Ramón Grau Alsina; un cubano ejemplar

Ramón Grau Alsina: un cubano ejemplar
José Marmol. Publicado el martes, 14 de marzo de 2000 en El Nuevo Herald

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Conocí a Ramón Grau Alsina, al que cariñosamente le llamaban Mongo, en una gestión que realicé y para la cual tuve que asistir al Palacio Presidencial, donde su tío Ramón Grau San Martín era el presidente de la república. El cometido se cumplió gracias a su diligencia. El indulto al líder del sector de tintorerías de Santa Clara, condenado por una huelga, salió en la Gaceta Oficial la siguiente semana. Cuando volvimos a vernos fue por conducto de Bernabé Pérez, gerente del banco Trust Company, para sacar del país a los hijos de unos familiares y amigos que estaban alarmados por el anuncio del decreto que eliminaba de hecho la patria potestad de los padres, encubriéndolo con el manto de la educación gratuita y el trabajo “voluntario” en el campo al que estaban obligados, y aún continúan estándolo, niñas y niños cubanos.

Vino un tercer encuentro, en esta oportunidad la situación era muy diferente. Fue en el patio de la tétrica fortaleza de La Cabaña. Lo vi de lejos. Cuando me acercaba al grupo me reconoció y, adelantándose, me dio un fuerte abrazo. Estaba rodeado de Ramón Mestre, Santos Pérez, su sobrino Albertico Grau Sierra, y Companioni, cuyo primer nombre no me viene a la memoria. Todos ellos, igual que yo, estábamos con la petición del fiscal del tribunal revolucionario a la pena de muerte. A Mongo, además de la acusación de haber sacado del país a miles de niños, se le acusaba de planear dos atentados contra Fidel Castro. Finalmente fue condenado, en compañía de Polita Grau, su hermana, a 30 años de prisión. Funcionarios del régimen castrocomunista manifestaron que el mayor delito de ambos había sido “el robo de la juventud, que era el futuro de la patria”.

Después de cumplir 14 años en las ergástulas castrocomunistas, gracias a gestiones del Papa y varios presidentes latinoamericanos, Polita y Mongo llegaron al exilio en Miami en el año 1978. A mediados de los años 80 le organicé, con la iniciativa de mi nuera Marisel Sordo, una escena en la Feria de los Municipios, en cuyo acto mi nietecita, Mariselita, personificaba el personaje Peter Pan, en memoria de la Operación Pedro Pan, como se denominó aquella iniciativa que sacó de Cuba a miles de niñas y niños y los envió a Miami, donde un sacerdote que ha hecho honor a sus votos, monseñor Bryan Walsh, se encargaba de darles alojamiento, cuidados y buscarle familias que les adoptaran temporalmente hasta tanto los padres pudieran venir. Mongo y Polita abrazados lloraban de emoción y con ellos los miles de espectadores que allí estábamos congregados, mientras Willy Chirino cantaba su famosa canción y otros niños y niñas simulaban estarse bajando del avión; uno de ellos, precisamente, con una jaulita y un pajarito, personificando al propio Chirino, según relataban las estrofas de su canción. Mongo y Polita vivían modestamente en el 6511 N.W. Tamiami Canal Rd, donde lo visitaba cuando él lo permitía, siempre ocupado en continuar la lucha por lo libertad de Cuba. Incluso en su digna pobreza, él mismo hacía las postales para felicitar a sus amigos y familiares en Navidad, siempre con la bandera cubana pintada por sus propias manos.

Un día me llamó un común amigo, Alejandro López, propietario de Bello Auto Glass. Su voz reflejaba indignación. Me contó que nuestro admirado Mongo Grau estaba ingresado en grave estado en el hospital, en una sala común con otros enfermos, sin teléfono ni televisor. Nos pusimos de acuerdo para, entre ambos, adquirirle los dos aparatos o pagar la diferencia para trasladarlo a otro cuarto que los tuviera. Mientras, me dirigí directamente al lugar y allí me percaté de su gravedad. Apenas si podía hilvanar las ideas. Felizmente todo se resolvió cuando hablamos con la dirigencia del hospital y los percatamos de la personalidad del paciente. Cuando llamé a Alejandro se puso muy contento. A los pocos días Mongo falleció.

Durante los años que vivió modestamente en Miami, para quien había sido el hombre más poderoso después del presidente, quien era su tío, su partida tampocó congregó, como debió acontecer, a decenas de encumbrados personajes que gracias a esta valiente pareja –Mongo y Polita Grau– lograron llegar a estas tierras de libertad y oportunidades, donde hoy disfrutan de poder y fortuna. Descanse en paz el amigo y gran patriota. Ojalá, y aún están a tiempo, aquéllos que fueron favorecidos con la Operación Pedro Pan, de apoyar y rodear de amor a Polita Grau, muy enferma, recluida en Villa María, en el NE de Miami.

jose_marmol@yahoo.net

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Autor: gustavo1941

Ex preso politico cubano, refugiado en EE UU. Presidente de la Academioa Cubana de Altos Estudios Masonicos de la Gran Logia de Cuba de AL y AM (2005 a 2011); Gran Canciller Secretario General del Supremo Consejo del grado 33 para la Republica de Cuba del REAYA(2005-2008). Autor y conferencista.