¿Somos armas de destrucción masiva?

 

Boletín Nº 178 – 28/02/2018

Sí, los humanos, los que nos consideramos seres muy evolucionados, somos armas de destrucción masiva.

Cuenta la leyenda que por dónde pisaba el caballo de Atila ya no volvía a crecer la yerba, algo así sucede con nosotros: destruimos todo aquello que tocamos, somos capaces de acabar con la vida allí por donde pasamos.

Durante siglos el mundo ha sido compartido por millones de especies animales y vegetales, entre las especies animales se encontraban los hombres, pero aquellos hombres vivían en armonía con el espacio que habitaban, respetaban al resto de habitantes y cuidaban su entorno porque eran muy conscientes que de no hacerlo les podía perjudicar muy seriamente.

Hoy en pelo siglo XXI los humanos nos consideramos el ombligo del mundo, los dueños y señores de este planeta y de todo lo que en él habita, incluidas las personas.

Sí, porqué dependiendo del lugar donde te tocó nacer tu vida vale más o menos, dependiendo del color de tu piel tienes un valor u otro, según a que dios reces tus acciones se juzgan de una u otra forma.

Y nosotros, las más perfectas armas de destrucción masiva, seguimos pensando en cómo podemos dominar, destruir, robar… Y los que tienen el poder lo hacen todo sin apenas sonrojarse y cuando a los menos favorecidos ya no les queda nada pues les roban la vida.

En lugar de trabajar para la paz se trabaja para la guerra porque la guerra es rentable para muchos países y la paz no, porque que mueran miles y miles de personas todos los días no es importante comparado con los miles de millones de beneficios que se obtienen.

Los humanos estamos destruyendo la vida, ya hemos conseguido que miles de especies mucho más antiguas que nosotros desaparezcan de la faz de la tierra y son muchas más las que están en riesgo de desaparecer. Se matan animales por el placer de matar, se cortar árboles sin pensar que ellos nos regalan el oxigeno que necesitamos, llenamos los océanos de millones de toneladas de plástico… Parece que no seamos conscientes de que en el momento en que acabemos con la vida de las especies animales y vegetales de este planeta también acabaremos con la nuestra.

Cuando consigamos destruir todo aquello que necesitamos para la vida desapareceremos y una vez nosotros desaparecidos el Planeta será capaz de regenerarse porque los animales más peligrosos habrán dejado de existir.

¿Aprenderemos algún día?

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