PENSAR EN GRANDE ES UN DEBER… NO UN DERECHO

Pensar En Grande Es Un Deber… NO Un Derecho

Por Juan Sebastián Celis Maya

Mi pregunta para ti el día de hoy es: ¿Quieres jugar en las grandes ligas?

O por el contrario quieres vivir una vida “normal” y aburrida sin grandes logros que experimentar… En otras palabras, jugar a la segura.

Pues bien, una de las razones más importantes por las cuales la gran mayoría de la gente escoge jugar a la segura, es porque ellos se encuentran asustados de pensar en grande.

El empresario que tiene un negocio pequeño, teme crecer y tener más responsabilidades, menos tiempo y muchas más deudas o facturas por pagar. Sin contar el hecho de que tendrá más empleados, una contabilidad más pesada, y demás.

El emprendedor por Internet que empieza a vender una pequeña cantidad de sus productos, teme vender más porque inevitablemente, tendrá más reembolsos (por la proporción de ventas), más clientes solicitando ayuda y soporte, y más tráfico, lo que posiblemente conlleve a tener que actualizar el servidor… etc.

Todo crecimiento y todo éxito exponencial requiere un compromiso natural con el cambio, con la reestructuración de una mentalidad orientada hacia la adopción de nuevos paradigmas.

Sencillamente cuando una persona empieza a tener mucho éxito, y trata de que su vida siga igual, en algún momento la tensión rompe la fibra. Su mente estaría tirando hacia uno de los lados, y su cuerpo hacia el otro. Eventualmente el estrés y la frustración toman lugar.

Sin embargo, hay algo sumamente importante que debes saber el día de hoy:

Realmente NO tienes el derecho de pensar en pequeño. Tu vida no se trata solamente de ti, también se trata de contribuir con los demás.

Mucha gente cree que ellos pueden pensar en grande… si quieren. Que ellos podrían eventualmente crear un proyecto en el que el impacto sea fuera de serie. Sin embargo, los que creen que pensar en grande es algo que pueden hacer, y no algo que DEBEN hacer, están tomando los binoculares por el lado equivocado.

Y la razón es muy simple.

Cuando pensamos en grande, lo más normal es que queramos alcanzar logros enormes, quizás con mucho dinero, impacto, y si pensamos (obviamente) desde un punto de vista legal, con muchos beneficios para otras personas.

El mismo empresario del ejemplo, no tiene una empresa para sí mismo. Para ganar dinero, salir, comer y dormir. Tiene una empresa para ofrecer un producto (o más) y/o un servicio (o más) a diferentes personas.

Si ese empresario piensa en grande, muchas personas más se verían beneficiadas. Y si su idea es la de crecer como loco, pues más y más personas podrán disfrutar de sus productos y servicios (tomando en cuenta que el mercado se encargará de que sus precios y su calidad sea acorde a las necesidades del público en general, porque de lo contrario no durará mucho).

Ahora te pregunto: Teniendo este empresario la posibilidad de empezar a crecer, ¿Crees que es justo que se quede donde está y no apunte a metas mas altas? ¿Crees que es justo para esa cantidad increíble de personas no poder recibir valor de sus bienes/servicios?

Obviamente no es justo, y a eso es a lo que quería llegar. No es justo pensar en pequeño.

Y por lo tanto, es UN DEBER pensar en grande. Tienes unos dones, habilidades, o talentos y debes usarlos con un objetivo muy especial, compartiendo tu poder creativo con muchas personas y brindando el máximo valor posible.

Y créeme, la vida sabe recompensar excelentemente bien a quienes se enfocan en brindar valor sincero a otros. Debes pensar en cómo beneficiar a cantidades masivas de personas.

Cientos, Miles, quizás Millones.

Mientras más personas ayudes, más “riqueza” vas a adquirir. Mental, emocional, y por supuesto financieramente.

Sin embargo, si decides sucumbir ante tu ego, y permitir que el día a día te consuma, pensando en nadie más que tú, realmente jamás podrás llegar a ser quien siempre has soñado ser, y mucho menos vas a vivir la vida que siempre has pensado que te mereces.

El mundo no necesita más gente jugando a la segura. Es hora de que pienses en jugar en las grandes ligas.

Deja de esconderte y empieza a caminar. Deja de necesitar, y empieza a liderar. Deja de consumir y empieza a crear.

No pretendas que no tienes habilidades, talentos o dones. No los escondas.

Todo se resume en esto: Si no lo haces tú, ¿Entonces quién?

El pensamiento pequeño y las acciones pequeñas, llevan a las personas a vivir una vida de frustración y pobreza en todo sentido.

El pensamiento en grande lleva a la autorrealización personal, la libertad financiera y la plenitud total.

La decisión es tuya.

http://www.grandespymes.com.ar/2018/02/04/pensar-en-grande-es-un-deber-no-un-derecho/

Fuente: https://www.sebascelis.com/pensar-en-grande-es-un-deber-no-un-derecho/

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