10 signos de una sociedad en decadencia

la era de la decandencia

Le está ocurriendo a la política lo mismo que a la Iglesia: convencida de que gestiona una verdad de orden superior, se está negando a entender su decadencia. – Iñaki Gabilondo 

El imperio dominante se encuentra en una era de decadencia, junto con su sistema socio-económico de coacción y vasallaje. Parece que la historia siempre se repite, y como todo en este universo, es cíclica. El declive de las grandes superpotencias históricas se asemeja mucho a la situación actual. Cierto es que las causas son abundantes y muy dependientes de las circunstancias tanto del entorno como de la época en concreto, así como la de la idiosincrasia particular de cada civilización. Sin embargo, lo que no se puede ocultar es la semejanza de la existencia de ciertas tendencias, tanto culturales como sociológicas y económicas, que han sido identificadas como precursoras del ocaso de los grandes imperios de la historia de la humanidad. He aquí diez similitudes con nuestra época actual:

1. Profunda crisis económica

En la Roma antigua, la debilidad de su moneda a causa del trasvase de fondos constantes en pos de su política belicista a su régimen militar ocasionó una inflación difícil de controlar provocando un estado de pobreza sofocante, agitaciones sociales masivas y disturbios generalizados. Semejante a lo ocurrido en 1971 con el dólar americano respecto  al abandono del patrón oro orquestado por Richard Nixon. Se produjo un exceso en la  emisión de moneda debido a la necesidad de una financiación desmedida por la guerra de Vietnam. El imperio Romano despreció su moneda a base sustituir su composición de metales preciosos, como el oro o la plata, por otros menos valiosos; incluso los propios ciudadanos, en el mismo proceso de intercambio de bienes, la desvalorizaron ellos mismo limando las monedas justo antes de su deposición. Al no tener un valor real, tangible,  nadie las quería, ni siquiera los mercenarios de sus ejércitos.

La crisis económica

Cierto es que en la actualidad padecemos la situación inversa, la deflación, una bajada de los precios incontrolable a la par que reducción del consumo en favor del ahorro. Curiosamente, solamente se produce en la economía real del común de los mortales, no a nivel financiero. Las diversas expansiones cuantitativasestán inundando los mercados de dinero gratuito para tapar los agujeros del sistema financiero. No obstante, los efectos son los mismos, los ciudadanos cada vez tienen un menor poder adquisitivo, empleo escaso y precario, mayor cargas fiscales y clases sociales cada vez más dispares y desiguales.

2. Carga impositiva desproporcionada

Al devaluarse tanto la moneda, tanto su valor nominal como el real, el imperio incrementaba paulatinamente las obligaciones fiscales, tales como  los impuestos sobre las herencias, sobre el grano, hasta obligar  a tributarlos únicamente en oro. La industria y el comercio decayó,  el paro aumentó considerablemente, la plebe se trasladó a las zonas rurales a buscarse la vida y los esclavos huyeron a una mundo incierto lejos del imperio.

Subida de impuestos

En la actualidad, desde que se desato la crisis de 2008, la ideología Neoliberal de la austeridad se ha establecido para quedarse, y parece que para un tiempo bastante extenso. Salarios cada vez más bajos, impuestos cada vez más elevados, condiciones laborales en regresión y una extracción y acumulación de riqueza en manos muy escasas.

3. Éxodos masivos

En occidente contemplamos estupefactos el éxodo constante y masivo de población africana, latinoamericana y asiática provocado por nuestro sistema económico de consumo excesivo y represivo. Empobrecemos naciones, generamos conflictos bélicos entre países, financiamos y entrenamos a extremistas con el objetivo de deponer opositores para coronar fieles súbditos y patrocinamos la esclavitud encubierta de los seres humanos, niños inclusive, para poder consumir más barato. Todo un sistema creador de bienestar social generalizado.

El xodo masivo

Respecto al  imperio Romano, además de su extensión prácticamente indefendible, padecieron asimismo éxodos masivos hacía sus territorios propiciados principalmente por un cambio climático que generó un clima menos fértil y más hostil. Huestes germánicas por un lado, los lombardos descendiendo desde Escandinavia, los Hunos por el Este desde Mongolia y los vándalos de la costa de sur del Báltico entre muchos otros penetraron dentro del territorio romano, primero como supervivientes para más adelante acabar siendo invasores. La riqueza atrae a los más necesitados, la opulencia genera resentimiento.

4. Pérdida de valores morales y éticos

Tanto en la Roma antigua como en la actualidad, la era de decadencia de los grandes imperios se ha caracterizado por  una carencia importante de valores morales y éticos. La corrupción se extiende a cualquier organismo de poder, los excesos típicos de la lujuria, la avaricia, la gula inundan el estado social. El culto a los falsos ídolos se impone. La cultura se banaliza, los valores tradicionales arraigados se corrompen, los vicios y los anhelos más profundos se normalizan, el libertinaje se confunde y se entremezcla con el concepto de libertad. La individualidad entendida como el beneficio  particular por encima del bien común se establece como único axioma moral. Una sociedad embelesada por el influjo de las pasiones humanas  está condenada a su perdición.

