¿Hay complejo de inferioridad detrás del de superioridad?

Mitya Ku-(CC BY-SA 2.0)
Buscan ser el centro de atención, hablan “de arriba hacia abajo”, atraen discusiones y conflictos por creerse más que los demás. Detrás de estas actitudes se esconden experiencias frustrantes y mucho sufrimiento.

En el proceso de desarrollo de la personalidad, es común que nos enfrentemos con situaciones que nos afectan positiva y negativamente. Existen casos en los cuales se combinan ciertas vulnerabilidades innatas, con experiencias críticas de difícil manejo, y terminan por afectar nuestra manera de pensar, sentir, y actuar.

En este proceso puede entrar en juego en algunas personas el llamado “complejo de superioridad”.  Tiende a presentarse en personas que han padecido rechazos, burlas y maltratos de diverso tipo, sobre todo en el contexto familiar. 

El  ‘complejo’ es un mecanismo inconsciente que busca compensar una autopercepción de inferioridad.  Quien lo padece suele sentirse en una situación de debilidad o de inferioridad, aunque en realidad tal inferioridad no exista.

Así, el que posee un complejo de superioridad muestra patrones recurrentes de conducta, en los cuales intenta resaltar cualidades en las que se considera aventajado sobre otros. Además, en su sistema mental el sujeto ignora los aspectos negativos y otorga preponderancia a los que ve como positivos.

Sus consecuencias

  • En la salud: La persona que posee un complejo de superioridad experimenta gran ansiedad y temor a ser subestimado, y a que otros se percaten de sus defectos o debilidades.
  • En el marco de las relaciones personales, lo típico es que caiga mal y se le perciba como arrogante. Con frecuencia atrae discusiones y conflictos, con gente que se resiste a tolerar interacciones “de arriba hacia abajo”, en las que destacan verbalizaciones egocéntricas llenas de auto halagos, descalificaciones del prójimo. Para ellos resulta normal ser calificados de arrogantes, vanidosos o insoportables.

¿Inferioridad o superioridad?

Aunque son diferentes, la realidad es que estos dos complejos comparten una misma causa: el rechazo por uno mismo.

Las personas que padecen estos complejos tienden a la idealización de su persona, tratando desesperadamente de ser alguien diferente.

Pero si vamos a las características ostentadas por aquellos que se creen más que los demás, encontraremos que están un poco llevados por la idea de acaparar la atención a toda costa, seguramente como consecuencia de lo poco que recibieron en sus entornos familiares. Sin embargo, ninguna de las dos condiciones puede considerarse trastornos de la personalidad.

Por otra parte, este delirio de superioridad puede ser señal de trastornos mucho más acentuados como son el narcisismo o la megalomanía, caracterizados por constantes delirios de grandeza, creerse los mejores y las ansias de ser el centro de atención a toda hora.

Olesya Kuznetsova – Shutterstock

Apostemos por educar la autoestima

Para evitar estos complejos de superioridad y de inferioridad, muy vinculados a las experiencias vividas durante la infancia, es fundamental ofrecer a los niños una educación positiva. Acompañarles en su proceso de aprendizaje donde les aceptaremos y apoyaremos tanto en sus cualidades como en sus defectos. Es de vital importancia.

Cuando les fijamos límites  y pautas claras donde se respete y se otorgue importancia a los demás, estaremos contribuyendo a que su reflejo en los otros sea favorable.

Sembrando estas actitudes nos alejaremos de una excesiva permisividad, que a la larga se relaciona con conductas negativas, agresivas e impulsivas que no les permitirán aceptar adecuadamente las frustraciones que enfrenten más adelante.

Sin embargo, los límites solo son saludables cuando generan expectativas fáciles de alcanzar. Recordemos que las normas demasiado estrictas son muy problemáticas, pues alientan las conductas ansiosas y reprimidas.

El exceso de mimos y la oposición de los padres a que los hijos se vean cara a cara con la verdad del mundo, también son causa para que más tarde, cuando sean adultos, tengan problemas con su imagen dentro de la comunidad. Por eso, lo fundamental es tratar de ser lo más equilibrados y justos posible.

Dar a los propios hijos la posibilidad de sentirse bien con ellos mismos es uno de los pasos que siguen aquellos padres interesados en conocer a fondo a sus hijos, y casualmente, los más comprometidos con su crianza.

https://es.aleteia.org/2018/01/23/hay-complejo-de-inferioridad-detras-del-de-superioridad/?utm_campaign=NL_es&utm_source=daily_newsletter&utm_medium=mail&utm_content=NL_es

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Autor: gustavo1941

Ex preso politico cubano, refugiado en EE UU. Presidente de la Academioa Cubana de Altos Estudios Masonicos de la Gran Logia de Cuba de AL y AM (2005 a 2011); Gran Canciller Secretario General del Supremo Consejo del grado 33 para la Republica de Cuba del REAYA(2005-2008). Autor y conferencista.

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