John Lennon y la masonería cubana, símbolos de libertad

Por Repatriado

Estatua de John Lennon en un parque habanero.

HAVANA TIMES – Al parque de 17 y 8, en el Vedado habanero, acuden nacionales y extranjeros a ver una bella estatua de John Lennon inaugurada por Fidel Castro en el año 2000. Supongo que Fidel, mientras se daba este baño publicitario elevando al de Liverpool al santoral revolucionario, obvió comentar que su gobierno prohibió a los Beatles cuando eran la banda más popular del mundo.

El haberle dedicado una estatua a John Lennon es sin duda un reconocimiento simbólico del fracaso gubernamental en su batalla por la unanimidad y la creación artificiosa de una ciudadanía ideológicamente monolítica.

Casualmente, en este mismo parque hay otra estatua, la del masón Fernando Suárez Núñez. Ahora solitaria, en su momento fue objeto de peregrinaciones masónicas hasta que todo desfile público fue prohibido si no era manifestación progubernamental.

Hoy muy pocos se acercan a la solitaria estatua del circunspecto masón, y son menos aún quienes conocen que es el creador de una orden paramasónica erradicada desde el inicio de la Revolución como parte de ese deseo de intervención mental, tan típico en toda dictadura.

Para ello no solo censuraron a los Beatles, ¡sabrá Dios por qué!, sino que se pretendió el arrinconamiento de toda organización que tuviera mensaje propio. Organizaciones religiosas, fraternales, profesionales, sindicales, patronales, todas y cada una cayeron ante la ofensiva revolucionaria con el asentimiento implícito o explícito de las masas populares a quienes se les había prometido el paraíso. En la Cuba posterior al 59 solo había espacio para un mensaje, y un Dios.

Monument to Fernando Suarez Nunez

La Masonería sufrió este acoso, su membresía se redujo a menos de la mitad en pocos años, agentes policiales infiltraron sus filas llegándose al caso extremo del médico Collera Vento, antiguo Gran Maestro de la Gran Logia de Cuba, irradiado (expulsado) de la masonería después de ser juzgado como culpable de malos manejos dentro de la institución, y quien con posterioridad a esta expulsión, es exhibido en la prensa oficial como agente infiltrado al servicio de la Seguridad del Estado.

De las mayores concesiones que hubo de hacer la masonería ante el acoso estatal, estuvo la clausura de la obra de Fernando Suárez Núñez, la Asociación de Jóvenes Esperanza de la Fraternidad, AJEF. Esta organización, hoy internacional, fue concebida y fundada por él en Cuba para jóvenes entre los 14 y los 21 años.

Basándose en el pensamiento de Martí y Juárez quiso darles, y le cito “a conocer en medida de lo posible y, sin tendencia alguna, todo lo que se puede acerca de los diferentes caminos que ha conocido el pensamiento humano y que en base a ello el joven aprenda a autodeterminarse, a hacerse dueño de una voluntad propia para que de esta manera opte por el camino de realización de que cada quien es susceptible”. ¿Cómo iba el Gobierno revolucionario a permitir algo así?

El tiempo ha pasado, la ideología gubernamental es cada día más hueca e impracticable, diverge a pasos agigantados de la realidad que vivimos los cubanos. Lo que fue intento ciclópeo de control social ha quedado reducido a feísimas vallas publicitarias con frases fidelistas en el costado de avenidas llenas de huecos y transitadas por personas que no tienen ni idea de lo que es socialismo, ni les interesa.

Tumba de joven ajefista en el Cementerio de Colon.
En el reverso de la lápida.

Aunque la masonería cubana sufrió, su alto reconocimiento social hizo que sobreviviera las peores décadas y luego se recuperara. Ganando el espacio que les habían usurpado, algunas Logias han vuelto a crear sus propios talleres ajefistas, no para que los jóvenes aprendan lealtad a la Patria-Estado-Partido, sino para educarse en valores humanistas, universales y democráticos, algo de lo que estamos muy necesitados

La estatua de Fernando Suárez Núñez, como la de su famosísimo vecino rockero, se torna entonces en otro símbolo del debilitamiento de la injerencia del Partido-Gobierno en la vida de los cubanos, y viendo el descalabro cívico al que nos ha llevado el monopolio ideológico estatal, roguemos que no sea demasiado tarde.

Así que si pasan por 17 y 8 y se acercan al parque a ver la miope estatua de Lennon, no olviden que unos metros más allá, Fernando Suárez está sonriendo en su pedestal, vayan y saluden.

Anuncios

Autor: gustavo1941

Ex preso politico cubano, refugiado en EE UU. Presidente de la Academioa Cubana de Altos Estudios Masonicos de la Gran Logia de Cuba de AL y AM (2005 a 2011); Gran Canciller Secretario General del Supremo Consejo del grado 33 para la Republica de Cuba del REAYA(2005-2008). Autor y conferenciassta.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s