5. Corrupción generalizada

No es necesario resaltar este problema endémico dentro de nuestra sociedad occidental. Se ve diariamente en los  informativos de todo el mundo. Aquí en España, la decimoquinta economía mundial en el año 2017, el partido más votado que controla el poder ejecutivo, con mayor representación tanto en el parlamento como en el senado es una organización criminal cuyos dirigentes encabezan el expolio del estado. Una transferencia de riqueza de lo público hacía los nuevos oligarcas del siglo XXI. Los paraísos fiscales son las nuevas islas de los piratas, curiosamente la mayoría coinciden en los mismos emplazamientos, donde los bandidos esconden sus tesoros de moneda soberana conseguidos mediante el pillaje y la extorsión.  Éstos son custodiados en las islas caribeñas de antaño, tierras fértiles conseguidas a base de ron, sangre y sudor. Las buenas costumbres nunca hay que perderlas.

La corrupción generalizada

Las últimas décadas del Imperio Romano fueron un reflejo de la situación en la que estamos inmersos actualmente. Una corrupción generalizada en todos los estamentos de su administración; el soborno, la extorsión y el tráfico de influencias estaban a la orden del día por todo el territorio. Ninguna provincia se libraba de su influjo. Simplemente era inherente al propio sistema. Incluso disponían de sus métodos de purgas con el fin relajar la crispación social en cuanto la corrupción se tornaba demasiado evidente, justo como hoy en día. El mismo emperador dictaba un exilio para cierto funcionario, lo que significaba la pérdida de su estatus y su patrimonio, así el clamor social se distendía y las aguas volvían a su cauce.

6. Oligarquía poderosa

No puedo existir una corrupción generalizada sin una oligarquía poderosa. Las estadísticas son claras, el 1% de la población tiene la misma riqueza que el 99% restante. Son los individuos que forman el establishment del que tanto hablamos en este espacio. Controlan el sistema bancario y por lo tanto, la emisión de deuda, o lo que es mismo, del dinero. Adulteran y moldean la realidad de la opinión pública empleándose de los mass media de comunicación con el objetivo de velar sus artimañas y tejemanejes. Evitan sus obligaciones impositivas al mismo tiempo que imploran a través de los medios la necesidad de un esfuerzo colectivo fiscal en pos de la recuperación económica. Junto a la grandes empresas, emplean mecanismos como las SICAVs y los paraísos fiscales, se aprovechan de las fallas de una regulación laxa para lavar y esconder su capital. Los gobernantes ya no están al servicio de sus ciudadanos, ni siquiera de su nación, sino de las grandes corporaciones y los de su estirpe.

la oligarquía poderosa

Al final del Imperio Romano, los terratenientes alcanzaron una gran riqueza gracias, por un lado, a la migración de los habitantes de las ciudades hacía la campiña en pos de un futuro mejor por falta de oportunidades urbanas, y por otro, a la acumulación de tierras adquiridas por debajo de su valor de mercado. El Feudalismo nació al la par que la clase media desapareció, quedando solo los ricos poseedores de recursos y los pobres necesitados. El Neo-Feudalismo tecnológico es un futuro más que probable si no despertamos de nuestro letargo.

7. Falsos ídolos

La veneración a los falsos ídolos siempre ha sido sinónimo de una sociedad enferma, carente de valores morales y éticos. Antaño, en la Grecia clásica, los grandes filósofos como Sócrates, Platón o Aristóteles, como tantos otros, fueron los precursores de los valores fundamentales de la ética, de la moral y de la Política. Se enaltecía el arte, la belleza, la música, incluso el deporte como método de cultivar el plano físico de la realidad. Se discutía sobre los modelos de estado social más adecuados, sobre el cómo y el porqué de la vida. Los jóvenes se versaban en las disciplinas relacionadas con el arte, la literatura, la poesía, la pintura y la escultura.

Le hacedor de máscaras

Sin embargo, nuestra sociedad actual considera esas disciplinas como arcaicas y anticuadas, innecesarias en un mundo digital. Los jóvenes se jactan de su carencia de interés por la lectura, disfrutan promoviendo en las redes sociales los momentos más artificiales de su vida, implorando afecto y aceptación exterior mientras su mundo interior se derrumba. Los nuevos modelos sociales son los deportistas, los cocineros, los vigoréxicos o las it girls creadoras de tendencias de consumo. No existen referentes morales ni intelectuales cuya crítica represente una alternativa al statu quoEn realidad sí que los hay, pero no se les escucha.

