Ego, fruto del árbol del conocimiento del bien y el mal Fuente: Ego, fruto del árbol del conocimiento del bien y el mal http://www.elmoalanis.com/religion/ego-fruto-del-arbol-del-conocimiento-del-bien-y-el-mal.html#ixzz5DsvuXith Follow us: @psiElmoAlanis on Twitter | elmo.alanis on Facebook

Esta es otra interpretación de la historia del génesis de la Biblia y debido a que obviamente es sólo una historia, no un suceso histórico, este ensayo es sólo un pequeño ejercicio mental, casi que es un juego, así que diviértase leyéndolo.

Empezaré por recordarle a mi estimado lector la historia de Adán y Eva y el árbol del fruto prohibido:

Génesis

Ego, fruto del árbol del conocimiento del bien y del malEgo, fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal2:16 Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer;

2:17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.

3:1 Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?

3:2 Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer;

3:3 pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis.

3:4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis;

3:5 sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.

3:6 Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.

3:7 Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.

3:8 Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto.

3:9 Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?

3:10 Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.

3:11 Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses?

3:12 Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí.

3:13 Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí.

Y aquí me disculpo por la larga lectura, pero es necesario para estar usted y yo, como bien se dice, en la misma página.

Antes de empezar, haré un pequeño paréntesis: ¡qué joto se vio Adán echándole la culpa a su vieja! “La mujer que me diste por compañera me dio y yo comí, chíngatela a ella”… puto en verdad.

Continuemos.

Se ha especulado en muchas partes con cuál sería el fruto de ese árbol prohibido, popularmente se representa con una manzana y de hecho, de acuerdo a mi interpretación y con base en la mitología griega referente a la “Manzana de la Discordia”, efectivamente es una manzana, cuando menos en su simbología, pero ¿qué representa?

La Manzana de la Discordia estaba destinada “para la más bella”, de ahí que Hera, Atenea y Afrodita se pelearan por tenerla, porque cada una de ellas pensaba que era “la más bella”… aunque quizá en realidad no pensaban así pero simplemente no querían reconocer a la otra como la más bella y eso nos da la primera pista del significado de esta fruta.

Ser “la más bella”, “el más inteligente”, “el más fuerte”, “el más rico”… inclusive ser “el más humilde” tiene su origen en el EGO.

El Ego es esa parte de nosotros que nos hace creer que vivimos, por lo tanto es la misma que nos hace temer a la muerte.

El Ego nos hace sentir orgullo de nosotros mismos cuando hacemos algo bueno y nos hace sentir culpables cuando hacemos algo malo.

Recuerdo un cuento de Anthony de Mello, lo escribiré de memoria:

Sabiendo un inteligente científico que la Muerte pronto vendría por él construyó 10 androides réplicas de sí mismo, de esta manera la Muerte se confundiría y al no saber a cuál llevar lo dejaría en paz.

Cuando la Muerte llegó vio las 11 figuras del científico y supo lo que estaba pasando, pero sabedora de que el científico no podría duplicar su Ego, le puso una trampa, dijo:

– Ciertamente que estas copias tuyas son muy buenas, muy buenas en verdad, no encuentro diferencia alguna, pero cometiste un pequeño error.

– ¡¿Cuál?! – gritó el científico dando un paso adelante.

– Ese – contestó la Muerte.

¿Alguna vez, estimado lector, se ha sentido ofendido? Pues es su Ego el que se ofende.

¿Alguna vez ha ofendido a alguien? Es igualmente su Ego el que ofende.

¿Se ha sentido triste o alegre? Ego y Ego.

El Ego es también quien se siente divertido o aburrido… prácticamente todo lo que sentimos viene del Ego… ¿es malo eso?, ¿Sabe una cosa? Sí. O viéndolo de otro modo: hay algo mejor que el Ego.

Seguramente ha escuchado el término “Iluminado”, quizá sepa que Jesucristo, Buda, Mahoma, Sócrates y tantos otros personajes se consideran Iluminados, ¿pero qué significa eso?

Significa algo muy sencillo, un Iluminado es alguien que NO tiene Ego.

Adán y Eva eran Iluminados desde su creación, ¿de qué otra manera podría créalos Dios?

Ese árbol prohibido del conocimiento del bien y el mal daba frutos, manzanas suponga usted, pero en su interior había algo impuro, había Ego.

La serpiente les dijo que si comían ese fruto serían “como Dios” y que conocería el bien y el mal.

Querer ser como Dios los apartó de SER ellos mismos, ser UNO.

Conocer el bien y el mal es precisamente eso, ponerle títulos de “bueno” o “malo” a las cosas que por naturaleza no lo son y reaccionar con base en esos títulos vacíos.

“El Paraíso es aquí mismo” dicen muchos, “y el infierno también” agregan.

Es cierto, la “Granjita Feliz de Dios” estaba aquí, en este mismo planeta en algún lugar… quizá sigue estado en el mismo lugar exacto en el que usted, amable lector, se encuentra ahora.

¿Puede usted reconocerlo? Le aseguro que una persona Iluminada sí lo reconocería.

Adán y Eva en el mismo momento en el que “comieron Ego” quedaron fuera del Paraíso, recuerde que inmediatamente “sintieron vergüenza por estar desnudos”, quizá Adán la tenía chiquita y Eva tenía el culo grande… ¿y? no tiene nada de malo, pero el Ego les hizo pensar que estaban mal y fueron a cubrirse.

La persona Iluminada y la persona con Ego sienten este mundo igual, pero lo ven diferente, por ejemplo, en mi ciudad, Monterrey, hace mucho calor, un Iluminado diría “hace calor” mientras que yo digo “¡hace un desgraciado calor insoportable!”, ¿ve la diferencia entre un Iluminado y uno no Iluminado?

El Ego es ese “pecado original” que los humanos arrastramos de generación en generación y mire que sí es un pecado que lleva consigo la penitencia.

Pero no tenemos porqué vivir con este pecado, ciertamente podemos quedar limpios de pecado y de Ego.

El primer paso es el único que me sé y consiste en reconocer el Ego, saber diferenciarlo de UNO.

Aquí algunas recomendaciones:

Cuando lo insultan ¿se ofende?

Cuando lo alaban ¿se siente orgulloso?

Reconozca al Ego en sus pensamientos y sentimientos, el Ego NO es usted, pero le hace creer que sí; el Ego es muy ingenioso… cuando usted cree que ya lo tiene dominado y se siente orgulloso por ello… ya me entiende.

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Autor: gustavo1941

Ex preso politico cubano, refugiado en EE UU. Presidente de la Academioa Cubana de Altos Estudios Masonicos de la Gran Logia de Cuba de AL y AM (2005 a 2011); Gran Canciller Secretario General del Supremo Consejo del grado 33 para la Republica de Cuba del REAYA(2005-2008). Autor y conferencista.