LA REGULARIDAD O LEGITIMIDAD MASÓNICA

De labios de cualquier masón, hablar sobre “la regularidad masónica” es un tema difícil y conflictivo que crea fuertes debates con los masones masculinos. Dichos debates se relacionan con la práctica de una estricta rigurosidad existente dentro de la Masonería original, que justifica dogmas que en realidad son completamente ajenos a lo que se realmente se instruye en la Masonería, y a lo que uno espera recibir proveniente de hombres de quienes esperamos dignidad y buenas costumbres.

¿Quiénes son los Masones “regulares” y quiénes son los Masones “irregulares”? Hay quienes podrían creer que quizás los masones regulares sean los hombres masones del Gran Oriente de Francia, mientras que otros asegurarán que son los hombres masones de Inglaterra, menos “libertinos” que los franceses y seguidores de la “Constitución de los Francmasones”, conocida hoy día como la “Constitución de Anderson”.

La “Constitución de Anderson” es un importante documento masónico redactado originalmente por el escocés James Anderson (1679-1739), un pastor calvinista,  y revisado posteriormente, que sentó las bases para el funcionamiento coordinado y organizado de la Masonería operativa convertida en especulativa. Dicho documento habla de los deberes y derechos del Masón, del universalismo de la Masonería, del profundo simbolismo masónico y sus alegorías, de la prohibición de hablar sobre política y religión en las Logias para evitar conflictos, y de la legitimidad de un Masón, o sea, la definición de lo que lo convierte en “irregular” o “ilegítimo”.

Aquí contemplado se encuentra la prohibición de reconocer a los esclavos (originalmente, de la raza negra), a los hombres inmorales, y a las mujeres dentro de la Masonería. Es decir, que el documento considera como “irregulares” o “ilegítimas” a todas las Órdenes Masónicas que admitan a mujeres como nosotras, ya sean trabajando la Masonería ellas solas en una Orden Femenina como la nuestra, o trabajando en calidad de iguales junto a hombres masones dentro de las Órdenes Mixtas.

Sin embargo, hablar de “regularidad o irregularidad” entre Masones que han sido debidamente recibidos siguiendo el ritual tradicional según los usos y costumbres de las Logias Azules, es en sí un tema completamente anti-masónico desde todo punto de vista, porque termina siendo un perverso argumento que fomenta el divisionismo y la discriminación entre Masones que deberían contemplarse en calidad de iguales y respetarse mutuamente como tal.  ¿En qué quedamos, es la Masonería fraterna o es sectaria? ¿Somos o no somos hermanos los Masones recibidos como tal? Si somos de dos clases “distintas”, esa mera consideración no tiene ni un ápice de fraterna.

En consecuencia, el tema de la “regularidad masónica” es algo completamente subjetivo, sometido a una interpretación original elitista y mezquina por parte de un grupo inicial de hombres Masones ilustrados que decidieron considerarse “distintos y legítimos” por sobre todos los demás seres humanos. Pero lo más patético del caso es que ese pensamiento elitista ha venido influyendo y rigiendo los destinos de la Orden Masónica tradicional masculina a nivel mundial desde su surgimiento, y hoy día aún sigue influenciando en el pensamiento y la conducta de los hombres masones de las Logias regulares, pues ninguno quiere saber nada de mujeres en sus Logias, so pena de que se les acuse de violar los postulados de la Constitución de Anderson y terminar ellos siendo apartados de su Orden o tildados de “irregulares”.

Esto significa que en pleno Tercer Milenio y con una sociedad tremendamente necesitada de hombres y mujeres educados y de buena fe que sean capaces de regir los destinos del mundo en los diversos ámbitos, los hombres masones tradicionalistas le siguen vergonzosamente negando la entrada a sus Logias a sus propias madres, hermanas, esposas e hijas adultas, como si ellas no fuesen lo suficientemente inteligentes, educadas y dignas de ser recibidas como Masones para ver la Luz del conocimiento y progresar junto con ellos.  ¿Cuán lógico o fraternal es esto?

Por eso es tan necesario actualmente que los hombres y mujeres de buena voluntad y mente abierta luchen para combatir y eliminar esas ideas de diferenciación entre Masones “regulares y legítimos” y Masones “irregulares o ilegítimos”, porque esa diferenciación nos hace daño a todos los Masones del mundo, tanto en lo individual como en lo social, ya que socava la unidad de los Masones y destruye la esencia misma de la Masonería como organización fraternal de presencia mundial. Ninguna conducta mezquina, sectaria, racista, sexista y elitista puede ser Masónica de ninguna manera en ninguna parte del mundo. 

¿Les parece fraterno que algunas Logias Masónicas masculinas no reciban a algún hombre o mujer que haya sido iniciado como Masón en una Logia Mixta o Femenina habiendo atravesado un ritual igual al suyo, por causa de ese divisivo argumento de que el hermano “no es regular” porque su piel es negra o porque una hermana no es aceptable porque ser mujer? Esta diferenciación es enteramente injusta y antinatural, teniendo en cuenta que todos participan de una misma ceremonia de iniciación, y reciben las mismas enseñanzas e instrucciones con un mismo simbolismo. Algunos alegan, en el caso de la mujer, que eso se debe a que la mujer “está sucia” cuando tiene su menstruación y eso afectaría el trabajo de la Logia, pero ¿cuánto no afecta a una Logia que sus miembros masculinos sostengan pensamientos tan ególatras y discriminatorios de engrandecimiento personal con exclusividad?