8. Burocracia excesiva

En al antigua roma el funcionariado se convirtió en una burocracia gigantesca, sustentada por cantidades ingentes  de dinero proveniente de tributos a la plebe. Los distintos departamentos del estado se llenaban de ministros, de jueces, de funcionarios. Su número aumentaban de forma  exponencial. Una vez que la proporción entre gastos y pagos era negativa, se subían los impuestos oprimiendo aún más a las distintas provincias.

la lentitud de la burocracia

En la actualidad, Europa se caracteriza por tener millones de empleados públicos con sueldos indecentes comparados con el resto de la población. Una gran cantidad de esos empleos son cuestionables respecto a su necesidad,  eficacia y rendimiento futuro. Se utilizan estos puestos laborales para infiltrar afines a las pretensiones del establishment, tanto a familiares como a conocidos y para facilitar las puertas giratorias. Se trata de un inmensa clase social que absorbe muchos recursos públicos, entorpece el desarrollo económico legislando a favor de las grandes corporaciones, y para la cual su productividad y competitividad está en entredicho.

9. Pan y circo

Llegó un momento en la Roma  Imperial en el cual su famoso Senado, fundamento esencial en el apogeo de la civilización romana cuya función primaria se basaba en mantener un equilibrio de fuerzas entre la plebe y el poder, fue corrompido por la infiltración de una amalgama de caciques del ejercito y ejecutivos civiles. El pueblo romano ya aletargado, abstraído por la deudas, los tributos y por una fuerte inestabilidad laboral fue incapaz de sacar la energía y el tiempo suficiente para luchar por su futuro y sus libertades. Para darle el golpe de gracia definitivo, se instauró en famoso Panem y Circenses, o lo que es lo mismo, Pan y Circo. Se trata de una práctica común utilizada por el establishment para aturullar y alienar las conciencias de la masa social. Su principales objetivos son, por un lado,  inocular una anestesia generalizada en la población, y por otro, la ocultación de acontecimientos o toma de decisiones proveyendo a la masas de entretenimiento continuo y alimento de subsistencia.

Armas de destrucción masiva

La televisión, Hollywood, los medios masivos de información, los smartphones y los deportes son el Pan y Circo de la actualidad. La sociedad está adormecida, cansada, demasiado preocupada por sus quehaceres diarios, por conseguir llegar a fin de mes, del pago a tiempo de sus deudas. Una distracción constante como Soma de la felicidad.

10. Presión de Oriente

El odio lleva al odio, y extrapolando, todo Imperio tiene su contra-revolución. Sin duda alguna, cualquier nación necesita de un enemigo externo para fomentar su sentimiento de pertenencia al grupo, o en este caso, a un imperio. La aparición constante de nuevos villanos, de nuevas amenazas son imprescindibles para mantener  la consistencia del sentimiento y la unidad del pensamiento, y por lo tanto, las nuevas disputas entre naciones son simples consecuencias de ello. Además, la grandeza siempre tiene que estar actualizándose; la necesidad de una expansión constante ocasiona muerte, hambre y destrucción; el mejor caldo de cultivo para la rabia y el ojo por ojo.

Para los romanos, fueron los Hunos, pueblo de nómadas mongoles, quienes incursionaban en ambos lados del Danubio, presionando por el Este al imperio. En la actualidad, el enemigo de guerra común con Occidente es el Wahabismo más radical, y como antaño, el peligro proviene de Oriente. Financiado, entrenado y catapultado al estrellato tanto por los servicios de inteligencia de occidente como de oriente próximo, a la par por Arabia Saudí, representa el terror de las sociedades del primer mundo. Sorprende que su más férreo rival teológico, teóricamente, aún no haya sido agredido por estos fanáticos.

China compra deuda de eeuu

Existen también otras amenazas provenientes de oriente, pero estás son más sutiles, e incluso legales. Los productos chinos, competencia imposible y desleal, están inundado y mermando las economías de occidente. El capital chino está literalmente expoliando los activos y pasivos de las distantes naciones del primer mundo, aniquilan el comercio local y regional, apropiándose de sus mercados, creando comunidades sólidas y siempre fieles a sus orígenes. Una infiltración lenta, sin embargo, muy dolorosa a media/largo plazo.

En definitiva, conociendo los antecedentes y siendo conscientes, objetivamente,  del estado actual de la sociedad y del sistema establecido, es difícil no caer en la comparación y, al mismo tiempo, ser optimistas sobre la supervivencia de nuestro modelo de humanidad. Nos encontramos en la era de decadencia de nuestra civilización como primer mundo generador de riqueza, evolución y bienestar. Seamos sinceros con nosotros mismos para reconocer nuestros errores y lo suficientemente valientes como para renovar nuestros valores  por completo.

https://visioncritica.com/2017/05/21/10-signos-sociedad-decadencia/

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