Vivir en las nubes

Las nubes son a veces blancas e hinchadas, y en otras ocasiones son tan grandes y grises que bloquean por completo al sol. ¡No se quede atrapado en ellas!

Nos hemos acostumbrado a vivir despistados y, lo más grave, es que creemos que eso es normal.

Hemos de saber que, tratándose de nuestros sueños no podemos perder de vista cada una de esas metas trazadas.

Algunos dicen que lo que hacen es soñar lo que podrían llegar a ser, pero jamás mueven ni un solo dedo para alcanzar tales anhelos.

Podríamos decir que nos convertimos en ‘supervisores de nubes’. Es como si estuviéramos acostados en una hamaca mirando hacia el cielo y esperando que todo nos caiga, como el maná que llovió alguna vez en los relatos sagrados.

Nos corresponde bajarnos de las nubes y mirar a nuestro alrededor para, al menos, darnos cuenta de que una estrella sola no constituye el firmamento.

Con estas líneas no queremos quitarles el ímpetu a los soñadores.

¡Ni más faltaba!

Es claro que todo comienza soñando y eso no tiene nada de malo. Lo errado es treparse a las nubes y quedarse allí ‘flotando’ durante mucho tiempo.

El ingrediente principal de nuestras vidas, después de soñar algo, es cristalizarlo. ¡En ese orden de ideas a todos nos toca trabajar!

Debemos admitir que llevar a la realidad lo que tenemos en nuestros pensamientos requiere de dedicación; pero al mismo tiempo ese es un reto estimulado por nosotros mismos.

Lo que pretendemos con esta página es que entendamos que nuestra propia prosperidad o la ‘carencia de ella’ dependerá de qué tanto hagamos para alcanzarla.

Podemos a mirar hacia lo más alto y esforzarnos por llegar hasta el cielo. Todo está bien, pero estamos obligados a poner los pies sobre la tierra.

A estas alturas hay muchos que, bien pasaditos en años, todavía no son capaces de hacerse cargo de sus propias vidas. Otros imaginan historias fantasiosas y hasta piensan en sus futuros de una manera demasiado novelesca.

Es tiempo de admitir que las nubes son esas especies de vapores de agua que podemos ver en el cielo. ¡Pero, no más! Debemos bajarnos de ellas y ver el mundo con ojos realistas.

Si seguimos en esas ilusiones, la propia vida nos bajará ‘a patadas’ y no sobra pensar en el totazo que nos podremos dar.

La tarea propuesta hoy es visualizar nuestros propósitos, partir de la misma sencillez y asumir que debemos ponernos manos a la obra, al menos si queremos volar de verdad.

La otra cara

Los que viven en las nubes, al final afrontan aplastantes situaciones que los llevan a experimentar un desgano por la vida.

Si eso le ha pasado, lo primero que debe hacer es admitir que  eso no es el fin del mundo. Cada ansiedad es una prueba fehaciente de que su estado de ánimo necesita de una pequeña intervención.

No puede permitir que nada, por injusto que haya sido, logre seguir amargándolo. Hay que tener la confianza necesaria para superarse.

Las píldoras para los nervios, las palabras bonitas y hasta los rezos enunciados como ‘loras borrachas’, nunca serán soluciones reales.

¡Lo mejor es tener fe y mirar hacia el frente!

Ejercicio

Si tiene un pensamiento negativo que le retumba los oídos y lo atormenta, le proponemos

el siguiente ejercicio:

Piense durante un minuto la idea contraria.

Por ejemplo; si de manera presumible está enfermo, regálele sesenta segundos a una frase que le repita a usted que goza de buen estado de salud.

Puede parecer un ejercicio demasiado tonto, pero si lo hace con fe y con frecuencia, su pensamiento optimista anulará su impresión de enfermedad.

Este ejercicio también funciona para los ilusos que creen que en la vida las cosas se consiguen sin esfuerzos y se quedan esperando que las cosas le lluevan del cielo.

Nada hay más peligroso y dañoso en la vida que adquirir la fea costumbre de no hacer nada. Los sicólogos actuales afirman que un mal hábito que se deje de ejercitar durante 21 días, desaparece. Así las cosas, si se la pasa fantaseando y vive en las nubes, procure encontrar su polo a tierra.

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Autor: gustavo1941

Ex preso politico cubano, refugiado en EE UU. Presidente de la Academioa Cubana de Altos Estudios Masonicos de la Gran Logia de Cuba de AL y AM (2005 a 2011); Gran Canciller Secretario General del Supremo Consejo del grado 33 para la Republica de Cuba del REAYA(2005-2008). Autor y conferencista.