófica sobrevivió muy mal al paso del tiempo, pero la relación entre la masonería y la teosofía permitió el desarrollo de otro movimiento de gran calado espiritual, donde se continuó con la construcción de una espiritualidad inspirada en los misterios masónicos: el Movimiento Rosacruz moderno.

EL ROSACRUCIANISMO DEL SIGLO XX
La Rosacruz de principios del siglo XVII fue un fenómeno más literario que real, que intentó aglutinar a los filósofos europeos en los inicios de la revolución científica.
Durante el siglo XVIII la Rosacruz sobrevive fundamentalmente gracias al Capítulo de la Rosacruz incorporado en la Masonería Escocesa, pero el interés por los Misterios Rosacruces se desarrollará fundamentalmente en el Rito de Menfis Mizraim de principios del XIX, que es el más espiritualista de los ritos masónicos. En el año 1887 se publicará el libro “Una aventura en la mansión de los adeptos Rosacruces” de Franz Hartmann, uno de los introductores en Alemania del Rito de Menfis Mizraim y miembro de la ST. Y será gracias al interés por dicho rito por parte de Rudolf Steiner, en torno al año 1906 cuando era el presidente de la ST alemana, que surgirán las modernas sociedades rosacruces.
En el año 1906, Rudolf Steiner organizará un Capítulo Místico dentro de la Sección Esotérica de la ST, para practicar una versión propia del Rito de Menfis Mizraim. En el Congreso de la ST del año 1907 celebrado en Munich, el Dr. Steiner impartirá una serie de conferencias sobre los Misterios Rosacruces, avivando el interés por este movimiento espiritual.
En el año 1908 otro miembro americano de la ST., Max Heindel, tomará contacto con Rudolf Steiner en Alemania y un año más tarde, en 1909, publica “El Concepto Rosacruz del Cosmos”, tras lo cual funda en EEUU la Rosacrucian Fellowship. Esta sociedad rosicruciana centrará su actividad en el estudio de las obras de Max Heindel, que son prácticamente las enseñanzas recibidas por este de Rudolf Steiner en Alemania y un servicio de sanación, que es una adaptación rosicruciana de los rituales de sanación de la Orden Teosófica de Servicio, fundada por Annie Besant en el año 1908.
En el año 1913, Rudolf Steiner y un grupo de teósofos abandonan la ST y fundan la Sociedad Antroposófica de inspiración rosacruciana.
En el año 1915, Harvey Spencer Lewis funda la Antigua y Mística Orden Rosacruz, para lo cual contará con la activa participación de la teósofa Marie Russak, fundadora junto con Annie Besant de la Orden del Templo de la Rosacruz en el marco de la ST. Spencer Lewis también había sido iniciado en el Rito de Menfis Mizraim, por lo que los rituales de AMORC están claramente influenciados por la Masonería Egipcia.
Podemos concluir que el Capítulo Masónico de la Rosacruz se despliega en estos tres movimientos masónicos: la Rosacrucian Fellowship de Max Heindel, con una marcada tendencia a la sanación espiritual, la Sociedad Antroposófica de Rudolf Steiner más centrada en el desarrollo de la Ciencia Espiritual y su aplicación en las Artes y la AMORC de Spencer Lewis con una orientación hacia el ritual masónico.
El cuarto movimiento espiritual, que culmina la Gran Obra de la Rosacruz moderna, es la Escuela Espiritual de la Rosacruz Aurea, el Lectorium Rosicrucianum, fundado por el escritor holandés Jan van Rijckenborgh.
Esta escuela es una escisión de la Rosacrucian Fellowship de Max Heindel, que trabaja igualmente la sanación espiritual en sus grados interiores, pero que coloca en su cúspide la Comunidad del Grial, el verdadero misterio de los Templarios, que la masonería escocesa no supo desentrañar en sus rituales. La Comunidad del Grial es una comunidad de almas que han bebido de las aguas vivas del manantial de la Gnosis.
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