Quizás en el pasado los Masones más doctos hayan podido explicar mejor en términos histórico-masónicos, el porqué de la división entre Masones “regulares” e “irregulares”, pero en los tiempos actuales, hablar de “regularidad” es hablar de “discriminación” y, por lo tanto, al incurrir en esa diferenciación se comete un delito no solo contra seres humanos, sino contra la propia fraternidad que debe primar entre todos los Masones del mundo, sin importar su raza o género.

A nosotras, como mujeres, nos corresponde organizarnos dentro de la Masonería y aprender bien sus enseñanzas para con todo honor y dignidad y con un buen conocimiento masónico saber defendernos de las ofensas y las críticas que en nuestra vida masónica podamos encontrar, para poder quitarnos algún día de encima ese absurdo estigma de “irregularidad” que pesa sobre nosotras. Tenemos que prepararnos bien para saber responder con justicia, decencia y exactitud a toda burla o acusación verbal de que seamos víctimas por parte de hombres masones de Logias “regulares” que nos vean a menos o que no conciban que una mujer pueda ser Masón. De esa burla tampoco están exentos los hombres de avanzada que pertenecen a Órdenes Mixtas o Co-Masónicas, quienes también son igualmente acusados de “irregulares” por los Masones “regulares”, por el mero hecho de estar trabajando la Masonería en sus Logias junto a mujeres.

Nos preguntamos qué clase de Masones son ésos que no sienten vergüenza de sí mismos por discriminar a otros Masones,  y que a pesar de su afiliación masónica y las propias enseñanzas de la Masonería, se sienten distintos o “superiores” en vez de fraternales, y siguen fomentando las viejas ideas de “regularidad y legitimidad”, en vez de unión y fraternidad. De nada sirve que esos Masones “regulares” se enorgullezcan tanto de pertenecer a la Orden Masónica mundial, si lo que fomentan es el divisionismo, la discriminación y la exclusión, características todas que nada tienen que ver con las augustas enseñanzas de la Masonería.

Esa subjetividad creada por el tema de la “regularidad” debilita a la Masonería porque se fundamenta en un principio completamente anti-masónico, que interpreta la institucionalidad según la conveniencia o los intereses del momento de un cierto grupo en particular, en vez de fomentar una visión fraternal unificada con miras al futuro, conscientes de que solo con el hombre y la mujer trabajando en calidad de iguales dentro de la Masonería, o instruidos separadamente dentro de las Órdenes Masónicas, se pueden preparar adecuadamente esos Dos Pilares donde se apoyan los destinos de la Humanidad.

Crear consciencia de esto es la principal responsabilidad de la Masonería en el Tercer Milenio, porque de ello depende el progreso de nuestra sociedad a nivel mundial.  No puede haber hombres solos cultivándose dentro de la Masonería y dejando a las mujeres atrás sumidas en el atraso, porque el hombre solo no puede crea ninguna sociedad “justa y perfecta” sin la participación de la mujer en la misma, es más, ¡ni siquiera puede crear una familia!  Por tanto, es hora de que los hombres masones de mentes cerradas abran su entendimiento y sus corazones y pongan los pies en tierra para ver la realidad que les rodea, o no habrán aprendido absolutamente nada de la esencia de la Masonería, en cuyo caso ésta solo les servirá para continuar engrandeciendo su ego personal o para entretenerse entre sus congéneres.

A través de un reconocimiento masónico como un derecho de todos, los hombres y mujeres pasamos de lo individual a lo general, nos educamos, recibimos la Luz del conocimiento, adquirimos fortaleza unidos, y nos convertimos en Masones, en Triángulos, en Logias, en Federación y Grandes Logias, y finalmente en la universalidad que representa la Gran Fraternidad Masónica que trabaja a la honra y gloria del Gran Arquitecto del Universo.

En resumen, que la Masonería en los nuevos tiempos ya no debe hablar de “regularización” o “no regularización” de los hermanos, ni de “legitimidad” o “ilegitimidad”, sino dar prioridad a fomentar el reconocimiento fraternal que deben darse todos aquellos Masones que se esmeran en “pulir su piedra bruta” para que refulja el Ser Interno con todo esplendor.


Con este noble fin en mente, nos proponemos avanzar dentro de las filas masónicas con un decidido y ferviente impulso que ponga en alto una vez más el papel de la mujer dentro de la Masonería. Con ello estaremos creando historia y uniéndonos de pensamiento y obra a todas aquellas ilustres mujeres que antes que nosotras también dieron ese mismo paso para prepararnos el camino por el cual nosotras avanzamos hoy, como mismo nosotras prepararemos igualmente el camino de aquellas mujeres que aún vendrán. 

Anuncios

Autor: gustavo1941

Ex preso politico cubano, refugiado en EE UU. Presidente de la Academioa Cubana de Altos Estudios Masonicos de la Gran Logia de Cuba de AL y AM (2005 a 2011); Gran Canciller Secretario General del Supremo Consejo del grado 33 para la Republica de Cuba del REAYA(2005-2008). Autor y conferencista.